Como en la cima del Everest
Los días ya no serán de ascenso, sino que comienzan a descontar para volver a casa. Tras coronar la primera semana con sobresaltos, desde las alturas todo se ve mejor.


Siempre he pensado que hay pocas cosas que la música no pueda solucionar. Pero hacía tiempo que los primeros versos que me venían a la cabeza no definían tan bien el momento por el que atravesaba. Cuando sonó el despertador a las 5:20 de la mañana (hora saudí), en mi cabeza retumbaba lo siguiente: “Vuelvo a despertar y sonrío mientras voy perdiendo el juicio”. Y si algo precisamente consigue el Dakar en cualquiera, es una sonrisa que carece de cualquier tipo de sentido. Porque cuando lo vives, la experiencia está muy lejos de cubrir todas las necesidades con las que convivimos en nuestro día a día.
Sin embargo, en esta subida al 'Everest’ donde cada vez hemos sentido más el frío desplazándonos hacia el norte, acabamos de llegar a la cima. A partir de ahora los días ya no serán de ascenso, sino que comenzarán a descontar para volver a casa. Después de coronar la primera semana de carrera con varios sobresaltos durante el ascenso, la perspectiva desde las alturas hace que todo se vea mejor. Y Sidecars, que la vida suene de otra manera. Cuando abrí Spotify de madrugada, solo tuve que pulsar el play para volver comprobarlo.
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