Ferrari entrega al Papa casi un millón de euros

Se lo habían prometido a Juan Pablo II y han cumplido aquella promesa con Benedicto XVI, su sucesor. El presidente de Ferrari, Luca Cordero di Montezemolo entregó ayer al Papa un cheque por valor de 950.000 euros además de un volante como los que llevó el siete veces campeón del mundo, Michael Schumacher en 2004.
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El pasado mes de enero, en una audiencia con el fallecido Juan Pablo II, Di Montezemolo explicó y prometió al difunto Santo Padre que un coche de edición limitada sería puesto a la venta mediante subasta y el dinero que se obtuviese destinado a fines caritativos. Así, Benedicto XVI recibió el volante de Schumacher en el que lucía la inscripción: "El volante de Fórmula 1 del campeón del mundo para Su Santidad Benedicto XVI, piloto de la Cristiandad".
Este acto se enmarca dentro de las excepcionales relaciones que Ferrari mantiene con el Estado Vaticano. Cuando murió Juan Pablo II los morros de sus coches fueron de negro.