El romance en The Witcher 3 y Final Fantasy VII Rebirth: el brujo lo hace mejor
La importancia de las elecciones del jugador.
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Final Fantasy VII Rebirth llega a PC este próximo 23 de enero de 2025. La segunda parte de uno de los remakes más esperados de la historia del videojuego se había postulado como uno de los juegos del año en los Game Awards en 2024 y en MeriStation se erigió con dicho galardón. Su adaptación a la nueva generación de consolas ha sido objeto de debate por parte de los fans. ¿Cómo le han sentado al juego los cambios en la historia? ¿La modernización del combate honra al legado? Y, por supuesto, no falta la eterna polémica del triángulo amoroso entre Cloud, Aerith y Tifa. The Witcher 3; Wild Hunt, que sirvió de musa para el desarrollo de Rebirth ―evidenciado en la implementación del mundo abierto y del juego de cartas Queen’s Blood―, también afrontó un dilema sentimental para Geralt de Rivia. Pero, ¿qué podrían haber aprendido de Square Enix de CD Project Red y de su gestión de los romances?
En el presente artículo hay destripes sobre The Witcher 3: Wild Hunt y Final Fantasy VII Rebirth
La decisión de Geralt
The Witcher 3: Wild Hunt se enfrentó a una gran desafío: la introducción de Yennefer de Vengerberg y el conflicto de los jugadores a la hora de elegir el romance ideal para Geralt. Ambas mujeres resultaban muy importantes en la vida del brujo y esa relevancia debía ser transmitida a los jugadores. Por un lado, el amor entre Yenn y el rivio venía de las novelas, donde habían formado una extraña familia con Ciri y donde la hechicera con rizos de color ala de cuervo había dado todo por la muchacha. Por otro, la pelirroja Merigold había vivido un breve idilio con el Lobo Blanco que después retomaría y profundizaría en los juegos.
En títulos donde hay diversas opciones de romances, es habitual tener preferencias. Karolina Stachyra, guionista de The Witcher 3: Wild Hunt, se había esmerado en dar un protagonismo equitativo a ambas hechiceras y nunca presentar a ninguna de ellas como “la elección correcta”. Triss y Yennefer tienen personalidades opuestas y una dinámica única con Geralt, además de compartir entre ellas una gran amistad, a pesar de sus crisis. Ambas tienen un gran impacto en la historia principal y el jugador emprendería misiones con ellas para conocerlas mejor, saber cuán apreciadas son para el brujo y decidir cuál era su favorita. O incluso decidir que, quizá, lo mejor tanto para Geralt como para ellas era que él se quedara soltero.
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Tratándose de un título de rol, es esperable y deseable que la preferencia del jugador pueda validarse en la propia partida. The Witcher 3: Wild Hunt cumple esto de manera magistral: el jugador decide, a través de elecciones de diálogo y resolución de misiones, quién será la pareja definitiva para Geralt. Con ambas hay momentos decisivos: ¿Besar a Triss en el jardín? ¿Ayudar a Yennefer a deshacer el último deseo pedido al djinn para ver si el amor entre ellos es real? Elegir a una de ellas implica la conversación incómoda con la otra, que el jugador también elige mantener. También es posible ser desleal con ambas damas, aunque esto también tendrá consecuencias para el brujo. Por supuesto, y dada la naturaleza narrativa de la saga de El Lobo Blanco, el poliamor no es una opción.
Otra de las mejores virtudes del romance en The Witcher 3: Wild Hunt es que éstos prosiguen más allá del primer beso o del primer encuentro sexual. En otros títulos, se echa en falta que la historia de amor del protagonista dure más allá de culminar su subtrama sentimental, pero el romance de Geralt tiene su presencia a lo largo de la partida: hay más de una escena romántica para cada hechicera, la relación entre ellas y Geralt evoluciona y se refleja en sus interacciones.
Así, el jugador siente que su elección importa de manera satisfactoria. Geralt pasará el fin de sus días con la compañera elegida, si es que ha escogido a una de ellas.
El nublado corazón de Cloud
En cambio, Final Fantasy VII Rebirth falla por cómo Square Enix mantiene en exceso la ambigüedad en la dimensión romántica de Cloud Strife. CD Projekt Red es consciente del dilema de Geralt y de cómo el jugador se va a enfrentar a éste. El brujo ha amado a Yennefer y a Triss. El jugador decide cómo explorar sus sentimientos, el estado vigente de estos y cómo honrarlos a través de sus decisiones.
