Sainz: “Estaba pilotando como mi madre”
El español sufrió dos pinchazos en la parte final de la etapa que le hicieron activar el modo supervivencia, tras quedarse sin ruedas a 60 kilómetros de llegar a la meta.


El Dakar volvió a demostrar una vez más que en esta carrera nada es lo que parece. Porque a pesar de que Carlos Sainz tenía la sensación de que su resultado en la segunda etapa le cambiaba por completo la película de esta edición, la realidad es que le sirvió de ayuda para no hundirse en un cronometrado donde los mejores del día anterior sufrieron más de lo esperado. A pesar de que las dos primeras jornadas deberían haber sido las más temidas por las piedras, en la Etapa 3 también fueron protagonistas justo a una navegación complicada y pistas poco visibles. Salir a la zaga se convirtió en un comodín que aprovechó el piloto de Ford, aunque también le tocó sufrir en la parte final de especial.
Después de haber estado coqueteando con la victoria durante gran parte de los 400 kilómetros de lucha contra el crono, en el penúltimo punto de control Sainz registró una pérdida de tres minutos que llegaba después de que los neumáticos le dejasen en jaque. El español y Lucas Cruz debieron parar para cambiar la goma por segunda vez (antes ya habían sufrido otro pinchazo), y eso le obligó a la pareja de Ford a activar el modo supervivencia hasta su llegada a la meta. “Hoy fue en modo de sobrevivir, porque después de que tuviéramos el segundo pinchazo y vimos que todavía había 60 kilómetros hasta el final, pero era un terreno muy pedregoso, así que estuve pilotando como mi madre, probablemente”, explicaba Carlos, que contratiempo incluido, mantuvo un ritmo competitivo incluso siendo más conservador.
Los dos pinchazos lastraron en cierto modo al español durante la especial, sin embargo, no hay mal que por bien no venga. Ya que igual que sucedió a lo largo del día de hoy, mañana se espera que la primera parte de la maratón (sin asistencia mecánica al final del día) repita un escenario similar. Ante esa coyuntura, Carlos comenzará desde la séptima posición y por delante, el resto de pilotos ya habrán dejado sus huellas; por lo que el piloto de Ford solo deberá enfocarse en llegar sano y salvo a un campamento al que Al Attiyah llegará muy rezagado. El líder de la general tras la segunda etapa sufrió, y Sainz aprovechó para estar más vivo que nunca en la lucha por un liderato, del que ahora solo le separan tres minutos.
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La ventaja del cuatro veces ganador del Touareg con respecto a la primera plaza se reduce considerablemente en comparación al segundo día de carrera. Y además, la buena noticia para Ford, es que el Top-5 está monopolizado por la Raptor. Todo le salió bien a la marca del óvalo en esta tercera etapa, a pesar de que los pinchazos no solo afectaron al madrileño, sino que también le pasaron factura al resto de participación (con la excepción de Ekstrom). Pero mañana será otro día, en el que Sainz espera una etapa más limpia, aunque la estrategia definitiva todavía está por definir: “Ahora tenemos que pensar en ello”.
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