It Takes Two
It Takes Two
Carátula de It Takes Two

It Takes Two, análisis Switch. El triunfo de la jugabilidad

Los nintenderos están de enhorabuena. La Obra Maestra de Josef Fares, GOTY unánime de 2021, llega a Switch en un port que conserva la increíble magia del juego original.

El pasado 2021 fue el año de Forza Horizon 5, Halo Infinite, Psychonauts 2, Ratchet and Clank: Rift Apart, Monster Hunter Rise, Metroid Dread, Resident Evil Village, Final Fantasy XIV Endwalker, Deathloop, Hitman 3, Tales of Arise… Y It Takes Two se alzó sobre todos ellos como juego del año. En los Game Awards y los DICE, y en la prensa española en Vandal, 3DJuegos y aquí, en la propia MeriStation.

Una propuesta tan particular, que solo se puede jugar en cooperativo y conociendo a la persona con la que lo haces, podía haber lastrado las ventas. Al contrario, el público, al igual que la prensa, respondió emocionada y en tropel a la inmensa calidad del título de Hazelight Studios. Tres millones de copias vendidas hasta octubre de 2021, cinco en febrero de 2022 que se elevaron en julio hasta los siete millones. It Takes Two rompía las reglas no escritas con su arriesgada apuesta de juego con cooperativo obligatorio.

Ya en enero de este año se confirmó su adaptación televisiva y cinematográfica a través del catálogo de Amazon Prime Vídeo, y con dj2 Entertainment encargados del proyecto (responsables de las películas de Sonic, y de futuras obras audiovisuales basadas en Disco Elysium, Sleeping Dogs, así como la serie de animación de Tomb Raider en Netflix). Posteriormente supimos que The Rock se subía al barco ¿Como Cody, el padre de familia en el juego?

Recordemos, el carismático Josef Fares, fundador y director creativo de Hazelight, es también director de cine. De origen libanés, se mudó con su familia a Oslo con tan solo 10 años, y de ahí pasaron a Suecia, donde se estableció finalmente. Allí aglutinó éxito tras éxito con sus películas, llegando a ser considerado una sólida promesa del cine sueco y un valor a tener en cuenta por la revista Variety.

Con multitud de cortometrajes, cinco largometrajes estrenados y premios como el Nordic Council Film en 2006, tenemos que agradecer que Fares empezara a interesarse tanto por las infinitas posibilidades de los videojuegos como para cambiar su propio foco creativo. Tienen pues más peso del habitual sus palabras a la hora de valorar el salto al cine y la TV de It Takes Two. Así, comentaba emocionado al respecto:

“Dado que (It Takes Two) tiene una narrativa fuerte con muchos personajes locos y momentos de acción cooperativa igual de locos, el potencial es enorme para una gran adaptación al cine o la televisión”.

Literalmente, se requieren dos

Es encomiable lo tozudo que es Josef Fares con sus juegos, siempre a contracorriente de la industria y, afortunadamente, siempre exitoso en los resultados. Brothers: A Tale of Two Sons (2013) nos hacía controlar a los dos hermanos cada uno con un joystick, dando como resultado momentos increíbles en esa acción desdoblada y asimétrica. Cuando llegó a Switch en 2019, se habilitó en exclusiva una opción para dos jugadores que alineaba aún más el juego con las intenciones, ya claras, de sus juegos.

Así, un año antes, A Way Out, un homenaje al cine de carretera y fugas norteamericano de los 60 y 70, ya exigía dos jugadores para ser disfrutado. Fares apostaba así por rescatar la experiencia clásica (y muy abandonada actualmente) de jugar en compañía en juegos cooperativos a pantalla partida donde era necesario colaborar para avanzar en la historia. La evolución del medio permitía realizar esto de forma online además de con presencia física en nuestros hogares.

Con su background de director de cine, Fares había dado hasta ese momento mucha importancia a la narrativa. Y en It Takes Two también está presente, pero pensamos que es un macguffin para lo realmente importante del juego: sus mecánicas cambiantes, su siempre sorprendente jugabilidad. A pesar de ello tenemos claro que, de todas las historias posibles que contar, la del matrimonio que está a punto de divorciarse con una hija es la que mejor resultado puede ofrecer. Pone un fondo que lo une todo, funciona de argamasa para dar consistencia y uniformidad a la increíble variedad que despliega el gameplay.