Por su lado, Square Enix es consciente del fervor de los fans de Aerith y Tifa. Final Fantasy VII Rebirth busca contentar a todos con sendas escenas de fanservice sin comprometerse con ninguna y, al mismo tiempo, al evitar el conflicto se pierde cierta autenticidad.
El título original tenía un sistema interno de afinidad, similar al utilizado en los simuladores de citas, que se ha expandido a través de esta trilogía de Remakes contemplando momentos clave parecidos: a quién despertar antes en las alcantarillas, a quién elegir en nuestro equipo cuando el grupo se ve separado y, por supuesto, diversas opciones de diálogo. En la primera parte del Remake, esta elección culminaba en la escena donde Cloud compartía una conversación íntima con Tifa, Barrett o Aerith en el jardín de la casa de ésta última.
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Final Fantasy VII Rebirth contiene uno de los momentos más esperados por los jugadores más románticos: la cita del Golden Saucer, con diversos compañeros y resoluciones según cómo hayamos cumplido con el nuevo sistema de afinidad.
Dos de estas citas tienen cáracter amoroso: Aerith y Tifa. No entraremos a discutir cuál de ellas es canónica ni cuál es la mejor opción, sino como cuán de satisfactorias son para el jugador. Tras el Remake, el jugador ya ha conocido a ambas jóvenes y posiblemente haya hecho una elección que deseará validar. Y, tanto si se elige a una como la otra, se exponen a momentos incómodos.
Cloud tiene escenas románticas con ambas mujeres, y el jugador que tenga una preferencia se ve expuesto a vivirlos a pesar de su elección. Quienes estén apostando por Aerith, seguirán contemplando cómo Cloud se altera a ver a Tifa en bikini y cómo ella está a punto de besarle en Gongaga, poco tiempo después de que que Strife muestre un atisbo de celos hacia Zack y los sentimientos que Aerith pueda albergar hacia él.
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Quienes elijan a Tifa, obtendrán un esperadísimo beso en la noria de Golden Saucer, si bien el contexto resulta insatisfactorio: dicho beso se da justo después de que Cloud contemple ensimismado a Aerith cantando sobre él y de que él crea, con resignación, que la vendedora de flores sigue enamorada de Zack. Para colmo, durante los últimos compases del juego, Cloud vive una cita de despedida con Aerith que forma parte de la parte principal, no exenta de momentos de explícita carga sentimental, como la misma declaración de la muchacha y las manos de ambos entrelazadas, en un claro guiño a Advent Children.
Independientemente de las preferencias de cada jugador, es innegable que Cloud tiene sentimientos por ambas muchachas. Estos sentimientos son totalmente compatibles y no se cancelan entre ellos. Esto abriría el debate de si Cloud es poliamoroso, si bien Square Enix se muestra tímida a la hora de ahondar en dicha identidad. Y, no sólo eso, esta timidez se extiende a cómo el jugador participa en el desarrollo emocional de Cloud.
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De la ambigüedad a la valentía
La relación del ex-SOLDADO con Tifa y Aerith se va elaborando a lo largo de la historia, sujeta a cómo el jugador interpreta sus interacciones y vistas por sus preferencias. Pero en ningún momento se aborda cómo Cloud contempla sus propios sentimientos y cómo quiere explorarlos. Ambas jóvenes mantienen una amistad cándida entre ellas, pero las elecciones del jugador no tienen apenas impacto ni causa siquiera una conversación incómoda. Si Cloud besa a Tifa, este encuentro no vuelve a mencionarse a lo largo del juego, la relación entre ellos prosigue como si nada hubiera sucedido y la cita con Aerith en el capítulo 14 se sigue teniendo lugar. Si Cloud elige a Aerith, se percibe como un romance a fuego lento, donde no ha habido beso y sí una ambigüedad que busca no incomodar.
En ningún momento Cloud afronta la situación de manera explícita. En ningún momento habla con alguna de las jóvenes sobre sus sentimientos y qué hacer con ellos. Y, debido a la idiosincrasia del ex-SOLDADO, es comprensible hasta cierto punto. La gestión emocional no es el mayor fuerte de Strife, al igual que tampoco lo es para Geralt de Rivia.
Por supuesto, ambos protagonistas son personajes totalmente distintos, con sus respectivas historias y contextos. Pero Square Enix podría haber aprendido un poco más de cómo CD Projekt Red afronta un triángulo sentimental controvertido. Desconocemos cómo la tercera parte del remake de Final Fantasy VII resolverá los acontecimientos y la historia no está sujeta a las ramificaciones de The Witcher 3: Wild Hunt, pero sí cabría esperar una mayor valentía por parte del estudio japonés para hacer que las decisiones del jugador importen más allá de un fanservice complaciente.
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