FIFA 23
FIFA 23
Carátula de FIFA 23

FIFA 23, análisis PC, PS5 y Xbox Series. Más contención que palancas

Analizamos el último juego que se va a llamar FIFA, muy continuista respecto a la anterior entrega, pero con algunas mejoras nada desdeñables.

 FIFA 23 es un juego especial. Al menos a nivel icónico. Será el último de su nombre, ya que el próximo año EA va a dejar atrás la licencia de la FIFA para iniciar una nueva andadura con un nombre propio. Y eso, quieras que no, puede significar dos cosas: la primera, una despedida a la altura. La segunda, dejar lo mejor para la nueva marca. EA Sports ha decidido ir a lo seguro y crear un juego continuista respecto a lo que vimos hace justo a un año (olvidándose de algunos parches a posteriori que son lo de siempre, por desgracia), con mejoras y añadidos que no son menores pero con la sensación que prima la contención. Lo mejor está por llegar en EA Sports FC. Y eso se nota.

Si echamos la vista atrás, recordaremos que estábamos ante un juego que pulía lo que habíamos visto hasta entonces, donde celebramos un ritmo más pausado y un sinfín de modalidades y de licencias. Todo esto se mantiene y de hecho, celebramos que un año más el juego dé un pistoletazo de salida con un ritmo de juego pausado, algo que por desgracia no podemos asegurar que se mantenga en los parches venideros. Pero en FIFA 22 hablamos de dos problemas: uno, que los porteros eran unas bestias deteniendo disparos, y la otra que había bastantes goles de fuera del área. Volveremos a hablar de ambos casos. Que ruede el balón.

El fútbol son once contra once...

Lo primero que podemos decir es que FIFA 23 mantiene las bases de lo que ya conocimos en la anterior entrega, y que es una propuesta continuista. Lo bueno de esto es que el ritmo de juego nos ha gustado, y que se mantienen elementos que están muy bien tratados desde hace tiempo, como la física del balón –perfecta en todas las situaciones- y un sinfín de animaciones que ahora han crecido. ¿Eso nos afecta? Más allá de ver controles, giros y toques de balón vistosos, la verdad es que sí: las nuevas animaciones permiten generar algunas nuevas situaciones que antes no eran posibles. Son matices, pero con varios partidos se notan en cambios de dirección, en situaciones donde llegamos a balones que antes sabías que no podías, etc.

Es lo más destacado a nivel general, añadidos gracias al nuevo sistema hypermotion 2 que genera situaciones más convincentes todavía. Pero más allá de esto, tenemos un título que podemos afrontar de la misma manera que FIFA 22. El elenco de opciones se mantiene y es en la IA defensiva donde hemos visto algunos pasos al frente: el año pasado teníamos algunos huecos y problemas a la hora de controlar los centrales que nos dejaban vendidos en pases al espacio (sobre todo al cambiar entre el control de uno y otro). Aquí sentimos que estas situaciones suceden menos, y lo agradecemos: cambiar de jugador y que se escoja el que toca se ha mejorado de forma notable respecto el año pasado (incluido con stick derecho).

También se nota que la velocidad está en el punto de mira de EA. Es verdad que, si vamos al espacio con el lateral rival en bloque alto, vamos a escapar con facilidad, pero si hablamos de carreras ajustadas, los defensas recuperan y los atacantes son menos efectivos. Tiene que ver mucho en esto el tipo de arrancada que tienen los jugadores, si es explosiva se escapará rápido, pero si es controlado o de largo recorrido, vas a notar que no es tan fácil irte por piernas. Bien ahí, si no se toca en dos meses.

Más allá de esto, FIFA 23 es muy FIFA, y no cambiará de parecer a nadie. Ni amantes ni detractores. Algún añadido como el zapatazo (disparo fuerte) es discutible: la animación es lenta y poco efectiva, además de poco realista, por lo que ya veremos si no se retoca en un futuro y de hecho, los tiros de fuera del área ya son –otra vez- suficientemente poderosos como para no irnos a un tipo de disparo que no nos ha parecido demasiado útil en estas horas de análisis, aunque veremos más adelante.

Otro caso a relatar es el de los porteros. Tienen algunas animaciones nuevas interesantes, los hemos visto bien en salidas por arriba, pero en general realizan paradas extrañas más de lo que nos gustaría y los vemos blanditos en disparos desde dentro del área, donde parece que están más vendidos que en la anterior ocasión. Las críticas a los súper porteros de inicio de FIFA 22 se tradujeron en parches para reducirlos, pero esta vez sentimos que son más vulnerables de la cuenta en disparos desde la frontal o con los delanteros pisando área.