Al modo de la fantástica (en todos los sentidos) película El increíble hombre menguante (1957) o de la ochentera Cariño he encogido a los niños (1989), It Takes Two pone alfileres en nuestras manos como espadas para defendernos en un mundo, nuestro hogar, que se antoja de repente un inmenso y peligroso por el radical cambio de escala. Como seres diminutos, emprendemos una aventura repleta de descubrimientos sobre lo que nos rodea, pero también sobre nosotros mismos y la persona a la que una vez amamos. El final del viaje nos habrá transformado, al igual que la mirada sobre nuestra pareja, que volverá a ser radiante como antaño con la consistencia añadida que aporta lo aprendido.

Pero como decíamos, lo que convierte al juego algo increíblemente excepcional es su inmensa jugabilidad. Encontramos en It Takes Two a un autor en estado de gracia y a un equipo desbordado de ideas y creatividad. En cada capítulo del juego cambian las mecánicas, ahora debemos combinar clavos y martillos para justo después lidiar con fuego y explosivos o ayudarnos en el pilotaje de un avión que es atacado por avispas asesinas. El despliegue es continuo, mutando una y otra vez, y lo que va llegando pronto hace olvidar lo disfrutado porque las posibilidades que se van abriendo, sustituyendo a las anteriores, son tan buenas o más que las que hemos dejado atrás. Es un logro sin discusión, el hacernos sentir a los jugadores siempre en lo más alto. Una apuesta tan arriesgada que nos hace temer una y otra vez el naufragio en su siguiente apuesta, termina como como obra mayúscula, redonda y absolutamente brillante.

¡Voltéame hacia arriba! El siempre imposible salto a Switch

Fares comentaba a Gaming Bolt lo siguiente al respecto de un port a Switch tras el lanzamiento de It Takes Two:

"No, no tenemos plantes de hacerlo. De hecho, no sé si seríamos capaces de hacerlo. No estoy seguro, porque la gente se suele olvidar de que hacemos juegos en pantalla dividida donde pasan muchas cosas En serio, hace falta mucho esfuerzo para que esto funcione incluso en consolas de anterior generación"

Era un comentario razonable. A los problemas habituales de cualquier port a la consola de Nintendo desde plataformas superiores, se unía el hecho de que la híbrida debería renderizar a la vez dos espacios interconectados por la acción. Afortunadamente, hemos visto a menudo cómo las ventas demenciales de Switch animan a las desarrolladoras a enfrentarse a lo imposible. Y una y otra vez nos asombramos con los resultados, admirando por el camino cómo se rompen los supuestos límites de un hardware limitado como este. Fares, en contraposición con el pesimismo inicial, posteriormente declaraba entusiasmado lo siguiente:

"Como fan de Nintendo, estoy muy contento de anunciar que los jugadores de Switch pronto serán capaces de jugar a It Takes Two (…) Turn Me Up Games tiene un historial excelente en adaptar juegos de clase mundial a Nintendo Switch, y confiamos en su experiencia para adaptar el fantástico mundo de It Takes Two a esta nueva plataforma"

Y nosotros que nos alegramos. It Takes Two es de esos contadísimos juegos (Astro Bot: Rescue Mission para PSVR sería otro buen ejemplo) que, sin renunciar a una fuerte personalidad, son capaces de situarse junto a las grandes obras maestras de Nintendo para mirarlas sin despeinarse y de tú a tú. Turn Me Up, por su parte, los encargados del port a Switch, ya habían demostrado solvencia trayendo a la híbrida los Borderlands o los Tony Hawk y a móvil Life is Strange. Posiblemente fueron los elegidos por la buena labor que habían realizado en ambas plataformas con Brothers: A Tale of Two Sons, primera obra de Fares cuyo éxito lo animó a fundar Hazelight Studios.

¡Quién dijo miedo! El resultado en Switch

Mosquea la primera imagen en Switch de It Takes Two. La pantalla de inicio, donde aparece una opción más que en las otras plataformas haciendo referencia al juego local (juego entre dos consolas en un mismo lugar), se ve con las típicas carencias de los ports que intentan llegar, pero no pueden. Menos elementos en pantalla, texturas borrosas y menos poligonaje. Lo que le sigue, la escena de introducción, no mejora la impresión inicial. Los protagonistas sufren en los planos cortos en mirada, boca o nariz, alejados de sus homónimos en consolas superiores, y ciertos objetos se incorporan a las escenas de repente con cada cambio de plano.

Esto podría haberse solucionado introduciendo las escenas a modo de vídeos sacados directamente de las consolas de sobremesa. Total, no hay interacción en esos momentos. Sin embargo, la conversión se pone en evidencia generándolas en tiempo real con el propio motor del juego. Suponemos que se ha tomado esa decisión para reducir considerablemente lo que ocuparía el juego en memoria de haber tirado de vídeos ya renderizados.

