Un Al Attiyah desconocido gana su sexto Dakar
El piloto de Dacia manejó la carrera a la perfección y siempre estuvo en la parte buena del yoyó para recuperar el trono. Nani Roma regresa al podio siete años después.


Aunque tan solo hayan sido dos, esos años de sequía han sido demasiado para alguien como Nasser Al Attiyah. Pero el piloto de Dacia ha vuelto hasta donde quería: lo más alto del Dakar. Probablemente no lo haya hecho en la edición más sencilla de los últimos años, porque como todos lo participantes reconocieron esta carrera tenía hasta 15 aspirantes a la victoria. Pero el qatarí tampoco ha sido el de siempre para conquistar un sexto Touareg (tras los de 2011, 2015, 2019, 2022 y 2023) que además, le empata con Carlos Sainz y Stephane Peterhansel como únicos pilotos de la historia en haber reinado con cuatro marcas diferentes el desierto.
Volkswagen, Mini, Toyota y ahora Dacia han sido los fabricantes que han podido festejar con Nasser su gloria en el desierto. Los tres primeros lo hicieron con la versión más agresiva del qatarí y en el caso de la familia Sandrider, con la más inteligente y la más reflexiva. Porque desde que tomó la salida, Al Attiyah no se olvidó de cómo perdió el Mundial de 2025 y quería quitarse ese sabor de boca con un Dakar en el que no fue el más explosivo cada día. Pero sí el más sólido cuando el rally empezó a cobrarse víctimas; aunque tardó en hacerlo. Sin riesgos innecesarios, sabiendo que la carrera no se gana hasta cruzar la meta final y prevaleciendo la regularidad en la parte buena del yoyó por encima de las victorias. Así es como el ganador sigue haciendo historia.
El quinto podio de Nani Roma
La clave de este Dakar llegó en la segunda semana. Con el cansancio acumulado y el margen de error reducido al mínimo; ahí es donde Nasser dio un paso al frente. El qatarí aprovechó una jornada complicada (Etapa 10) para abrir hueco en la general y desde ahí, gestionó con la sangre fría de quien ya sabe lo que es ganar el rally más duro del mundo. Ni la presión, ni los ataques finales, ni las trampas del recorrido lograron sacarle de un plan donde el único contratiempo fue un error de navegación en los últimos 100 kilómetros de especial, que le hicieron perder ocho minutos. Pero quedó en susto. Igual que el incidente que a punto estuvo de privar el regreso al podio de Nani Roma, al que un milagro en el penúltimo día donde Laia Sanz (que acaba en el Top-20 en su estreno con Ebro) también fue protagonista, le permite regresar al cajón siete años después de la última vez.
Era la edición en la que Roma y Álex Haro llegaban más preparados a enfrentarse al desierto y lo hicieron saber desde el primer momento. Sin embargo se situaron en la parte mala del yoyó, aunque a pesar de todo pelearon por el triunfo hasta el final. Se escapó por 9:42, pero la recompensa a todo el esfuerzo llegó a modo de un segunda posición, con la que Nani sentencia su quinto podio en la carrera más dura del mundo. El español fue tercero en 2006, segundo en 2012, ganó en 2014 y volvió a repetir como subcampeón en 2019 y un 2026 donde además, Ford acaba con dos representantes en el podio.
Sainz cierra el Top-5
Pudo serlo Carlos Sainz, de no ser por un error de navegación en la Etapa 10 que le costó cerca de media hora en el crono. Pero a pesar de todo el español se volvió a demostrar que sigue siendo competitivo y la Raptor funciona; pues contratiempo incluido, su cesión con la primera plaza fue precisamente de esa media hora que ha valido un Touareg. En la marca del óvalo fue Mattias Ekstrom quien completó el doblete, después de que los pinchazos hayan condenado la carrera de Sebastien Loeb (4º). Mientras que Cristina Gutiérrez se quedó a las puertas del Top-10 (11º) en una última etapa que ganó Ekstrom, para dar por concluida la edición más ajustada de los últimos años. Por eso el triunfo de Al Attiyah no fue como otro cualquiera.
Esta victoria del qatarí ha sido la confirmación de que, por mucha velocidad que impriman los jóvenes, la experiencia sigue siendo el factor decisivo del Dakar. Cambien los proyectos, las marcas o los reglamentos, el desierto sigue hablando su idioma por una razón muy sencilla. Nasser fue rápido cuando tocaba atacar y por extraño que parezca, frío cuando era momento de gestionar. Por eso ahora es el nuevo poseedor del Touareg 2026. Constancia, inteligencia y respeto absoluto por un rally que nunca regala nada. El desierto dictó sentencia: lo clásico sigue siendo sinónimo de éxito.
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