El Dakar de los problemas: “El corazón me iba a 2.000”
Roma asegura que “las piedras han sido una sorpresa”. El español pinchó dos veces como Sainz, Loeb, Al Attiyah o Cristina Gutiérrez, que pasó más de 300 km sin repuestos.


Lo prometido dejó de ser una deuda, pero la organización del Dakar se olvidó mencionar que durante la Etapa 3 las piedras no caería en el olvido; a pesar de que para esta ocasión no consideraron necesario el pit stop que sí se llevó a cabo durante el primer y segundo día de carrera. La práctica volverá a estar presente de nuevo durante la undécima etapa de la edición, pero la mayoría de pilotos que llegaron al vivac de Al Ula también la consideraron más que necesaria para un bucle donde pocos se salvaron de cambiar ruedas. Nani Roma, Carlos Sainz, Nasser Al Attiyah, Sebastien Loeb y Cristina Gutiérrez fueron uno de los tantos que pincharon dos veces. Y a partir de entonces hubo que hacer sacrificios, que también afectaron a Laia Sanz.
En el caso de la piloto de Ebro, la española solo realizó un cambio de ruedas pero sacrificó su primer Top-10 en coche por ayudar a Brian Baragwanath, que había sufrido tres pinchazos, y le proporcionaron su última rueda de repuesto. “Los últimos 80 kilómetros hemos perdido mucho tiempo, unos seis minutos, porque había mucha piedra y no podíamos arriesgarnos a pinchar”, explicaba Laia, sobre un modo de conducción que se convirtió en la tónica para todos. Aunque a algunos el infortunio les fue a visitar mucho antes. “He sufrido desde el principio. Pinché dos veces y no me quedaban ruedas de repuesto. Cuando te quedan por delante más de 300 kilómetros y sabes que van a haber rocas, hay que gestionar las emociones. He hecho pasos con rocas de altas como mi cintura. No hemos hecho un día limpio porque hemos pinchado todos los días alguna vez”, comentaba en su caso Cristina.
Antes incluso de arrancar la edición, los problemas con los neumáticos ya estaban en boca de todos. Pero después de sobrevivir a las dos primeras etapas, los pilotos creían haber perdido de vista esa debilidad... hasta que se encontraron con lo contrario. “Las piedras han sido sorpresas y eran de las que cortan con solo mirarlas. Cuesta mucho saber cómo tienes que conducir”, aseguraba Nani Roma, que vivió “un nivel de estrés muy alto” dentro del coche junto a Álex Haro: “Nos quedamos sin ruedas en el peor sitio. El corazón me iba a 2.000, hemos pilotado en modo supervivencia y el estrés ha sido brutal. Le he dicho a David (Castera, director del Dakar): ‘¿Hace falta buscar estas piedras?’. Cuando estas así te acuerdas mucho de David y su familia (risas). Cuando no tienes ruedas y estás ahí en medio, firmas siempre sobrevivir a los problemas”.
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El piloto de Ford hacía hincapié en que están “pinchando muchísimo” y en ese aspecto, Sainz iba más allá: “Es cierto que hay muchas piedras, pero está claro que tenemos todos un problema y hay que trabajar en los neumáticos”. La fiabilidad no convence al cuatro veces ganador del Touareg, que comparte las sensaciones de Roma: “Vas nervioso porque no controlas cuándo pinchas, cuándo no pinchas... Vas despacísimo y pinchas, entonces es una lotería”. El madrileño también repite que no esperaban “una etapa con tanta piedra, porque había más que ayer” y definió la 48ª edición como “el rally de las piedras”. “Es tremendo, porque encima con los problemas que estamos teniendo con los pinchazos lo hace más dramático todavía. Vas superdespacio y sin saber por qué pinchas, es algo muy frustrante”.
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