El catarí se sacó la espina y venció la segunda etapa
Si hay producto y un buen chef, lo raro es que el plato no salga bueno. Nasser Al-Attiyah, mucha pinta de cocinero no tiene, pero es rápido, muy rápido. Y ya dijimos estos días que eso, unido a un coche como el Hummer, voraz en especiales como las de ayer, sonaba a combinación perfecta. El catarí y Lucas Cruz ganaron la segunda etapa, en la que Nani Roma fue quinto, y compensaron su vía crucis en el arranque del Dakar. Llueve menos, incluso cuando no llueve, como aquí, a 35 grados en la sombra.
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La victoria de Al-Attiyah cobra mayor brillo si tenemos en cuenta que fue el 36º en salir. Y más aún si los primeros 200 km. de los 295 de especial eran pista pura, un terreno similar al Mundial de rallys y en el que resulta el doble de caro adelantar. Pero Nasser lo hizo. Aunque cómo lo hizo. "Fue terrible porque quienes nos precedían salían cada 30 segundos. Algunos pilotos son estúpidos; a uno le he tocado el Sentinel para que se apartara, no lo hacía y tras diez minutos así lo embestí. Y en las dunas, muy profundas, he rozado a una moto que salía de una y ni había visto", relataba el catarí, que exprimió el motor V8 de su H3 hasta el final.
Ahí, el crono no engañaba. Al-Attiyah, primero, le metió 54 segundos a Peterhansel, pocos pero sin embargo muchos teniendo en cuenta la Gran Vía en hora punta que sorteó Nasser. La alegría fue doble pues Robby Gordon acababa tercero. Del chef al sándwich final: los Hummer fueron el pan, el Mini el jamón.