El Dakar se complica
“La carrera puede ser un poco más dura de lo previsto, porque la lluvia ha cambiado mucho las tres primeras etapas y se han borrado las pistas”, explica Castera, el director.


El escenario de este Dakar ya complicaba de por sí una carrera, donde las cosas nunca son sencillas. Especialmente en esta 48ª edición (del 3 al 17 de enero), durante su previa todos se han dedicado a recordar una y otra vez el gran número de aspirantes al Touareg que existe en la categoría reina. Y aunque de nuevo David Castera, director de la prueba, reiteró que se enfrentan a la cita “más dura de todas porque creo que hay mínimo diez pilotos que pueden ganar”, el francés admitió un contratiempo que puede haber aumentado el nivel de dificultad de manera completamente inesperada antes de aterrizar en Yanbu.
A pesar de toda la calma que mostró Castera ante un grupo reducido de la prensa española, donde además aseguró que todo marchaba bien en estos días previos de preparativos, advirtió que los aspirantes no deben poner únicamente su foco de atención en unas etapas donde predominarán las piedras; por mucho que hayan ampliado hasta tres las etapas (uno, dos y once) en las que habrá cambio de neumáticos. Porque a pesar de que el francés había establecido “un equilibrio de dificultad” en las dos primeras semanas, la lluvia ha cambiado parcialmente sus planes: “Hay otras cosas (además de las piedras) que serán más problemáticas para ellos (los pilotos). Ha llovido mucho y eso ha cambiado mucho, mucho las tres primeras etapas. Ahora hay más piedras que arena porque con la lluvia se ha ido la arena".
Las condiciones del terreno en estos tres primeros días de carrera harán el Dakar más duro: “Puede ser un poco más, sí, porque también afecta a la navegación. La lluvia ha borrado todas las pistas y tenemos que adaptar el ‘roadbook’. Cuando hablábamos de una pista más visible, ahora no existe. Intentaremos ajustarlo al máximo pero seguro que me dicen: ‘¿Por dónde está la pista? No se ve nada’. A nivel de navegación para los primeros se va a complicar un poco. Pero intentamos cubrir el máximo, porque también ha cambiado el porcentaje de piedras y lo quiero hacer de la mejor forma posible. No quiero que sean las piedras lo que decida al ganador".

Loeb como favorito
Castera tiene muy claro que su intención no es convertir al terreno en protagonista. Pero también tiene clara su apuesta de cara a este Dakar: “Para mí es Loeb quien va a ganar, es mi pronóstico. Pero además de eso estoy seguro que habrá muchos ganadores de etapas diferentes, como tuvimos el año pasado". A pesar de que el director de la carrera está convencido de que “los jóvenes también pueden ganar y es posible batir a los más mayores”, el francés se decanta por su compatriota después de 14 días de carrera donde, más allá de que el de Dacia se lleve o no el Touareg a sus vitrinas, su prioridad es “que acaben todos contentos, que sea un Dakar sin accidentes y que todo el mundo se despida feliz de lo que ha vivido”.
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“Yo estoy aquí por eso”, enfatiza David, antes de explicar su postura: “Quiero dar un sueño a los que se quedan detrás de la televisión o de las redes sociales. En el mundo de hoy los sueños son algo importante, porque estamos en un mundo un poco ansioso. Estos 15 días en el Dakar para mí son un paréntesis de la vida común. No hay que olvidar lo que pasa, pero para todo el mundo es un poco de oxígeno; ya que salimos todos de una presión permanente. Aquí estamos entre nosotros y vivimos toda una pasión. Por eso todavía me gusta lo que hago, es dar un poco esa sensación de ofrecer una posibilidad de tener algo de bien".
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