Montoya ha perdido nueve kilos por la exigencia del equipo McLaren
Un preparador físico militar le ha permitido rebajar el peso que le aconsejaron en su escudería

Un preparador físico militar que le sigue a todas partes y una dieta con ausencia total de sus apreciadas hamburguesas y patatas fritas han afinado la figura de Juan Pablo Montoya desde que está en su nueva escudería McLaren-Mercedes. Después de ganar en Brasil brillantemente la pasada temporada, se bajó del coche con nada más y nada menos que 83 kilos.
Ahora está en el peso ideal para su corpulento 1,68 de estatura: los 74 kilos. Aunque él reconoce haber perdido mucho menos, básicamente por aquello de no reconocer su cuestionable estado físico de hace tan sólo unos meses: "He perdido tres kilos respecto al GP de Brasil y medio respecto a la pretemporada pasada".
Lo cierto es que en McLaren le lanzaron un ultimátum porque, en un mundo tan tecnificado y en el que todo se mide al milímetro, el colombiano estaba regalando casi una décima por vuelta por su sobrepeso. El colombiano ha tomado el guante: "Estar mejor físicamente te ayuda también mentalmente a ser más competitivo. A diferencia de mi etapa en Williams, ahora tengo un preparador dedicado a todas horas para mí, a atender mis necesidades de preparación. En cualquier caso, yo ya estaba en forma, no es cierto lo que se decía sobre mí. Gané en Brasil, una de las carreras más duras de todo el Mundial 2004, así que eso demuestra que estaba a tope también la temporada pasada".
Dice que se lleva bien con Raikkonen
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Uno de los desafíos a los que se enfrenta McLaren esta temporada es el de gestionar con acierto la presencia de dos superfiguras en la escudería. Montoya, de momento, apuesta por la cordialidad al asegurar que se lleva bien con su nuevo compañero, Kimi Raikkonen: "Tenemos algunas cosas en común y no hay ninguna rivalidad entre nosotros, al menos en este momento. Primero tenemos que ganarle a los demás para luego preocuparnos en dilucidar quién es el primero en nuestro equipo".
Aunque sus palabras pueden tener un valor relativo si se sitúan en el mismo plano que su opinión sobre su anterior compañero, Ralf Schumacher: "Se exageró sobre nuestra relación. Lo cierto es que nos llevábamos bien".