Nioh 3

Nioh 3

  • PlataformaPCPS58
  • GéneroAcción, RPG
  • DesarrolladorTeam Ninja
  • Lanzamiento02/06/2026
  • TextoEspañol
  • VocesInglés, Japonés
  • EditorKoei Tecmo

Review

Análisis de Nioh 3: muchas luces, alguna sombra y el mejor sistema de combate de la historia del género

Team Ninja pone sobre la mesa una experiencia muy continuista y reconocible a los mandos, pero repleta de jugosas novedades.

Han pasado nada más y nada menos que nueve años desde el lanzamiento de Nioh, un soulslike que no se conformaba con ser una mera imitación de Dark Souls; quería convertirse en el alumno aventajado de la obra de From Software. Un poco más tarde, en marzo de 2020, llegó Nioh 2, un más y mejor en toda regla que refinó la fórmula para dar lugar a una fantástica secuela. Y ahora, seis años después, Team Ninja vuelve a la carga con un Nioh 3 sobre el que tenemos muchas cosas que decir.

Sentarse y ponerse a los mandos del juego durante cinco minutos es más que suficiente para comprobar que todo sigue ahí, nada ha cambiado y la experiencia es perfectamente reconocible; es puro Nioh y eso es una fantástica noticia ya que hablamos de una franquicia en la que desde el primer día, prácticamente todo funciona como un reloj. Hay numerosas novedades, faltaría más, y algunas son realmente buenas, así que vamos allá, ¿nos acompañáis una vez más?

Humanos, yokais, shogunatos y viajes en el tiempo

Tranquilos, no os comáis el tarro tratando de asimilar tantos conceptos, ya que todo tiene una explicación mucho más sencilla de lo que parece. La historia de Nioh 3 no es precisamente compleja, pero cuenta con una premisa de lo más atractiva, es fácil de seguir y tiene varios momentos que nos han gustado mucho. Eso sí, es cierto que no inventa la rueda —ni falta que hace— y es más que probable que sintáis un déjà vu en más de una ocasión, pues muchos elementos y recursos narrativos son un calco de todo lo visto en anteriores entregas.

A grandes rasgos, nosotros nos ponemos en la piel de un joven llamado Takechiyo Tokugawa y estamos llamados a convertirnos en shogun, pero todo se tuerce cuando una catástrofe llamada Calamidad pone al mundo en jaque, dando paso a un ejército de yokais (criaturas del folclore japonés) controlado por alguien que parece ansioso por alcanzar el poder, cuya identidad no vamos a desvelar aquí. No queremos arruinaros ninguna sorpresa, pero os diremos que cambiar el destino del mundo nos obliga a viajar en el tiempo constantemente, saltando entre varios períodos: Edo, Shengoku y Heian. Como es habitual a estas alturas, no sorprende la presencia de personajes históricos como Hattori Hanzo, líder de los clanes shonobi de Iga y Takeda Shingen del clan Takeda, entre otros.

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Team Ninja sigue a From Software, pero no a Elden Ring

No, el juego no tiene absolutamente nada que ver con Elden Ring, pero existe paralelismo con él más que evidente: la capacidad de Team Ninja para trasladar su fórmula al mundo abierto al igual que hizo From Software en 2022. Ahora no hay misiones accesibles desde un menú, sino un mundo enorme que podemos explorar con total libertad. Sin embargo, podemos aseguraros que se juega exactamente igual que siempre, y tiene mérito apostar por un cambio tan drástico sin comprometer en ningún momento la identidad de la saga.

El mundo de Nioh 3 es bastante extenso y si tuviésemos que compararlo con el de otros juegos, nos decantaríamos por nombres propios como Rise of the Ronin, Ghost of Tsushima y Yotei, Assassin’s Creed Shadows o muchos de los títulos de Ubisoft. Eso sí, no esperéis un escenario gigantesco con cientos de misiones, ya que Team Ninja se ha contenido mucho a la hora de repartir el contenido a lo largo y ancho de múltiples regiones. El resultado no está nada mal. Es grande, sí, pero no abruma y creemos que eso es clave para no comprometer una experiencia marcada por la intensidad de sus combates.

