Dakar

Ni ducha ni hotel: Así es la ‘tienda de campaña’ de 2 metros donde duermen los pilotos del Dakar

La competición queda reducida a su mínima expresión: tiendas de campaña, raciones y una noche a la intemperie para los pilotos en esta primera etapa maratón.

Tiendas de campaña en el Dakar 2026.
Charly Lopez
Actualizado a

El Dakar ya cuenta con pocos lujos, pero si eran escasos, en esta cuarta etapa de la edición, brillarán por su ausencia. Los pilotos se enfrentan, de nuevo, a la etapa maratón. Gran conocida de la competición, pero con la obligación de pasar la noche prácticamente a la intemperie por segundo año consecutivo. Una tradición de África que se ha vuelto a instaurar en Arabia Saudí. Un campamento improvisado en el medio de la nada que llamó mucho la atención el pasado año y que, pese a la dureza que supone, es un trámite de la competición que ha gustado a los pilotos. Y que también da su emoción a la carrera más dura del mundo. Pero este año será diferente: rutas separadas para motos y coches, dos vivacs diferentes y nada de asistencia mecánica en el campamento. Todo está en juego.

El campamento se reduce a la más mínima expresión: hoguera, tiendas de campaña y raciones. Tras más de 400 kilómetros de especial, la faena de los pilotos no se acabará. Quizá se libren de atender a la prensa en su llegada al vivac, pero es que en esta primera etapa de la maratón tendrán que ser ellos mismos los que se asistan o arreglen sus vehículos, porque los mecánicos no estarán para ayudarles. Los servicios son mínimos en estos dos campamentos, casi tan solo necesidades básicas en un vivac ubicado en medio de la nada, teniendo que hacer uso de tiendas de campaña para pasar la noche a la intemperie antes de retomar la carrera a la mañana siguiente. Como si de una excursión del colegio se tratase. Y ellos mismos tendrán que montarlas, que siempre es un detalle curioso de ver por las redes sociales del Dakar.

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A su llegada a los diferentes campamentos, cada piloto y copiloto recibirá lo indispensable para pasar la noche. Entre esas necesidades básicas, aparte de una tienda de campaña convencional (es decir, sin lujos, de las que se montan al tirarlas al aire), la organización les dará un saco de dormir y una ración de comida al más puro estilo militar. De hecho, el pasado año, contaban con una lata de alubias, otra de arroz, unas galletas y un bollo de chocolate. Y si querían calentar algo (o a ellos mismos bajo el frío de la noche), tenían que hacer uso de los pequeños fuegos que se prendieron en un refugio que solo contaba con una carpa como centro médico, un helicóptero de la organización, una zona para acceder a botellas de agua y otra delimitada donde se quedaron aparcados los vehículos. Nada más. Ni siquiera lavabos.

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