MotoGP | Miller

“El tropiezo de Yamaha era inevitable”

Miller asume que el problema de motor de la M1 forma “parte del proceso”, mientras que a un recién llegado Razgatlioglu se le acaba la paciencia: “No salen los tiempos y me cabrea”.

Augusto Fernández y Álex Rins ruedan con la M1 durante los test de MotoGP en Sepang.
MOHD RASFAN
Carmen Ruiz
Redactora de Motor
Mayo del 97. Es graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y realizó un Máster de Marketing y Comunicación en la UCAM. Aterrizó en AS en 2019 para hablar de motor. Y no fue casualidad. Tras cubrir su primer Dakar, puede asegurar que la arena no tiene nada que envidiarle al asfalto.
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Toprak Razgatlioglu no necesita que nadie le ponga de manifiesto de dónde nace su frustración, después de los primeros test de pretemporada en Sepang. “Para mi no es fácil verme tan abajo en la tabla de tiempos, sobre todo después de mi paso por Superbikes“, asume el turco, que cambió al paddock de MotoGP como tricampeón del mundo en las derivadas de serie. Sin embargo, también debería ser consciente de que su fichaje por el Pramac con material Yamaha, no le pondría fácil su debut en la categoría reina. El frabicante japonés es el más rezagado dentro de la normativa actual y además, estrenaba en este 2026 el primer motor V4 de toda su historia en el Mundial. Una apuesta que comenzó con contratiempos y le robó tiempo de rodaje al turco junto a la M1.

Durante el segundo día de pruebas Yamaha debió parar por seguridad, tras detectar un fallo grave en los motores de Fabio Quartararo y Toprak. Pero tan solo un día después volvió a poner a todas sus monturas sobre el asfalto, para seguir entendiendo el comportamiento de un V4 en torno al que a Jack Miller no le sorprendieron sus contratiempos: “Hubiera sido ingenuo pensar que podíamos venir y construir una moto nueva en nueve meses para competir contra los mejores del mundo sin tener un mal día. Pero mejor que pase en los entrenamientos que en un fin de semana de carrera. Es parte del proceso y el equipo trabajó durante toda la noche para encontrar una solución”.

La paciencia del australiano contrasta con los sentimientos que expuso Razgatlioglu al otro lado del box. Por mucho que Miller trató de explicarle al turco cómo sentirse mejor al manillar de la M1 y además, asegura que todas sus dificultades con la parte trasera “son parte de un problema común con los Michelin”, la falta de experiencia de Toprak en el Mundial hace que el tricampeón de SBK vea el vaso medio vacío: “He aprendido pero no muchas cosas. Estoy aún intentando cambiar mi estilo de pilotaje, en frenada voy bien pero me cuesta entender la degradación de los neumáticos”.

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A partir del próximo curso Toprak se reencontrará con unos Pirelli familiares para él tras su paso por el Mundial de Superbikes, pero el turco solo piensa en un presente donde mantiene ese discurso pesimista que le acompaña desde que se puso al manillar de la Yamaha: “No han salido los tiempos y eso me cabrea. Piloto como siempre pero los tiempos no llegan y eso, evidentemente, hace que mi motivación decaiga”. Razgatlioglu no estaba preparado para verse sufriendo en cada salida a pista, después de ser el absoluto dominador de la fiesta. Pero al menos ha asumido que “sufriré en las cinco primeras carreras” y a partir de ahí, tratará de recuperar una competitividad que no tiene porqué ir acompañada por el rendimiento de la M1. Pero en estos momentos ese es un problema de futuro; ahora el tricampeón solo quiere volver a disfrutar sobre la moto.

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