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La mayoría de misiones principales se sucede en niveles de carácter lineal, muy similares a cualquiera de los anteriores juegos de la saga. Sin embargo, el grueso del juego tiene lugar en el mundo abierto, donde tenemos todo tipo de contenidos y actividades disponibles que justifican el tamaño del mapa. Al igual que vimos en Elden Ring, los santuarios de descanso abundan y nos permiten viajar entre ellos de forma inmediata, por lo que navegar por los vastos escenarios es bastante satisfactorio. Además, conforme completamos un región, su nivel de exploración aumenta (es una especie de medidor que se rellena mientras encontramos coleccionables) y los elementos que todavía no hemos descubierto quedan marcados en el mapa. Todo lo que hacemos, cada paso que damos, nos recompensa de algún modo.

Las actividades disponibles en cada región no sorprenden a nadie, las cosas como son, aunque no se exceden en cantidad y todo es abarcable. Despejar bases enemigas, buscar diversos coleccionables como kodamas o unos simpáticos gatetes a los que debemos perseguir hasta su escondite, derrotar a enemigos de élite que aguardan en reinos yokai (esas zonas oscuras en las que la energía se regenera muy despacio y luchamos en desventaja), encontrar fuentes termales... No hay prácticamente nada que sorprenda, ni siquiera las misiones secundarias —se llaman mitos— que nos proponen los diversos NPC que encontramos durante el viaje, con excepción de los maestros; rivales humanos contra los que debemos batirnos en duelo sin la ayuda de nadie, los cuales nos exigen poner en práctica todo lo aprendido, ya que protagonizan algunos de los combates más exigentes del juego.

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Por cierto, cuando decimos eso de “sin ayuda de nadie”, nos referimos a que no tenemos la posibilidad de luchar en compañía, pues no hay que olvidar que Nioh 3 tiene un fantástico modo multijugador. De hecho, nos ha sorprendido gratamente que apenas haya barreras y que prácticamente todo el progreso sea compartido. Esto quiere decir que si invitamos a otro jugador a nuestro mundo, todos los coleccionables y misiones principales que completemos juntos contará para ambos.

En otras palabras, ya no es necesario pedir ayuda a otra persona para devolverle el favor después. Es un juego que se puede disfrutar casi al completo en cooperativo, y decimos “casi” porque hemos detectado un problema: si un jugador inicia una misión secundaria y avanza en ella antes de que el otro se una a la partida, existe el riesgo de que el invitado no la complete en su mundo. Vamos, que hay que estar juntos antes de aceptar esa misión. Esto sucede exclusivamente con los mitos, por lo que podéis estar tranquilos de cara a todo lo demás.

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Ninjas y samuráis, juntos pero no revueltos

El sistema de combate de Nioh 3 nos ha parecido, aunque pueda sonar exagerado, el mejor que hemos visto nunca en un soulslike. Es justo, preciso y muy, muy satisfactorio, tanto como ya lo era en las entregas anteriores, pero Team Ninja ha sorprendido a todos con una fantástica idea: permitirnos cambiar entre dos clases en tiempo real y hacer que todo el juego gire alrededor de ello. Es una gran idea y funciona a las mil maravillas.

La cosa no se limita a un mero cambio de postura; lo que hacemos es alternar entre samurái y ninja en tiempo real apretando un botón. La transformación es inmediata y si la ejecutamos justo cuando el enemigo está a punto de realizar uno de esos ataques con brillo rojo que no se pueden defender, tenemos la posibilidad de bloquearlo por completo y dejarlo expuestos a nuestro mejor golpe. Pero lo que más nos ha gustado no es eso, sino el hecho de que tengamos dos personajes en uno, cada uno con su propia build, equipo y habilidades. En resumidas cuentas, tenemos dos formas de jugar que se entrelazan continuamente.

