MOTO3 | GP DE PORTUGAL

Un piloto obligado a sacar buenas notas para correr

La tardía explosión de Arenas le lleva al título a los 23 años, que podrá celebrar con su amigo Rins este invierno mientras se prepara para el salto a Moto2.

Un piloto obligado a sacar buenas notas para correr
RAFAEL MARCHANTE REUTERS

El hijo de Manel Arenas y Nuria Ovejero estaba obligado a sacar buenas notas desde crío para poder seguir practicando su gran pasión, las carreras de motos, ya fuera sobre la tierra del motocross o el asfalto de los circuitos. Y se nota que el ya hoy coronado campeón del mundo de Moto3 cumplió bien con la parte que le tocaba. Se nota no solamente en su expediente académico, que abarca hasta la universidad, como estudiante de segundo curso de Ingeniería Industrial en el Instituto Químico de Sarriá, sino también en la buena educación que muestra cada vez que se planta ante los periodistas. Felicidades Nuria, felicidades Manel, porque tener un campeón en casa dentro y fuera de la pista.

El niño Arenas nació en Girona el 11 de diciembre de 1996, con lo que aún tiene 23 años, y se subió a su primera moto a los cuatro años. Aquello le gustó tanto que a los cinco ya le estaba pidiendo una a los Reyes Magos. Empezó haciendo motocross y a los seis ya estaba compitiendo. Sus primeras victorias llegaron en el Open RACC 70. Llegó a ser subcampeón del mundo júnior, pero a Arenas le costó más que a otros tener un hueco en el Mundial…

En 2014 hace su primera aparición al final de temporada, pero no vuelve al Mundial hasta 2016, año en el que hace algo más de medio campeonato, pero con Peugeot y posibilidades muy limitadas. En 2017, ya en las filas de Aspar, hace 12 grandes premios con Mahindra, lo que no permite aspirar a grandes logros a un casi novato. Es en 2018, ya con KTM, cuando explota y sube por vez primera al podio por la puerta grande, en Le Mans, heredando el triunfo gracias a varias carambolas en la última vuelta. En Australia, sin embargo, vence con todas las de la ley, con un final de carrera frenético en el que se impone con una maestría desconocida hasta entonces en él…

2019 debía ser su gran año, pero un accidente entrenando en bicicleta le daña seriamente el bazo y le hace perderse la gira americana. Ahí se complican sus opciones de título y hasta de continuidad en el campeonato, llegando a un acuerdo con Aspar para continuar juntos casi a final de año, en base a un esperanzador test con la moto de 2020. Arenas responde a la confianza con la victoria en Tailandia y soltando lastre para convertirse en el máximo aspirante al título para este curso. Lo empieza ganando en Qatar y lidera casi todo el año. Sólo la mala suerte impidió que fuera campeón antes, porque de sus cuatro ceros tres de ellos fueron por causas ajenas a su voluntad.

Ahora ya es campeón, un campeón de justicia porque no ha habido nadie más fuerte que él este año, y que podrá celebrar con su gran amigo Álex Rins este invierno en Andorra mientras se prepara para el salto a Moto2. El de Suzuki y él llegaron a compartir casa y ahora podrán mirarse casi de igual a igual, aunque está por ver si tiene más valor ser campeón del mundo de Moto3 o ganador de grandes premios en las tres categorías. Sería divertido escucharles debatir sobre ello.