Red Bull no espera milagros: “Es terrible”
Los pilotos de Milton Keynes señalan al chasis como principal problema en esta nueva generación de monoplazas. Llevarán mejoras a Miami pero no conciben una revolución.


Había muchas cosas que podían fallar en la presentación de la nueva Fórmula 1. Con un reglamento completamente actualizado, el trabajo en la fábrica pasaba por encontrar una precisión desconocida que, en el caso de Red Bull, tenía otro interrogante mayor: cómo funcionarían las nuevas unidades de potencia de Ford. Los de Milton Keynes estrenaban alianza con la marca del óvalo en el Gran Circo y su falta de experiencia no ha pasado factura en un RB22 que compite lejos del trío cabecero (es sexto en la general de constructores) a causa de una debilidad que tanto Max Verstappen como Isack Hadjar han identificado.
A pesar de que los energéticos esperaban estar peleando por las primeras posiciones, la realidad es que ahora Haas y Alpine son sus nuevos rivales. Y el recién llegado francés señala el porqué: “Tenemos una buena unidad de potencia, el motor es bueno. El problema es que el chasis es terrible”. Hadjar vuelve a repetir una realidad que incomoda a Red Bull en general y Verstappen en particular. El rendimiento actual del monoplaza energético ha llevado al tetracampeón a plantearse la retirada y aunque Laurent Mekies, jefe del equipo, asegura que no ha hablado con el neerlandés sobre ese asunto, también tiene muy claro cómo debe trabajar para hacerle cambiar de opinión.
“Estoy seguro de que cuando le demos un coche rápido, Max estará mucho más contento. Cuando tenga un coche con el que pueda marcar la diferencia, también será un Max más feliz”, expresaba el ingeniero francés, que no acepta pero asume con dignidad las carencias en el chasis y en la maniobrabilidad del RB22 que les han llevado hasta la zona media: “Tenemos mucho trabajo por hacer”. Ese trabajo al que se refiere Mekies se llevará a cabo durante este parón de cinco semanas que disfrutará la Fórmula 1 entre el pasado GP de Japón y el próximo GP de Miami (del 1 al 3 de mayo). Un escenario para el que Red Bull llegará con refuerzos en un monoplaza con el que quieren incluirse en la pelea que mantienen Mercedes, Ferrari y McLaren en la actualidad.
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“¿Significa que llegas a Miami y lo has resuelto todo como un milagro? No", zanjaba tajantemente Mekies, sobre esas mejoras que pretenden incluir en la próxima ronda del calendario. El ingeniero francés es consciente de su desventaja con el trío de cabeza y por eso no espera una revolución en la jerarquía del Mundial. Pese a ello en Milton Keynes utilizarán las cinco semanas de inactividad para entender los problemas de su monoplaza a través de datos y simulaciones. “La diferencia (con la cabeza) es sustancial y lo que queremos es tener un coche con el que los pilotos puedan volver a empujar”. De momento, ese es el desafío más próximo para los energéticos, que hasta la fecha solo han anotado 16 puntos en su marcador y doce de ellos corresponden a un Verstappen que ha dado su palabra: “Puedo conducir el coche rápido”. Pero de momento, no tienen “ninguna pista sobre cómo hacerlo rápido”.
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