Grosjean recupera el casco de su accidente: “No sé si estaba preparado”
El expiloto de F1 se reencuentra con el casco que le salvó la vida hace ya cinco años, cuando sufrió un accidente en el GP de Barhéin en el que se incendió su monoplaza.


Cinco años desde que Romain Grosjean volvió a nacer. El francés ha recordado, un año más, el terrible accidente que sufrió en el Gran Premio de Baréin de 2020, cuando perdió el control de su Haas y se estrelló contra la barrera de seguridad de la curva tres. Fue en la primera vuelta de esa carrera y hacía años que no se veía una choque tan grave como el del expiloto, con un coche que, automáticamente, tras el impacto, explotó en llamas. Uno de los accidentes más violentos que se recuerden en la historia, con un coche que quedó partido en dos, incendiado, pero con la fortuna de un piloto que, para lo que podía haber ocurrido, salió ileso. Todo un milagro. De hecho, Grosjean pudo salir por su propio pie, en segundos que parecían eternos y sufriendo ‘solo’ quemaduras en algunas zonas de su cuerpo, como manos y pies.
Y, justo cuando se cumplen cinco años, el francés recibió un objeto cargado de simbolismo, porque a él le debe la vida: su casco. Así lo compartió el propio Grosjean en su cuenta de Instagram, posando junto a un casco totalmente abrasado por las llamas, pero que fue fundamental (junto con el halo) para salvar su vida en el impacto. “Cinco años después del 29 de noviembre de 2020, he recuperado mi casco de carreras”, escribía el piloto junto a las fotografías de su perfil, asegurando que “no sabía si estaba preparado para volver a verlo”, pero afrontó este desafío gracias a su familia: “Mis hijos querían entender cómo logré estar tan bien protegido durante el incendio y también qué pasó aquella noche”.
“Siempre estaré agradecido a Bell y Alpinestars (los fabricantes del casco y el mono que llevaba en su paso por la Fórmula 1) por haberme protegido tan bien en ese momento. La vida sigue y se olvida, pero esto me recuerda lo importante que es disfrutar al máximo cada día”, continuaba Grosjean, quien también quiso mostrar, en la misma publicación, las marcas de las quemaduras que quedaron en sus manos, ya totalmente recuperadas. Pero este casco no es lo único que se conserva de aquel terrible accidente. De hecho, la carrocería de su antiguo Haas es una de las piezas más importantes e imponentes de la exhibición de la F1, que va dando la vuelta al mundo y que, además, tuvo como ubicación inaugural la ciudad de Madrid.
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