Dakar 2006 | Diario de una aventura

Noche de estrellas en Mauritania

Llegada a Atar, con el cansancio metido en el cuerpo. Pero la vida gira, la aventura sigue...

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Son poco más de las ocho en Atar del día de Reyes en España, el momento de las ilusiones y los presentes. Mi regalo, además de poder hacer uno gracias a las nuevas tecnologías, fue ver las estrellas en el desierto y cómo la luna se va por la noche, diciendo adiós lentamente, como en la más triste de las despedidas. Una luna mágica que parecía una cuna, media luna acercándose a la tierra, besando una tierra que sólo tiene una noche con la que no se puede soñar en nuestro país de la acomodada clase media.

El frío parece haber pasado, aunque en la noche anterior casi no pude dormir, pero aquí no se viene a descansar. Me paso el día en busca de historias, de cuentos reales que les interesen a los que tienen la bondad de leer las cosas que cuento. Al fin, después de varios días, he podido lavarme la cara. En el aeropuerto de Atar, unos lavabos dignos del peor de los hoteles del mundo, pero el agua surcando como una barca mi rostro casi barbudo... una sensación difícil de explicar. Mientras les escribo escucho a Estopa: "Qué mal repartido está el mundo"dicen los hermanos Muñoz y yo recuerdo otros tiempos.

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