Yo digo | Manuel Franco

Vuelvo a casa y no es ningún sueño

Desde que dio comienzo esta aventura he vuelto a casa muchas veces. En la noche del desierto he visto a mi madre llorar porque su hijo regresaba, a mi padre que ya tiene a su hijo periodista (su deseo antes de perder la capacidad de hablar para siempre) y la emoción de mis hermanas, he imaginado a mis sobrinos, a toda mi gente preguntando las mil historias que creen he vivido en el viaje más apasionante de mi vida.

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En muchas ocasiones, al cerrar el saco de dormir rodeado de gente y polvo, me he subido al avión de regreso y la emoción me ha podido al ver el aeropuerto de Barajas. En el helicóptero y en los coches, en la arena y la sabana he regresado a mi restaurante y me he encontrado con los que me quieren. Ha sido la aventura más importante de mi vida periodística y el Rubicón ya está cruzado. Desde estas líneas que me han regalado cada día quisiera dar las gracias a tanta gente, que el periódico, de hoy y mil días más, estaría dedicado a eso. Gracias sobre todo a los que cada día han comprado el AS para leer mis crónicas, a mis compañeros que han trabajado desde allí, a mi familia por la ayuda y a África por enseñarme tantas cosas.

Dedico mi trabajo de estos días a aquéllos que siempre han estado conmigo y a la familia de los que ya no están. Ahora ya no es un sueño: vuelvo a casa.

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