Pau Navarro logra la victoria en Challenger
El catalán y Jan Rosa se estrenan como vencedores de la prueba, tras una edición donde les premió la regularidad y una gestión exquisita de la carrera durante dos semanas.


Cualquier piloto que llega al Dakar lo hace para ganar. Sin embargo, antes de comenzar a correr, Pau Navarro y Jan Rosa (ganador en la pasada edición de Classic) tenían clara cuál era su estrategia. Dentro de ese plan, la victoria tan solo la deseaban una vez llegasen a la línea de meta en Yanbu. Y aunque por el camino se encontraron algún contratiempo desagradable, la pareja española acabó saliéndose con la suya. Después de 13 días de carrera la tripulación había completado la edición en 54 horas,46:21, lo que suponía la mejor referencia de la tabla después de 5000 kilómetros de lucha contra el crono donde priorizaron la supervivencia.
La pareja de BBR, que además afrontaban este Dakar como una especie de última oportunidad, pretendía superar jornadas sin averías importantes. Sin ir más lejos esas fueron las que descartaron, por ejemplo, hasta el entonces vigente ganador Cavigliasso. Y tras la advertencia del argentino, para Navarro fue todavía más fácil no perder de vista una estrategia que a partir de la segunda maratón, le permitió gestionar la carrera a su antojo. Porque el español salió a correr, pero nunca lo hizo más de la cuenta ni tomó decisiones arriesgadas que pusieran en peligro un liderato que defendió a partir de la quinta especial.
Desde entonces hasta el final, Pau aguantó en cabeza, hubo días que se permitió ceder más de 20 minutos frente a sus rivales en la clasificación del día, y aún así ha acabado a más de 23 minutos de su más inmediato perseguidor: Seaidan. Nunca antes renunciar a una victoria que en el último cronometrado fue para Kevin Benavides (que sumó un total de tres en su primer año dentro de la categoría) hizo que las cosas pareciesen tan fáciles. Del mismo modo que pocas veces se había defendido un liderato con tanta tranquilidad, incluso cuando una pieza de su Taurus apareció desconectada misteriosamente. Pero la procesión iba por dentro.
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Todo el sacrificio que Navarro y Rosa llevaron a cuestas se desbordó a modo de lágrimas, una vez llegaron a la línea de meta y tuvieron en su poder un teléfono móvil. Al otro lado de la pantalla les esperaba una familia que les acompañó en la alegría, pero sobre todo en el sufrimiento. Porque después de abandonar la fábrica de Red Bull, este Dakar llegó como una especie de regalo que no han querido desaprovechar: “No me lo puedo creer. Solo somos dos chavales a los que les gusta pilotar. ¡Voy a volver a casa con mis padres y admiraremos el Touareg todos los días! El único día que atacamos, acabamos segundos o terceros. Hemos sabido adelantarnos cuidando el coche y siendo rápidos pero sin ir en cabeza!”. Ni siquiera les ha hecho falta para estar de celebración.
Clasificación general de Challenger

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