“Podría haberme ido a casa, pero voy a luchar por el Dakar”
Carlos Sainz supera los problemas y afronta la última semana de carrera a once minutos del líder. El de Ford, convencido de sus opciones: “No tengo nada que perder”.


Se ha hablado más de la cuenta en esta primera semana de Dakar, de todos los problemas que sacudieron al Ford de Carlos Sainz (63 años, Madrid). La insistencia se entiende por su condición de favorito, especialmente en un año que podría suponer su última participación en la carrera. Pero también, por la gravedad de un contratiempo que ya castigó a la marca del óvalo durante la pasada edición. El motor de la Raptor volvió a fallar y en su caso, el embrague también le dio un susto. En lo referido al propulsor, que este apuro haya vuelto a aparecer le quitó el sueño en un primer momento al cuatro veces ganador del Touareg. Pero ahora que empieza la semana definitiva de la edición, el espíritu competitivo supera cualquier duda: “Podría haberme ido a casa, pero voy a luchar por el Dakar”.
AS aprovechó la jornada de descanso para conocer qué esperaba Sainz de esta segunda semana, donde sigue siendo contendiente a la victoria. Y no rehúye de ello: “Creo que ahora ya tenemos que hacer muy bien todos los días y efectivamente, para ganar lo que nos falta sería hacerlo perfecto. Pero ahora ya empiezan a quedar menos días y yo ya no tengo nada que perder, estoy aquí de propina”. Carlos sigue dando valor a la suerte que le mantuvo en carrera, porque admite que “le di muchas vueltas a lo que pasó con el motor y cada vuelta que le doy me sorprende más; porque hacer 200 kilómetros y poder llegar al vivac sin presión de aceite o muy baja presión de aceite es algo que no suele pasar. El motor se suele romper”.
La fortuna se cruzó en el camino del español e incluso puede dar la sensación, que esa salvada está destinada a tener un final feliz. Pero después de salvar el susto, Sainz no tendría remordimiento de que se le escapase el Dakar: “Lo he ganado cuatro veces, ese ticket ya lo he conseguido y me gustaría ganarlo, pero no me falta”. Tampoco echa de menos la seguridad de que su Ford le respetará en lo que resta de carrera, aunque admite haber sentido miedo por volver a verse envuelto en problemas; “pero el equipo lo ha revisado todo y me ha dicho que está todo bien”. Ahora solo necesita pulir “algún problema de navegación” y sobrevivir a otro contratiempo que, en esta ocasión, sí que no está en sus manos: “Con los pinchazos este año está complicado”.
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A pesar de todo Sainz sabe que con un buen coche y la buena suerte no necesita mucho más: “Solo falta confiar en nosotros, que confiamos y vamos a tratar de hacer una buena segunda semana”. Porque a pesar de que solo se han resaltado los aspectos negativos de esta primera semana, lo cierto es que su participación también ha dejado cosas buenas: “Saco de positivo que sigo en carrera, estamos cuartos a once minutos que es una distancia importante pero no insalvable y que podía estar volviendo para casa. Cuando más o menos hemos podido ir bien, hemos tenido ritmo y veremos a ver cómo termina”. Termine como termine, ¿eso supondrá su final? “No es el momento de hablar de eso”. Aunque desliza que todavía tiene “la velocidad para intentar ganar el Dakar, si no, no estaría aquí”.
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