Para Reyes, un sobre de azúcar
En Zouerat, un pueblo mauritano lleno de tierra, también hay tiempo para los regalos...
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Salió corriendo como si le persiguieran todos los males, pero con una sonrisa tan grande que me regaló un momento de cruel satisfacción. Ese niño mide poco más de un metro, es negro como su suerte y en sus ojos se lee la alegría de los que aún no conocen su futuro. Sucedió en Zouerat, un pueblo de Mauritania lleno de tierra por todas partes, con una única calle asfaltada, donde las gasolineras son varios bidones apiñados y la carne de cabra se vende en la vía principal con miles de moscas revoloteando alrededor. Al niño sólo le ofrecí un paquete de azúcar, de los que nos dan para el café del desayuno, pero él corrió a enseñárselo a su madre y a su hermana como el mayor de los regalos.
En el día de Reyes, el momento más mágico del año, sólo pude regalar un sobre de azúcar a un niño y su gratitud me hizo sentir el ser más desgraciado del mundo. Aquí dormiré en la tienda de campaña que este año está regalada con mejores cimientos y mucho amor. El frío ha dado paso al viento y la arena. Día de Reyes en la miseria. C?est le Dakar, patron.