MotoGP

Márquez se entrena al límite

El español completó dos días más de pruebas en el Circuito Aspar antes de viajar a Malasia para los test oficiales. Sufrió una caída, pero sin consecuencias.

Marc Márquez, con su Ducati Panigale V2.
Aspar Circuit
María Viñas
Gallega en Madrid. Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense. Aprendió en la SER y aterrizó en el AS en 2020. El olor a gasolina y los motores le acompañan desde pequeña y, aunque no sabe lo que es ir a 300km/h, le gusta contarlo. Le encontrarás recorriendo el mundo de circuito en circuito y con la pasión de descubrir nuevas historias.
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La pretemporada ya está a la vuelta de la esquina. Y Marc Márquez es consciente de ello, porque apura hasta el último minuto su preparación física después de otro invierno marcado por las lesiones. Y las operaciones, porque tuvo que pasar por quirófano antes de terminar el pasado curso, al ver en una revisión médica que no se estaba avanzando como se esperaba. Era mejor pasar por boxes y reparar todo bien, aunque eso significara tener que renunciar a las últimas carreras de 2025. Y también al primer test de pretemporada en Valencia. Pero nada importó cuando el objetivo realmente era llegar lo mejor posible a 2026. Cumplió con todos los plazos de los médicos y no fue hasta la entrada del nuevo año cuando el campeón del mundo se volvió a subir a una moto.

Primero fue con el off-road y, pocos días después, se desplazó hasta el Circuito Aspar para probarse con unas Ducati Panigale (V2 y V4) bajo la atenta mirada de Davide Tardozzi, team manager del equipo oficial. Y fue realmente bien. Las sensaciones fueron muy buenas e, incluso, Michele Pirro, probador del equipo italiano, aseguró que era incapaz de seguir al español más allá de un par de vueltas. Así que estaba claro: que Marc volviera a su nivel era cuestión de tiempo. Y, con una cuenta atrás que tiene como meta el test de Sepang de la próxima semana, el español sigue aprovechando todo el tiempo del mundo para seguir trabajando en su hombro derecho. No solo con rehabilitación, sino con tiempo encima de la moto.

Por eso, Márquez volvió a desplazarse la pasada semana hasta Valencia, para rodar de nuevo en el Circuito Aspar. El español se fue antes de tiempo de Madonna di Campiglio (donde se presentó la nueva Ducati) para priorizar su recuperación y, este pasado jueves, se desplazó ya hasta el trazado valenciano para completar dos jornadas más de entrenamientos. Y no estuvo solo. Su hermano, Álex Márquez, también estuvo presente, además de David Alonso o Máximo Quiles, pilotos de Moto2 y Moto3, respectivamente. Dos habituales en el grupo de entrenamiento de los Márquez. De hecho, Quiles forma parte de su agencia de representación, Vertical.

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Durante estas dos jornadas, Marc Márquez pudo rodar con una Ducati Panigale V2 que ya ha llevado al límite. El español sufrió una pequeña caída sin consecuencias físicas, según ha reportado el propio equipo. Un simple arrastrón que no ha influido en su lesión, pero que deja claro que el campeón se toma muy en serio su preparación para la próxima semana, cuando salga a probarse definitivamente con la MotoGP. Una prueba de fuego que medirá el nivel real de su estado físico. Y no es el único de la parrilla que no perdona ningún entrenamiento: mientras los Márquez entrenaban en Valencia, Maverick Viñales lo hacía con su KTM en Motorland Aragón o Enea Bastianini en Jerez. Esta semana, Ducati tiene alquilada la pista de Portimao para unas pruebas con sus pilotos del Mundial de Superbikes y, aunque Marc Márquez ha rechazado la invitación, habrá que ver si no hace una parada en Portugal antes de poner rumbo a Malasia. Por ahora, se ha vuelto a ver haciendo flat track.

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