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El samurái es el guerrero de toda la vida, ese capaz de empuñar hachas, espadas, martillos y todo tipo de armas pesadas para infligir el máximo daño posible. El ninja, por su parte, lo apuesta todo a la movilidad y el uso de armas ligeras como uchigatanas, hachuelas, tonfas y garras, entre otras. El primero cuenta con numerosas habilidades de lucha (artes marciales), mientras que el segundo se especializa en el lanzamiento de proyectiles como bombas de fuego y diversos hechizos mágicos. Por supuesto, conforme avanzamos y nos hacemos más fuertes podemos mejorar nuestras aptitudes y aprender todo tipo de artes y habilidades para cada clase.

Al margen, no faltan ni los guardianes ni los núcleos de yokai, dos elementos heredados de los títulos anteriores. Los guardianes se van desbloqueando a través de las misiones de la historia y nos permiten fusionarnos con ellos para desatar un enorme poder durante varios segundos, mientras que los núcleos vienen a ser algo así como el alma de los enemigos que derrotamos durante el viaje y pueden ser desplegados en la batalla a modo de invocación. La suma de estas mecánicas al ya mencionado cambio de clase da lugar a un sistema de combate excelso.

Como no podía ser de otra forma, las mejores batallas se suceden cuando entran en escena los jefes finales. Algunos son memorables, tanto por el escenario y la música que los acompaña como por el diseño artístico y los movimientos que son capaces de ejecutar. Otros, por su parte, son reciclados (muchos de los que aparecen en las misiones secundarias se repiten en más de una ocasión e incluso proceden de anteriores entregas) y esto es algo muy serio de lo que hablaremos un poco más abajo. Por suerte, casi todos los que ponen punto y final a las misiones de la historia son fantásticos y nos dejan exhaustos.

nioh 3
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La forja infinita y el looteo más adictivo

Hemos comentado que alternar entre ninja y samurái es como tener dos personajes a la vez y es literalmente así. Sin ir más lejos, cada uno tiene su propia pantalla de equipo, por lo que debemos tener siempre en mente la necesidad de conseguir, mejorar y personalizar el doble de armas y piezas de armadura que de costumbre. Es cierto que puede resultar un tanto tedioso en las primeras horas de juego, pero en cuanto nos acostumbramos nos damos cuenta de que es una auténtica gozada.

La forja es un pozo de horas, al igual que ya lo era en las anteriores entregas, y eso se debe a lo gratificante que resulta estar todo el rato fabricando armas, mejorando las que ya tenemos o transformándolas mediante habilidades exclusivas. ¿Tienes una espada que te gusta? Tal vez sea mejor si pruebas a infundirle el poder del fuego. ¿Crees que tus armas han alcanzado su máximo poder de ataque? Entonces quizá sea el momento de aplicarle efectos beneficiosos como un aumento de aparición de objetos o de la velocidad de regeneración de ki. Las posibilidades son prácticamente ilimitadas.

Como era de esperar, una vez más se apuesta por ese bucle jugable tan adictivo que se genera en cuanto nos damos cuenta de que jugar media hora supone conseguir 30 o 40 armas y armaduras nuevas. El inventario es ilimitado y a poco que nos liemos a explorar y completar misiones durante un par de días sin organizarlo, acabaremos dedicando horas a inspeccionar las características de todo lo que hayamos encontrado. Es uno de los elementos favoritos entre los fans de la saga, y aquí es mejor que nunca. ¡Es imposible dejar de jugar!

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Es un gran juego, PERO

Hemos dicho muchas cosas buenas de Nioh 3, pero tenemos un par de apuntes negativos que no podemos dejarnos en el tintero. Sin medias tintas: el reciclaje del juego es excesivo. En las primeras horas comenzamos a ver a muchos enemigos de los anteriores juegos de la saga y todos se repiten hasta la saciedad, hasta el punto de que nos encaramos hacia el final del juego y continúan apareciendo.

