Raids | Lisboa-Dakar 2006

El chico de la eterna sonrisa

Comenzó a montar en moto con ocho años por la afición de su padre, triunfó en el enduro pero siempre tuvo claro que su sueño era el Dakar.

<b>TALENTO. </b>Coma es un piloto rapidísimo en cualquier terreno.

Ha experimentado lo que sucede cuando se logra un sueño, algo tan difícil de explicar que se parece a la nada, pero es la mejor sensación de cuantas pueden llegar a poseerse. Marc Coma ganó ayer la carrera más dura y bonita del mundo y al fin sonrió. Este catalán de 29 años sigue viviendo en el mismo lugar donde nació, una localidad barcelonesa de unos 2.000 habitantes llamada Aviá.

Su afición a las motos le llega de su padre, Ricard. Llegó a ser quinto en el campeonato de España de motocross y un día apareció por su casa una Montesa Cota 348 con la que Marc empezó a montar con ocho años. Después tuvo su primera moto, una Puch Cobra de 74cc y más tarde, gracias a las buenas notas que sacaba le permitieron subirse en una Honda CR de motocross. Ya empezó a soñar.

Los circuitos de motocross no le sedujeron y se pasó al enduro donde fue campeón nacional júnior, del mundo Sub-23 y otros éxitos, pero desde hacía mucho tiempo su corazón y su mente apuntaban hacía un territorio del que se enamoraría casi tanto como de su amada Queralt: África. En 2002, Carlos Sotelo, que llegó a pisar el podio en el Dakar, le ofreció su gran oportunidad en el desierto. Participó con una CSV de motor Suzuki en el Arras-Madrid-Dakar, pero no acabó.

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Al año siguiente ya estaba en el equipo Repsol-KTM con Nani Roma e Isidro Esteve. Fue undécimo. Ya en 2004 fue el mochilero de Roma, del que tanto ha aprendido y a quien tanto agradece. A falta de cinco etapas sufrió una caída, perdió la conciencia y tuvo que retirarse, aunque sin lesiones graves. Pero ese año fue el de su confirmación: ganó la Baja Aragón y participó en muchos raids del Mundial y dejó muestras de su clase en el Dakar.

En 2005 fue subcampeón de la prueba, pese a que las muertes de Meoni y 'El Carni' le dejaron sin fuerzas en el corazón. Éste era su año y el chico de la sonrisa eterna no ha desaprovechado la oportunidad que le ofrecía la vida. Felicidades campeón.

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