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One Piece 1060 desvela que el verdadero sueño de Luffy no es ser Rey de los Piratas

En el nuevo capítulo del manga de One Piece, Luffy asegura que ser el Rey de los Piratas no es el final de su sueño, sino un paso más para lograr sus metas.

Oda no iba de farol cuando anunció que One Piece entraba en su recta final. El mangaka ha pisado el acelerador en los últimos episodios y estamos asistiendo a un desfile de secretos y acontecimientos que hacen avanzar las tramas a velocidad de crucero. Para muestra lo ocurrido en el capítulo 1060, en el que Luffy nos ha dejado con la boca abierta (a nosotros y a todos los miembros de su tripulación). Porque el hombre de goma ha confesado más de 25 años después de  empezar su aventura que en realidad su sueño no es ser Rey de los Piratas. Eso es tan sólo un paso más para lograr su verdadero objetivo.

En un panel para la historia, de los que se recordarán una y otra vez en flashbacks futuros, Luffy confiesa sus sentimientos al resto de sus camaradas y cae en la cuenta de que nunca se había abierto con ellos hasta la fecha. Les revela el secreto de su alma, el cual sólo había compartido con Shanks, Ace y Sabo hasta ese momento. "¡Todos se rieron y a Shanks hasta se le saltaron las lágrimas!", recuerda entre risas el pirata. Ahora bien, ¿cuál es ese secreto?

Maestro en el arte de tenernos en vilo, Oda no suelta prenda y da rienda suelta a que debatamos, elucubremos y teoricemos sobre el tema durante los próximos meses (o años). Pero eso sí, el mangaka nos deja una pista preciosa: la reacción de los mugis a las palabras de su capitán. El rostro de todos y cada uno de ellos al recibir la noticia. Desde el asombro de Jinbe, Usopp y Zoro, conscientes de que está diciendo algo muy, pero MUY importante y difícil de conseguir; hasta las risas de Brook, Franky o Sanji, eternamente sorprendidos por el coraje y la locura de su amigo; pasando por la admiración en los ojos de Nami, Robin y Chopper. Un misterio aún mayor que el One Piece.

¿Cuál es el veradero sueño de Luffy?

Oda dirá y dispondrá, pero viendo la reacción de la banda, la meta de Luffy no debe de ser precisamente fácil. ¿Erradicar la esclavitud del mundo para que amigas suyas como Camie (la sirena de Gyojin Island) no vuelvan a estar sometidas a los Dragones Celestiales? ¿Acabar con el hambre en el mundo para que personajes como Tama (en Wano) no sufran nunca más por la comida? ¿Quizás adoptar a todos los niños solitarios y perdidos (como Ace, Sabo y él en su día, o como los de Punk Hazard) para que tengan un famila? ¿O se trata de romper las cadenas del mundo, ondear la libertad y hacer que cada uno haga lo que le apetezca? Siempre ha sido muy adalid del libre albedrío, tanto como para rechazar tener una flota propia. ¿Por qué no?

Puede que sea algo más simple y factible, o puede que algo todavía más complicado. Sólo sabemos que ser el Rey de los Piratas es el primer paso para lograrlo. En un capítulo que se recordará durante lo que resta de serie, One Piece ha vuelto a demostrar por qué está en boca de todos semana tras semana y por qué sigue cautivándonos y manteniéndonos pegados a sus páginas. Estos paneles marcarán un antes y un después y hay quienes ya aseguran que también vienen a confirmar que nadie más se unirá a la banda. Que sólo serán dignos de llamarse Sombreros de Paja los presentes en este momento en el que Luffy ha abierto su corazón (lo sentimos, Yamato). Con Oda nunca se sabe. ¡Que continúe la aventura!