Nioh ya reciclaba sus propios enemigos a menudo, mientras que Nioh 2 los mezclaba todos y los ponía a desfilar uno tras otro en casi todas sus misiones. Aquí es mucho peor, sin más. Al margen, también tenemos que dar un tirón de orejas a Team Ninja por culpa de un discreto —y anticuado— apartado gráfico. Han pasado seis años desde la segunda entrega y en su momento ya comentamos que el apartado visual pedía una evolución a gritos, así que imaginad lo que pensamos ahora. Que Nioh 3 es muy bueno ha quedado claro y por eso es una pena que sus muchas virtudes a menudo se vean eclipsadas por dos problemas tan evidentes.

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Duración de Nioh 3

Es posible completar la historia principal en unas 30 horas, aunque para eso es necesario tener experiencia en la saga, jugar muy bien y renunciar a mucho contenido. Una partida normal se sitúa en torno a las 40 horas, aunque para hacer el 100% (misiones secundarias, jefes secretos, coleccionables...) necesitaréis unas 60 horas.

Ahora bien, cualquier jugador que venga de los títulos anteriores sabrá perfectamente que lo mejor del final, no es otra cosa sino volver a empezar. No vamos a entrar en detalles, pero os aseguramos que los créditos finales traen consigo varias sorpresas. En otras palabras, tened en mente que hay motivos de sobra para seguir jugando más allá de la primera partida. Vamos, que Nioh 3 es un pozo de horas.

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Conclusión

Nioh 3 es café para muy cafeteros. La esencia de la franquicia continúa intacta y bastan cinco minutos a los mandos para sentirnos como en casa. En las primeras horas teníamos cierto miedo al mundo abierto, pero Team Ninja ha dado con la tecla al diseñar una serie de escenarios repletos de contenido, pero sin cometer los excesos que habitualmente vemos en casi cualquier título de temática sandbox. El sistema de combate es una maravilla, probablemente el mejor que hemos visto jamás en un soulslike, especialmente gracias a la fantástica idea de alternar entre dos estilos de lucha en tiempo real (ninja y samurái). Sin embargo, el reciclaje de enemigos roza lo inaceptable, ya que no es de recibo ver desfilar a todos los enemigos de Nioh y Nioh 2 una y otra vez. Tampoco nos ha convencido mucho eso de ver un apartado gráfico tan discreto en pleno 2026, ya que han pasado seis años desde la última entrega y la evolución es prácticamente inexistente. En resumidas cuentas, Nioh 3 es divertido, generoso en contenido y muy, muy adictivo. Puede que no alcance el excelso nivel del segundo capítulo de la saga, pero no por ello deja de ser un gran juego. Si os gusta el género, lanzaos de cabeza a por él.

Lo mejor

  • El sistema de combate es una delicia y las novedades lo convierten en el mejor de la saga. Team Ninja nunca defrauda.
  • La apuesta por alternar entre dos estilos de lucha en tiempo real, una agradable sorpresa que revoluciona por completo la fórmula.
  • En mundo abierto no compromete la identidad de la saga. Le sienta bien alternar escenarios grandes con niveles de corte clásico.
  • Una vez más, el sistema de forja y personalización de armas y equipo es apabullante. Las posibilidades son infinitas.
  • El multijugador funciona muy bien y está repleto de buenas decisiones. Progreso compartido y prácticamente sin barreras.

Lo peor

  • El reciclaje es excesivo. Hemos matado cientos de veces a casi todos los enemigos de Nioh y Nioh 2.
  • El apartado gráfico se ha quedado anticuado. Seis años después de Nioh 2, la saga pide una evolución a gritos.
  • La mayoría de las misiones secundarias no aportan nada especialmente interesante.

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8

Muy Bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles. Cómpralo.

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