Pep Vila fue capaz de continuar tras su avería
Todo iba bien, pero todo se torció para Pep Vila camino de Arequipa. Era cuarto en la general de camiones, pero a veinte kilómetros para llegar al último control de paso, su Iveco rompió. Horas y horas de trabajo contrarreloj, reunión de urgencia en el campamento del equipo De Rooy y al final la solución. El camión de asistencia partió a su encuentro y el Iveco número 515, cuya rotura de la caja de cambios era una falsa alarma, fue remolcado.
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Ayer, Vila pudo tomar salida en Arequipa. Frustrada ya la ilusión de quedar entre los cinco primeros, él tenía una misión que cumplir: ayudar a Gerard De Rooy y Hans Stacey, primero y segundo en la general: "Soy consciente de que llevo más de 400 kilos de piezas para mis compañeros. Mi camión pesa 500 kilos más que el de Stacey y 900 más que el de De Rooy. Estamos, cuando vamos a tope de gasoil, en diez toneladas y cien kilos. Y eso se nota".
Sin el zar Chagin (siete veces campeón), la competición se ha revolucionado. Han caído los rusos, ése podría ser el titular. "La gente se está dando cuenta de lo buenos que eran Chagin y Kabirov, unos monstruos de los raids en camiones", apunta Pep ya en Nazca.