Son los principales elementos que han cambiado y que merecen la pena ser analizados. El juego sigue teniendo un sinfín de opciones de pase, de centros y de disparos, un gran elenco de regates marca de la casa, opciones para pedir desmarques o que vengan al pase corto y un control cada vez más fluido con el balón en los pies. Si te gustó FIFA 22, te gustará este. No hay dudas en este aspecto porque es un título continuista que solo los que jueguen decenas de horas notarán realmente los cambios y matices, algunos interesantes como los de la IA mencionados anteriormente.

El balón no ha querido entrar

No nos gustaba demasiado el camino que había escogido EA para los tiros libres y similares en el pasado. Recuerdos un poco de la época de FIFA 2005, con una serie de dianas y apuntados que parecían más un juego de estrategia que un disparo a portería, además de ser un sistema algo lento. Esto ha cambiado. Tanto las faltas como los córners ahora se lanzan moviendo la posición del jugador y luego escogiendo, con stick derecho, donde le pegaremos al balón. Eso nos permite seleccionar el efecto, si queremos que vaya más raso o más bombeado, etc. A lo que se suma, claro está, la potencia que le demos al pase o centro. Un sistema más orgánico, que mira más a modernizar lo de hace algunos años que a intentar revolucionar nada, y que nos ha parecido más interesante.

Igual para los penaltis, donde ya no apuntamos como si fuera un disparo con un arma, sino que marcamos la dirección con el stick izquierdo, la potencia con el disparo y el timing pulsando el botón justo cuando un círculo de inspiración está en zona verde.

Las jugadoras piden paso

A nivel de licencia, poco que no sepáis nada. Hay una cantidad ingente de ligas europeas, selecciones y categorías inferiores (no está la 1ª RFEF, no), a lo que se suman los principales equipos de la Conmebol para la Libertadores y todo lo que rodea a la Champions. La gran novedad aquí es que se incluyen por primera vez equipos femeninos, aunque eso sí, solo de la liga francesa y de la liga inglesa. Es un paso –menor, hace años que tenemos las selecciones- a destacar, pero del que queríamos más. De la misma manera que la Libertadores tiene sus equipos aunque las ligas de Chile o Brasil no estén en el juego, se podría haber hecho lo mismo con la Champions femenina. Seguiremos esperando para jugar con Barça, Atleti o Madrid.

Y a partir de aquí, un poco de maquillaje y mejoras de calidad de vida en los principales modos de juego que no aportan un gran cambio ni mucho menos, pero que algunos se agradecerán. En el modo carrera, por ejemplo, han añadido disputar solo “jugadas destacadas”, por lo que el partido va dando saltos y nosotros realizamos los ataques o defensas importantes del título. Algo que no está nada mal para quienes no quieran jugar todos los partidos, pero que tiene margen de mejora: nos hemos encontrado que en un ataque perdemos el balón dentro del área contraria y el juego da por finalizado dicha ofensiva, cuando teníamos opción de presión. Además, se han añadido managers reales (bienvenidos a la Xavineta) y mantiene todo lo que ya conocíamos de la anterior entrega a nivel de fichajes, negociaciones, entrenamientos, el sistema de forma y soltura, así como crear un club de cero.

En el fútbol sí hay rival pequeño

En este apartado es importante recalcar que la IA de la CPU nos ha sorprendido para bien. Hace tiempo que se intentan realizar cambios en este sentido, y lo hemos notado más humano, más divertido. No nos enfrentamos a equipos que te esconden el balón y es imposible quitárselo sean el Bayern o el Brighton, sino que vemos jugadas más directas en clubes como el Atleti y más precisas en el campeón de la Bundesliga, así como a una CPU que prueba disparos, se precipita a veces, lo intenta, en definitiva, sin parecer que todo está pensado de antemano. Eso sí, hemos notado que el nivel de exigencia de Clase Mundial y Leyenda ha bajado un poco.

Si sois de los de hacer camino con un solo jugador a modo leyenda, han añadido un sistema de personalidad que se va definiendo según nuestras decisiones (como saluda a los compañeros y presentarte como buena persona que deberías ser), algo que sube el nivel de personalidad y que define qué atributos del jugador van a mejorar. Si eres rebelde ganarás puntos en penaltis, precisión de faltas, regates, velocidad; altruista gana en visión, posición de ataque o pase corto; mientras que currante tiene mejoras en resistencia, equilibrio, fuerza o potencia de tiro.

