"Me siento protegido dentro de un coche"
Luc Alphand fue grande en la Copa del Mundo de esquí, pero tras su podio del año pasado en el Dakar, ya es una personalidad del motor.

E l francés Luc Alphand se pasó a los coches tras trece años de competición en la Copa del Mundo de esquí y ahora busca la victoria en el Lisboa-Dakar.
¿Qué le animó a dejar el esquí por la competición del motor?
Yo ya era un adicto a la velocidad a causa del esquí y tuve la oportunidad de correr con un coche gracias al nombre que me había hecho esquiando. Fue un gran placer cuando comencé.
¿Con qué ánimo lo hizo?
El principal objetivo fue divertirme. La primera vez dentro del coche me sentí tan seguro con un chasis protegiendo mi cuerpo... También el ruido del motor era fantástico. Yo poseía una gran destreza con la visión y capacidad para analizar la velocidad, pero se necesita tiempo para aprender. Al igual que en el esquí, se necesita también saber leer el terreno, como sucede con las dunas en el desierto. Es muy similar en algunos aspectos. Tienes que saber cuándo puedes arriesgar y cuándo no.
¿Qué objetivo se marca para la edición 2006?
El esquí ha significado el 110% de mi vida y ahora me encuentro en un equipo estupendo con el que puedo competir y ganar carreras. Una de las características que distingue al equipo Repsol Mitsubishi es la experiencia. Está muy bien estructurado y organizado. Todo el mundo hace precisamente lo que tiene que hacer, pero todos con un objetivo común. Todo es posible este año. Somos cuatro pilotos con el mismo coche y todos queremos ganar. Finalicé segundo el año pasado y para 2006 tendré mas experiencia. Espero hacer un buen Dakar otra vez y, con un poco de suerte, quién sabe...
Hay un rumor que dice que una vez se metió dentro de una lavadora. ¿Es eso cierto?
Hay que explicar esto. En el tiempo de las famosas misiones espaciales a la Luna, mi hermano y yo queríamos ir a la Luna. La lavadora era el aparato más parecido a una nave espacial, así que jugando me metí dentro y mi hermano cerró la puerta y yo no sabía cómo abrirla. Suerte que mi madre no estaba demasiado lejos. En cualquier caso, la lavadora no estaba enchufada, pero la historia es verídica.
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¿Cuál es su mejor recuerdo desde que corre en coches?
El primero fue una pesadilla. Terminamos en un helicóptero dos días antes de la llegada a la meta, dejando el coche en el desierto. Entonces me dije que no quería verme en otra así nunca más. También recuerdo cuando gané la primera etapa, hace dos años. Estuve corriendo junto a Ari Vatanen durante 300 kilómetros. Era como un sueño para mí competir contra Vatanen puerta con puerta. Era como cuando de niño veía las estrellas del esquí por la televisión. El subir al podio el año pasado también me produjo un sentimiento muy especial que nunca olvidaré.