Pero hay otra cosa que sobresale en los primeros compases y que desvía rápidamente nuestra atención: ¡Están hablando en español! Corremos entonces a una consola de sobremesa cercana y arrancamos el juego que nos maravilló el año pasado, ¡y sigue en inglés! Suponemos que el doblaje llegará en breve a las otras versiones vía parche, aunque cuando nosotros lo jugamos en Switch, días antes de su lanzamiento, era esta una adición exclusiva que subía varios puntos la experiencia.

Está muy bien que el propio Fares se encargara de poner voz al impertinente libro del amor, el Dr. Hakim, pero es que los continuos diálogos con subtítulos en pleno gameplay dificultaban enormemente seguir la trama. El doblaje a nuestro idioma (y al japonés, francés y alemán) es de primer nivel y nos permite una inmersión mucho mayor en el juego. Posiblemente esto ha sido posible gracias a EA a raíz del tremendo éxito en ventas. Porque sí, Hazelight es un estudio independiente y está claro que Fares ha realizado el juego a su gusto, pero extras como este se antojan caros para un desarrollador pequeño.

Si lo pensamos, habría resultado un suplicio tener que leer subtítulos diminutos en modo portátil durante la aventura (ni nos imaginamos en la versión Lite), aunque el problema persiste en los menús. Resulta contradictorio que uno de los apartados esté dedicado a la accesibilidad y sin embargo no incluya algo eternamente reivindicado en los ports de Switch: control sobre el tamaño de la fuente en los textos. Juegos como Disco Elysium, serían directamente imposibles de jugar sin este tipo de mejoras en el port. Allí se adaptaba el tamaño según jugáramos en un televisor o con la consola en las manos. Suponemos y esperamos que este detalle se solvente vía parche en It Takes Two.

Pero bueno, vamos al meollo del asunto: ¿Cómo funciona el port una vez jugando? Pues tenemos que decir que estupendamente. La complejidad de renderizar dos pantallas a la vez en la misma consola se ha resuelto con eficacia. Porque sí, los sacrificios antes mencionados están ahí, pero estando en plena faena importará poco que May no luzca textura en su pantalón vaquero. El diseño de juguete de los protagonistas tampoco nos hace pensar en sus diferencias con los que vemos en una PS4 o una One (nos parecen muy injustos los vídeos que en YouTube comparan la versión de Switch con la de PS5. Obviadlos).

El framerate se mantiene estable, algo esencial porque se trata de dos jugadores interactuando entre ellos a la vez. Lo que era un imposible sobre el papel se ha llevado a cabo con absoluta solvencia en la consola de Nintendo. Así que tenemos un nuevo imprescindible en un catálogo atiborrado de ellos. Uno, además, que ostenta los laureles de Mejor Juego del Año y tiene ya un puesto asegurado en las listas de los mejores juegos de todos los tiempos. Enhorabuena a los usuarios de Switch, y envidia sana de quienes os aventuréis por primera vez en It Takes Two. Estáis a punto de vivir, como jugadores y en la mejor compañía, una experiencia inolvidable.

CONCLUSIÓN

En 2022, It Takes Two sigue siendo en Switch la Obra Maestra que nos deslumbró en 2021 en el resto de plataformas. Es un juego que lo arriesga todo en su radicalidad: del cooperativo obligatorio con personas conocidas al cambio continuo de mecánicas, y que sale victorioso de ambas lides. It Takes Two es brillante a todos los niveles, único y sorprendente de principio a fin. Un título que nos obligará a frotarnos los ojos una y otra vez en nuestra incredulidad porque es imposible que algo así exista. Es de agradecer su llegada a Switch porque encaja como un guante y al mismo nivel con las obras mayúsculas de Nintendo en la plataforma. Porque It Takes Two consigue lo imposible: transmitir la felicidad de la inasible magia de los mejores juegos de la Gran N sin necesidad de renunciar a su propia personalidad. Un título absolutamente imprescindible que supone un triunfo del riesgo y la creatividad.

LO MEJOR

  • Es la misma obra maestra, con todas sus virtudes, que disfrutamos el año pasado.
  • Los sacrificios técnicos no ensombrecen ni por asomo la experiencia que ofrece.
  • Compartir gratis el juego en local usando el Pase de amigo.
  • La versión de Switch estrena un impecable doblaje a nuestro idioma que beneficia en mucho la experiencia de juego.

LO PEOR

  • Por falta de botones en los joycon individuales, la necesidad de contar con otro mando para jugar en casa en compañía.
  • Recortes gráficos respecto a la versión original
9

Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.