Vuelve el Al Attiyah de siempre: “Soy el mejor”
El sexto Dakar del qatarí le devuelve la sonrisa y le llena de ambición: “Trabajo para romper el récord de etapas ganadas (50) y luego iré a por los ocho de Peterhansel”.


El desenlace del Dakar cambió por completo el rostro de un Nasser Al Attiyah que tras escuchar el estadillo de alegría que se produjo en Dacia, volvió a recuperar la sonrisa. Puede que fuese más grande de lo habitual, porque puede que haya luchado contra sí mismo y su instinto para ganar esta edición; donde además competía por segunda vez junto a su copiloto Fabian Lurquin. Pero el trabajo duro tuvo recompensa y la suerte también jugó a su favor, al situarle en el lado adecuado de un yoyó que le permitió respirar antes de tiempo. Porque a pesar de que en el desierto nada se puede dar por hecho, la etapa decisiva en la que debió culminar su ventaja se disputó en dunas. Y ahí siempre fue el rey.
Nasser afrontaba el último día de carrera con más de 16 minutos de ventaja frente a Nani Roma y tenía el sexto Touareg en sus manos. Pudo acabar mal, por un error de navegación que le costó cerca de ocho minutos en los últimos 100 kilómetros de especial, pero ni siquiera eso hizo entrar en pánico al ganador. Que tenía ese margen para jugar con sus rivales: “Sabía que perder siete u ocho minutos no sería un problema”. El Ford del español se acercó, pero era demasiado tarde para tumbar el trabajo de dos semanas en las que Al Attiyah mostró su versión más estratega y relajada. ¿Por qué llegó ese cambio? “Desde que empezamos vimos que iba a ser difícil y quería gestionarlo todo. Después de tres días intentamos empujar un poco más y el día seis ganamos un buen tiempo para irnos al descanso con el liderato. Después intentamos conservar un poco y en la maratón volvimos a empujar”.
El seis veces ganador no deja lugar a duda sobre sus planes y la necesidad de tenerlo todo bajo control. Porque después de lo que sucedió en Marruecos (donde perdió el Mundial), “la victoria de este Dakar significa mucho para mí”. “Pero también para Fabian”. Por primera vez el copiloto francés se alzaba a lo más alto de la carrera, a pesar de que su relación con Al Attiyah ni siquiera está consolidada. Pero por esa razón “tenemos que estar orgullosos de lo que hemos conseguido juntos y por cómo lo hemos hecho dese el principio”. Pero también, porque han sido los primeros en darle el triunfo a Dacia en su programa dakariano.
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Para lograrlo la pareja del Sandrider ha “trabajado muy duro para llevar al Dacia hasta la primera posición del podio”. A pesar de que tan solo se anotaron dos victorias de etapa (en la seis y doce), esas fueron más que suficientes para igualar el récord de cincuenta triunfos en la categoría de coches que poseen Peterhansel y Vatanen. Una cifra que Nasser pretende superar, para después colocar a la leyenda francesa en su punto de mira. ¿Podrá igualar el qatarí alcanzar los ocho Touareg de Monsieur Dakar? “Será fácil, no hay problema. Trabajo para eso e igual que hice las cincuenta victorias, el año que viene puedo romper el récord de etapas ganadas y luego iremos a por ello”.
Celebración con Dacia
“Ahora vamos a celebrar con el equipo”, insiste Nasser, que sentía que estaba en deuda con ellos. De ahí la “gran emoción” que sentía nada más cruzar a meta, donde subió también al capó de su Sandrider a Tiphanie Isnard, team manager del proyecto. Dacia se convirtió en una fiesta y también, en la cuarta marca con la que Al Attiyah logra ganar el Dakar. En ese registro el qatarí iguala a Carlos Sainz y Stephane Peterhansel y lo resume como “algo increíble”. “Pero Nasser es el mejor”. El Al Attiyah de siempre ha vuelto.


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