Dakar 2006 | Diario de una aventura

Hablando de fútbol con los campeones

Los contrastes de África.

Amanece. Un sol tímido empieza a navegar entre las nubes, intentando mostrarse, lo hace despacio, poco a poco, hasta que pierde la vergüenza y aparece inmenso, brillante, rey de éstas y todas las tierras. Así es el amanecer en Kayes... un lugar de Mali. En el desayuno, a mi lado Peterhansel, Roma y Sainz, nueve dakares y dos Mundiales de rallys. Los cuatro hablando de fútbol...

Viajamos en un avión español y, aunque suene muy tonto, ver la bandera roja y gualda tan lejos estremece un poco el alma. Llegamos a Bamako, la capital de este país. Atrás quedan los baobabs y la tierra partida por el calor. Estamos en la capital de los contrastes, donde hoteles de cinco estrellas tienen debajo a personas que cogen peces con lanzas en el río Niger y las mujeres llevan cestos de fruta en la cabeza mientras mueven sus caderas como si bailaran. Hace un año dormí en uno de esos lujosos lugares, pero al bajar para coger un taxi me sentí tan mal al ver personas sin nada que esta vez he decidido dormir en la tienda de campaña.

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Quiero dar las gracias desde aquí a las casi cien personas que me hicieron preguntas ayer en la entrevista digital de as.com. Me parece increíble. Se agradece mucho, porque hay momentos de enormes soledades, entonces me voy a la tienda y leo la poesía que esconde un libro de Neruda.

Durante la cena en el campamento, grupos de personas nos miran con los ojos fijos, llenos de expectación y tristeza. Voy cuatro veces a por el rancho. Y ellos siguen ahí, inmóviles. Ayer no cené...

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