Momentazos en FUT

Una de las novedades de Ultimate Team es que han añadido el modo momentos, donde podremos conseguir nuevas recompensas con una modalidad para un jugador interesante: nos pedirán solventar desafíos, como marcar y ganar un partido en el 43’ con una falta a favor, o recrear momentos clave de la carrera de Mbappé desde su llegada a Mónaco hasta triunfar en el PSG. O repasar partidos clave de Klopp en sus inicios. Todo a cambio de conseguir estrellas para cambiar por sobres, naturalmente. La esencia del sobre sigue presente, pero es cierto que a priori la sensación es que hay más opciones que nunca para conseguirlo sin invertir dinero de por medio… aunque no nos engañemos, para tener a los mejores, o tienes suerte o pasas por caja.

Por otro lado, un cambio no menor y a nuestro juicio acertado es el de la química, que deja atrás el sistema que conocíamos y se simplifica. Ahora podremos enlazar jugadores si coinciden en liga, club o nacionalidad y los que no, simplemente no suman, pero tampoco penalizan. Además, buscando evitar tener de MC a delanteros chetados, se penaliza que un jugador no esté en su posición. Hay modificadores de posición, aunque con limitaciones: un Extremo Izquierdo podrá ser MI, pero no SD. El resto es de sobras conocido: Squad Battles, Division Rivals, Fut Champions, Amistosos, Draft…

La oferta de modos se completa con nuevos juegos arcade para Volta y el mismo sistema de desafíos, experiencia y demás para desbloquear objetos y atuendos, además de nuevas habilidades, así como un modo Clubes Pro en la línea de lo ya conocido, pero facilitando la subida de nivel que ahora se puede hacer con más de 60 juegos de habilidad, la experiencia de Volta que se suma también a Clubes Pro y cambios en la experiencia que puedes ganar en los partidos. La idea es que sea más sencillo subir a tu jugador si no están todos tus amigos conectados o no tienes tiempo de hacer partidos enteros cada día.

En los modos más tradicionales, como temporadas, cooperativas y amistosos, poco que relatar. El formato es el que ya conocíamos (de verdad EA, no costaría nada que en amistosos con amigos pudiéramos definir que queremos partidos con prórrogas y penaltis) pero hay un añadido que celebrar: cross-play entre plataformas de la misma generación (PC, PS5 y Series). Por fin. Apuntar que es año de Mundial y habrá una gran cantidad de contenido gratuito en camino, ampliando más las opciones de juego.

Nueva generación al ralentí

A nivel audiovisual, se mantiene una base que vimos claramente en FIFA 22. Mejoras claras en la recreación del césped, en iluminación y lo más destacado ya se ha comentado: las animaciones. Pero es verdad que el título sigue siendo continuista y que está lejos de otros referentes a nivel técnico como NBA 2K23, por lo que el margen de mejora a nivel visual creemos que es importante. La banda sonora no falla en su cita con una variada selección de temas musicales de todo tipo y los sonidos en el campo convencen (en PS5, la pelota golpeando el palo o la red deja un sonido a través del DualSense que replica la acción), mientras que los comentarios de Manolo Lama y Paco González, por desgracia, siguen siendo los mismos de siempre acompañados de un Antonio Ruiz que suena enlatado y poco natural a pie de campo cuando relata las alineaciones.

CONCLUSIÓN

FIFA 23 es un juego continuista, no hay duda. Y eso en parte es bueno, porque recupera el ritmo pausado de los primeros meses de FIFA 22 (aunque tememos que los parches, como siempre, cambien esto). El título llega con mejoras interesantes: la IA en defensa es más avispada, el nuevo sistema de velocidad diferencia a los jugadores rápidos, por fin se ha cambiado el sistema de tiros libres y las nuevas animaciones (no muchas) generan más situaciones diferentes. Por otro lado, este año los porteros son menos fiables de lo deseado en ciertas acciones. A nivel de modalidades, pequeños añadidos (algunos importantes como en Ultimate Team), una CPU más divertida y humana, un sinfín de licencias… pero la sensación que EA va con el freno de mano pensando, quizás ya, en EA Sports FC.

LO MEJOR

  • Jugablemente es sólido, equilibrado y han escuchado a la comunidad en ciertos aspectos
  • Pequeños añadidos en los modos principales que se agradecen, sobre todo en FUT
  • La IA de la CPU es más divertida, más humana
  • Sigue siendo un juego imbatible en licencias, modos de juego… Hay muchos FIFA dentro de FIFA 23 y en contenido va sobradísimo
  • Por fin con crossplay

LO PEOR

  • Los porteros son menos fiables de lo esperado
  • A pesar de los pequeños cambios y lo completos que son, los grandes modos siguen algo estancados
  • Esperábamos más en ciertos aspectos: sin Champions femenina, narraciones en castellano pasadas de moda...
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.