Bagnaia saca la cabeza
“Es demasiado pronto para decir si definitivamente hemos recuperado la confianza, pero me voy contento”, destaca el italiano, tras su primera toma de contacto con la Ducati de 2026.


Pecco Bagnaia asumió que la primera toma de contacto con 2026 no estaría enfocada al desarrollo de la moto, sino a la búsqueda de soluciones tras una temporada para el olvido. Toda la confianza de la que presumía el italiano en MotoGP junto a Ducati se devaneció a lo largo del último curso y por ese motivo, entre otras cosas, desde Borgo Panigale dejaban en manos de Álex Márquez la primera parte del desarrollo de la Desmosedici con la que competirán a partir del próximo año. Mientras que en el garaje oficial, con Marc fuera de juego, su papel fue resucitar la confianza de un piloto que a pesar de todo afronta el invierno siendo “muy positivo”.
El bicampeón de MotoGP cerró el Top-10 en la tabla de tiempos de la primera prueba de 2026. Pero fue uno de los que más rodó en un trazado donde, las tres primeras horas de sesión, fueron escasas de actividad debido a la lluvia que cayó durante la noche anterior a los test. A pesar de todo Pecco buscó hacer kilómetros junto a una Ducati que a nivel novedoso tan solo presentó un carenado aerodinámico, mientras que en su box buscaba sensaciones que llegaron casi de manera natural... aunque no conocía los motivos: “No he hecho reunión con los técnicos, pero entiendo que me sabrán decir por qué hemos tenido esas sensaciones tan positivas”, comenzó explicando Bagnaia sobre su jornada.
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A diferencia de lo que se vio a lo largo de un fin de semana en el Ricardo Tormo donde, para clausurar la temporada, Pecco tuvo que pasar incluso por la Q1, en las pruebas “pude empujar fuerte desde que salí”. Y además el italiano “estaba a seis décimas del mejor ritmo que tuve durante el fin de semana”. Para el piloto de Ducati fue “fantástico poder rodar de esta manera y empujar tan fuerte” en un escenario que apenas dos días antes le había hecho sufrir como de costumbre a lo largo de 2025. Y lo mejor de todo para el italiano fue que su mejor crono, a algo más de tres décimas de la referencia de Raúl Fernández, ni siquiera llegó buscando los límites de la Desmosedici en una vuelta lanzada: “Solo nos ha faltado un ataque al tiempo final para ponernos delante, o más arriba en los tiempos. Pero acabar a tres décimas con un neumático medio detrás y duro delante es algo que está muy bien”.
Toda esta dosis de positividad llegó para Bagnaia tras trabajar “con una moto que es la primera versión de 2026″. El escenario es bastante similar al de un 2025 donde también comenzó compartiendo opiniones con Márquez y al mismo modo se sentía cómodo con una GP25 que acabó convirtiéndose en su peor enemiga. Pero de cara al futuro, el italiano quiere vivir un desenlace completamente opuesto a pesar de que los antecedentes más recientes no invitan al optimismo. Sin embargo, Pecco solo desea sacar la cabeza y por esa razón se queda “con el feeling que he tenido” junto a una Ducati con la que cree haberse reconciliado: “Hemos tenido cosas buenas que me van a ayudar. Es demasiado pronto para decir si definitivamente hemos recuperado la confianza, pero me voy contento”. La clave estará en cómo vuelva.




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