¿Por qué los primeros iPods no eran compatibles con Windows? El ‘NO’ de Steve Jobs
Los dos primeros modelos del dispositivo que cambió el el modelo de consumo musical eran exclusivos de Mac.

En los 80 fue el Walkman a cassette; en los 90 fue el Disc-man a CD. Y con el nuevo siglo vino una nueva forma de consumir música: un estándar digital llamado MP3. Con esta tecnología nacía el reproductor de MP3 para las nuevas audiencias del siglo 21 con una autonomía mucho mayor y sonido digital. Y Apple, que en el 2000 ya había lanzado iTunes, revolucionó el sector un 23 de octubre de 2001 con el lanzamiento de su iPod.
El walkman del siglo 21
Bajo la idea de sacar su propio reproductor de música digital, Apple dejó marca de su estilo en el iPod, que no se parecía a ningún reproductor MP3 que había en el mercado. De hecho, su aspecto influyó luego en el venidero iPhone. Y enseguida, los de Cupertino hicieron evolucionar su dispositivo durante esa primera década del siglo 21, cambiando la interfaz física con botones dispuestos en círculo por una ‘rueda’ táctil y a la vez presionable que en su época era una novedad.
Pero había otro elemento físico y tecnológico que lo diferenciaba y hacía exclusivo Apple al mismo tiempo: el hecho de que el iPod no era compatible con el sistema operativo Windows y por tanto con millones de ordenadores. Esto le daba como decimos una enorme exclusividad al tiempo que era impedimento para ser adoptado de forma masiva por el gran público.

¿El motivo? Steve Jobs no quería que lo fuese.
Un reproductor MP3 pero intuitivo
Tony Fadell, también conocido como el padre del iPod, publicó esta semana su nuevo libro, titulado Build, en el que cuenta la historia de sus 30 años de trabajo en empresas de Silicon Valley. Y en una entrevista con Jon Fortt para el site de la CNBC, Fadell compartió más detalles sobre las primeras etapas de desarrollo del iPod y el iPhone, y también sobre las controvertidas decisiones de Steve Jobs.
Fadell fue contratado por Apple en 2001 para ayudar a la compañía a desarrollar su estrategia musical, que por supuesto incluía el iPod. Como mencionó en la entrevista, antes del iPod habían existido múltiples reproductores de MP3, y se habían hecho bastante populares. Sin embargo, ninguno de ellos era intuitivo para la gente que "sólo quería reproducir MP3".
La idea dentro de Apple era llevar esa experiencia de los reproductores de MP3 a las masas. Al fin y al cabo, en palabras del ingeniero, "a todo el mundo le gusta la música, el público está en todas partes". Sin embargo, a diferencia de sus competidores, el iPod tenía que ser fácil de usar, con una buena duración de la batería, una rápida sincronización de datos y soportar 1.000 canciones, un elemento que se usó como una de sus herramientas de promoción.
“Por encima de mi cadáver”
Según Fadell, ésta fue una de las razones que llevaron a Apple a utilizar la tecnología de FireWire en lugar de USB e implementar un puerto distinto a los habituales en su iPod: el estándar USB original era muy lento, con velocidades de hasta 12 Mbps, en cambio FireWire ya era capaz de transferir más de 100 Mbps en aquella época, por lo que meter este puerto y no uno más estándar tenía sentido. Sin embargo, había algo más detrás de esta decisión.
Las dos primeras generaciones del iPod no eran compatibles con los PC con Windows. Para transferir canciones a un iPod, el usuario necesitaba un Mac. Y esto fue así porque el máximo dirigente de Apple, Steve Jobs, así lo quiso: un dispositivo nuevo, diferente y exclusivo. Pero claro, la base instalada mundial de ordenadores Mac era mucho menor en 2001 que de ordenadores Windows, por lo que Fadell insistió desde el primer día a Jobs de que “tenemos que asegurarnos de que va a funcionar con Windows".

¿La respuesta de Jobs? "Por encima de mi cadáver, nunca".
iPod, el ‘game changer’
Jobs creía que el iPod convencería a los usuarios de Windows para que se pasaran al Mac. Pero un vistazo a los datos de la época señala que el número de usuarios que compraron Macs a causa del iPod nunca fue significativo. Y, por supuesto esto afectó a las ventas del iPod y a su expansión, ya que si no tenías Mac, la inversión era doble. Y aunque no eran lo mismo, los reproductores de MP3 eran alternativa más viable.
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Aun así, Steve Jobs estaba en contra de la idea de hacer el producto compatible con cualquier PC. Fue entonces cuando Fadell y el equipo del iPod se pusieron en contacto con el periodista Walt Mossberg, que también era amigo de Jobs, para que les ayudara a convencerle de que el iPod fuera compatible con Windows. Jobs no quería equivocarse, pero su amigo Mossberg le ayudó a ver que hacer compatible el iPod con los ordenadores y PC que usaran Windows sería la forma correcta de que el dispositivo tuviera éxito.
El resultado de cuando consiguieron que Steve Jobs cambiase de idea fue que el iPod empezó a pasar de ser un dispositivo exclusivo Apple a un fenómeno global, y de ahí a historia de la tecnología y también de la música.

