MotoGP

KTM paró los pies a Acosta

Una charla tensa con Pit Beirer, director de KTM Motorsport, cambió la mentalidad de un español que se quejaba continuamente de la falta de nuevas piezas.

Pedro Acosta, en el box de KTM.
ANDREAS SOLARO
María Viñas
Gallega en Madrid. Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense. Aprendió en la SER y aterrizó en el AS en 2020. El olor a gasolina y los motores le acompañan desde pequeña y, aunque no sabe lo que es ir a 300km/h, le gusta contarlo. Le encontrarás recorriendo el mundo de circuito en circuito y con la pasión de descubrir nuevas historias.
Actualizado a

Es una evidencia que el 2025 fue un año complicado para KTM. Y no solo en lo deportivo. La marca austriaca comenzó el pasado año con una crisis económica que les declaró en quiebre y, aunque insistieron mucho en que su posición en el mercado no iba a perjudicar al departamento de competición, la realidad es que tuvieron que ajustar presupuestos para poder sobrevivir. Lo cual, en un Mundial tan competitivo como MotoGP, hizo que la tensión con sus pilotos creciera en unos pocos meses, cuando conscientes de que, con el paso de las carreras, el desarrollo de la RC-16 no avanzaba en el buen camino. Bueno, directamente no avanzaba porque no llegaban nuevas piezas.

Así que KTM tenía que trabajar con lo que había mientras lidiaban con la presión que ejercían sus pilotos. Especialmente los del equipo oficial, Pedro Acosta y Brad Binder. De hecho, el español fue el más crítico de todos, incluso quejándose a la prensa de lo que sucedía dentro del box e insistiendo en que no tenía todo el material necesario para luchar por la victoria y, mucho menos, ser uno de los favoritos a optar por el Mundial. La tensión crecía en un ambiente que se volvió tóxico, tal y como reconoció Pit Beirer, jefe de KTM Motorsport, en una charla con Speedweek, al creer que la moto no podía ir a más sin nuevas piezas que probar. El desarrollo se había estancado para la mayoría... menos para Maverick Viñales. El español guio al resto y demostró que, aunque no llegara nuevo material de Mattighofen, se podía trabajar con lo que tenían. Solo había que dedicar horas.

“Maverick nos salvó el culo”, admitió el directivo, que encontró en el español la excusa perfecta para frenar las quejas del resto de pilotos de la marca. De hecho, Viñales insistía a los ingenieros que “la moto era lo suficientemente buena para subir al podio”, así que solo había que trabajarla y, sobre todo, entenderla. Entonces, Pedro Acosta se quedó sin argumentos. En su primer año como piloto oficial de la marca austriaca, el español era una de las grandes bazas del equipo. Sin embargo, las constantes quejas le llevaron a tener una incómoda y tensa conversación con Beirer en el camión, durante el Gran Premio de Italia. Allí, en Mugello, Maverick consiguió ser cuarto en la esprint, así que el alemán aprovechó el resultado del piloto del Tech3 para frenar a Acosta y volver a ponerle los pies en el suelo.

Noticias relacionadas

Un golpe de realidad en que el Pit no se anduvo con rodeos. “Le dije: ‘Oye colega, eres rematadamente bueno. Eres el futuro en este deporte. Eso lo sabemos todos. Eres uno de los que puede alcanzar el nivel de Marc Márquez’”, relató su jefe, pero, aunque reconoció su enorme talento, quería una demostración de que podía seguir creyendo en él: “Pero si eres tan bueno como crees, entonces tienes que ser primero la mejor KTM”. O sea, tenía que superar a un Maverick que estaba encontrando las claves para pilotar la KTM al límite. “Si Viñales llega cuarto o quinto, entonces tienes que llegar cuarto o quinto también tú, quizá incluso tercero. Y entonces podemos hablar de la moto”, zanjó. Y dio resultado. Ese domingo, Acosta cerró el Top5.

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Etiquetado en:
Comentarios
Normas

Rellene su nombre y apellidos para comentar

Te recomendamos en Motociclismo

Producto recomendados