Competición
  • LaLiga 1,2,3
  • Serie A
  • Liga Rumana
  • Liga Turca
  • NBA
  • Campeonato Brasileño Serie A
  • Liga Mexicana - Clausura
LaLiga 1,2,3
Serie A
Liga Rumana
Astra Giurgiu Astra Giurgiu AGI

-

ACS Sepsi ACS Sepsi SEP

-

Liga Turca
Ankaragücü Ankaragücü ANK

-

Sivasspor Sivasspor

-

BB Erzurumspor BB Erzurumspor BBE

-

Fenerbahçe Fenerbahçe FEN

-

NBA
FINALIZADO
Toronto Raptors TOR

118

Milwaukee Bucks MIL

112

Liga Mexicana - Clausura

Juan Velarde, el piloto español de la Fórmula 1 del aire

RED BULL AIR RACE

Juan Velarde, el piloto español de la Fórmula 1 del aire

Juan Velarde, el piloto español de la Fórmula 1 del aire

Disputa este fin de semana la segunda prueba de la Red Bull Air Race en Cannes, Francia. Es el único. Destacado por el CSD en 2006, medallista en vuelo acrobático, nació para volar

De niño, mientras los otros llenaban paredes con pósters de fútbol, Maradona, Stoichkov o Butragueño, Juan Velarde (Madrid 1974) ya vivía en las nubes. Literal. Quizá era por su padre, piloto de Iberia. O quizá no. Quizá es que debía de ser. El volar. Nació para eso. Sus paredes las llenaban fotos de motores y aviones. Era un crío y ya jugaba entre ellos, en Cuatro Vientos, cuando acompañaba a su padre a la Fundación Infante de Orleans. Los tocaba, se sentaba al volante, los respiraba, se enamoraba. Con 15 años planeaba sin motor. Con 16 voló por primera vez. Ahora, con 43, es el único español en el campeonato de motor más rápido del mundo: la Red Bull Air Race, la F-1 del aire. Podrían decirle Fernando Alonso. Pero no. Mejor llamarle por su nombre. Juan Velarde. Es para no olvidar.

"Participar en la Race es una satisfacción personal. Sólo por estar ahí lo es. Lo máximo a lo que puedes aspirar", confiesa este piloto también de Iberia. Porque pronto pudo vivir, en efecto, con un pie en la tierra y otro en el aire. Dos tipos de vuelo en un mismo traje. Uno mono de competición, otro traje y corbata. A los 22 ya estaba Iberia, como su padre. "Me fue todo bastante rodado", confiesa. El lugar ideal, el momento adecuado, la persona. "Iberia llevaba años sin contratar a nadie y de repente lo hicieron". Pero su infancia, el cuerpo, le pedía algo más que vuelos comerciales. Comenzó con el acrobático. Virajes muy fuertes, "muy altos en G, las aceleraciones que se tienen en el aire", medios loopins, "todos en el menor tiempo posible". "El secreto es simple", dice. "Gestionar muy bien la energía del avión", susurra. Como si eso no costara. Como si eso no fuera precisamente lo más difícil. Controlar un avión a 400 kilómetros por hora, a ras de suelo. Juan lo llama conexión con la máquina."Es muy alta, es muy fuerte". El volante piel propia. La capacidad de control que transmite el avión. El nombre del suyo se lee en mayúsculas y números. EDGE 540.

Reconocido en 2006 como Deportista de Alto Nivel (DAN) por el Consejo Superior de Deportes (CSD), sin embargo, sus mejores éxitos son aquellos que llevan el plural. "Los que logré con mi equipo". Los nosotros. La plata por equipos en el Campeonato Mundial de Acrobacia 2007 y la plata y bronce por equipos en los Campeonatos de Europa 2006, 2008 y 2014. "Los más gratificantes". Empezó en el vuelo acrobático en 1999. "Con un curso de iniciación". 2.000 euros al mes. "Por ver qué era". Por probar, por jugar. Se enganchó. Tenía destreza, tenía talento. Le animaron a participar en el campeonato de España. Lo bordó. Entrenaba cada vez más en serio. Lo demás vino solo, como lo de Iberia. La persona, el momento. Fue campeón absoluto de vuelo acrobático en 2010.

Hoy, en la Red Bull Air Race desde hace tres años, Juan Velarde tiene un equipo que forman tres ingenieros, un mecánico, un director técnico, otro logístico, un psicólogo y varios patrocinadores que inyectan dinero y posibilidades a su volante: Repsol, Hamilton relojes, Simloc, empresa de tecnología española. "Sin ellos sería imposible. Este deporte es muy caro". La categoría máxima, por ejemplo, medio millón de euros. Él no es el primero. El primero fue Alejandro Maclean, antiguo capitán del Equipo Nacional de Vuelo Acrobático que murió en 2010, aeródromo de Casarrubios, accidente extraño. "Fue durísimo", confesó entonces, amigo íntimo; aún duele ahora.

De la Race destaca su velocidad. "Cuando vuelas pasas muy cerca del suelo y las pilonas". Las pilonas. Esos hinchables de 25 metros que marcan el trazado de las carreras, como los quitamiedos en el asfalto. Pues entre ellas Juan ensaya sus virajes. Su cabeza pasa a un metro, su avión vuela a esos 400 kilómetros por hora. Un Ferrari tiene una velocidad máxima de 336. Él corre aún 64 más rápido.

"El vuelo acrobático me había llamado desde siempre la atención". Ya era deporte cuando él niño que leía libros y grababa vídeos VHS de Eurosport. Los veía en bucle, los aprendía de memoria. Ya le llamada algo la atención. "Lo que puedes llegar a hacer dentro de un avión". Esos looping. Sentir las pilotas rozar su casco. La adrenalina. Quemaba los dedos al otro lado de la pantalla.

La temporada de la Race Bull Air Race se disputa de febrero a octubre, una carrera al mes, catorce pilotos de todo el mundo. El año pasado Juan se subió dos veces al podio. Su edad es la perfecta. 43 años. Un piloto puede volar hasta los 58. "Empiezas tarde. Como pronto a los 16. En los coches a los tres puedes estar subido a un kart". Este fin de semana le pondrá otra aspa a su calendario: disputa la segunda prueba de la Red Bull Air Race en Francia, en Cannes. Su sonrisa al contarlo traspasa el hilo del teléfono.

En Abu Dhabi, la primera, un problema de motor en su avión le arrastró en la clasificación, hasta el undécimo lugar. Eso le ha restado entrenamiento en este mes. Cambiar el motor, al completo, tres semanas menos. Más ganas tiene de sobrevolar este fin de semana la Costa Azul. Es la vida que tantas veces soñó siendo niño y en la que hace tanto que brilla. Y no le digan Fernando Alonso. No. Lo dicho, llámenlo por su nombre. Díganle Juan Velarde. El piloto español de la F-1 del aire.

Capaz de domar el viento.

A 400 kilómetros hora.

0 Comentarios

Normas Mostrar