DAKAR

Gonçalves, la sonrisa del Dakar

El portugués, con 13 participaciones desde 2006 y un subcampeonato en 2015, era un piloto muy querido en la familia dakariana por su bondad.

Paulo Gonçalves, durante el Rally Dakar 2020.

"Es genial formar parte de la historia, de los tres capítulos del Dakar. Corrí dos veces en África, once en Sudamérica y ahora estaré también en Arabia Saudí. Estoy seguro de que será toda una experiencia". Con esa ilusión afrontaba el portugués Paulo Gonçalves (Esposende, 05/02/1979) su decimotercer Dakar, como si fuera el primero. Desde que participó por primera vez en 2006, el penúltimo que se disputó en suelo africano, el rally más duro del mundo le entró por las venas y se quedó en ellas hasta su último día.

Con apenas una excepción, 2018 en el que no participó, era un fijo de la prueba en la que había terminado en cuatro ocasiones entre los diez primeros, siempre sobre dos ruedas, llegando a ser subcampeón en 2015, año del último Dakar que ganó Marc Coma. Su talento hacía que fuera un habitual entre los mejores hombres, como demostró ganando el Mundial de Rally Todo Terreno en 2013, y con su incorporación al equipo Hero Motorsports después de cinco años en Honda, empezaba un nuevo capítulo en su vida.

Pero su influencia en el Dakar iba más allá de los números que dejaron sus participaciones y resultados, lo que de verdad hacía que Gonçalves fuese un hombre importante para la familia dakariana era su bondad. Siempre dispuesto a ayudar a su equipo y a atender a quien quisiera con la mayor de las sonrisas, algo que no es fácil de ver en una competición en la que te juegas la vida. Él la perdió por ella, por disfrutar sus aventuras, y ahora el Dakar echará para siempre de menos su sonrisa. Descanse en paz.