Dakar

Vendidos a su suerte: “Va a ser un drama otra vez”

La primera de las dos etapas maratón llega al Dakar. Tendrá un total de 823 kilómetros de lucha contra el crono sin asistencia mecánica y puede sentenciar posiciones.

El Toyota de Quintero, sin una rueda durante la Etapa 3 del Dakar 2026.
Charly Lopez
Carmen Ruiz
Mayo del 97. Es graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y realizó un Máster de Marketing y Comunicación en la UCAM. Aterrizó en AS en 2019 para hablar de motor. Y no fue casualidad. Tras cubrir su primer Dakar, puede asegurar que la arena no tiene nada que envidiarle al asfalto.
Al Ula (Arabia Saudí) Actualizado a

Hace mucho tiempo que la etapa maratón se convirtió en una vieja conocida del Dakar, pero no tanto que los campamentos refugio comenzaron a formar parte de la carrera. Esa idea que recuperaba viejas tradiciones de África, haciendo a los pilotos pasar la noche en tiendas de campaña situadas en medio del desierto y con una ración militar, llegó a la carrera hace tan solo un año. Y para su segunda vez la organización ha perfeccionado la idea reuniendo a todos los participantes en una misma área, durante una de las especiales más complejas. Porque más allá de las condiciones en las que pasarán la noche, lo relevante de esta especial para los participantes será la ausencia de asistencia mecánica en su llegada al vivac-refugio.

Habrá quien tenga más suerte que otros, como puede ser el caso de una Cristina Gutiérrez que en la figura de Pablo Moreno no solo encuentra un copiloto, sino también un mecánico que ya salvó a Dacia de más de un apuro. La española asume que otra vez “tocará trabajar en equipo porque la maratón siempre guarda alguna sorpresa”. Pero sobre todo que los 823 kilómetros de lucha contra el crono sin asistencia mecánica “serán duros, sobre todo saliendo entre los primeros”, porque además no tendrán la traza de las motos al dividirse los recorridos. Carlos Sainz comparte esa misma visión: “Mañana (por hoy) será el efecto yo-yo porque nosotros salimos delante, los otros atrás y puede pasar todo lo contrario (con respecto a una tercera etapa que benefició en el crono a los más retrasados y castigó a los pilotos de cabeza)”.

A pesar de las expectativas que hay en torno a esa especial, Sainz también reafirma la teoría de que “en el Dakar nunca se sabe lo que puede pasar”, y aunque “todo lo que sea salir entre el quinto y el décimo es bueno (él comienza séptimo)”, le hubiese gustado “perder algún segundo más y salir octavo”. Pero el crono ya ha dictado sentencia y Carlos ha asumido que “será un drama otra vez” lo que se viva sobre el terreno. La pérdida de los pilotos cabeceros en la tercera etapa ha rondado los 20 minutos y en su caso, la ventaja frente a un Nasser Al Attiyah que es de los que más preocupa es de ocho minutos. Por lo que habrá que apretar, a pesar de que esas diferencias tan abultadas estuvieron marcadas por unos pinchazos inesperados que han concedido un pequeño permiso a la categoría reina.

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En su llegada al campamento maratón, los Ultimate tendrán a su disposición una rueda de repuesto con la que antes no contaban y que puede convertirse en aliada. Pero a pesar de las pequeñas mejoras, todo “será muy complicado; tanto la estrategia como el orden de salida”. Nani Roma se mentaliza en que “es posible que mañana (por hoy) cambie todo”, pero sabe que tan solo un día después existirá la posibilidad de recuperar lo perdido: “Para mí el objetivo es intentar que no pase nada, no romper el coche, que lleguemos bien y que no pinchemos más”. “Quiero una etapa limpia”, insiste el dos veces ganador del Touareg, que no le da tanta importancia al crono como a la supervivencia. Cada uno jugará sus mejores cartas.

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