El Dakar vuelve a olvidarse de Loeb: “Ha sido un infierno”
El francés se descuelga a 20 minutos del liderato de la general, después de terminar los últimos 150 kilómetros de especial con avería en la dirección asistida de su Dacia.


Suele ser habitual que los problemas no se extiendan dentro de un mismo equipo en el Dakar. El contratiempo de un coche sirve de advertencia para el resto de unidades, pero en Dacia nadie pudo controlar el contratiempo que afectó a Sebastien Loeb durante la primera etapa de la segunda maratón. Tan solo un día antes la dirección asistida en el Sandrider de Cristina Gutiérrez se averió en los últimos 70 kilómetros de lucha contra el crono. Y en una especial marcada por la ausencia de asistencia mecánica, fue el francés quien vivió se mismo contratiempo; aunque de una manera más feroz.
El piloto de Dacia comenzaba la mañana con 17 segundos de retraso frente al líder, pero acabó perdiendo una magnífica ocasión de remontar en la general, tras quedarse sin dirección asistida en su Sandrider. Loeb iba “sin contratiempos y todo marchaba bien en la especial, incluida la navegación (que fue decisiva)“, pero llego un problema que aumenta su déficit con Nani Roma, el nuevo líder, por encima de los 21 minutos. Y además, saldrá a la décima etapa con un prototipo reparado en el campamento refugio con la ayuda de Pablo Moreno, el copiloto de Cristina Gutiérrez, que todavía trabaja en la unidad del piloto francés según pudo saber AS.
Eso significa que Loeb deberá pilotar con un cuidado extra de regreso al vivac de Bisha, pues ya fue suficiente milagro que pudiese llegar hasta la línea de meta de la novena especial. Un esfuerzo que Tiphanie Isnard, team manager del equipo, pone en valor: “No te puedes imaginar lo difícil que es traer de vuelta un coche por las dunas con este tipo de problema”. La realidad es que dentro del coche iban “prácticamente parados” por culpa de una “conducción técnica en las dunas, que lo hacía imposible”. Todo pareció un desastre en el interior del Sandrider, a pesar de que al final de la etapa el francés no sabía cuánto tiempo se había dejado con el vencedor. Pero sí que había “sido un infierno conducir así”.
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Sebastien estaba convencido de que sin el problema “podríamos haber tenido un buen resultado y ese era el objetivo, pero no ha sido posible”. Y ese desenlace fue “frustrante” para un piloto al que el Dakar le sigue dando la espalda. A pesar de que antes de comenzar la edición el francés era el favorito de David Castera, director de la carrera, y también uno de los de Stephane Peterhansel, las opciones de victoria se le vuelven a complicar al piloto de Dacia, que poco a poco ve como el Touareg se le escapa entre las manos. Ni siquiera en su victoria en el Rally de Marruecos confiaba en que fuese diferente. “Esto no es el Dakar”, esbozó, y no el faltaba razón.
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