Boomer Shooter

Beyond Sunset, violentos sueños entre luces de neón

El género de los retro-FPS no cesa de crecer, evolucionar y sorprender. Probamos la demo de una de las apuestas más atractivas del momento

El amante del FPS en todas sus vertientes nunca ha estado escaso de nuevas propuestas desde que Doom irrumpiera como un tornado en la historia del videojuego. Ya sea con incontables juegos o con infinitos mapas creados por aficionados, la oferta ha sido siempre intensa y nunca ha cesado de crecer. Pero es cierto que de un tiempo a esta parte estamos viendo una auténtica explosión de títulos enmarcados en un nicho específico: retro FPS, o "boomer shooters" como se autodenominan cariñosamente, juegos que beben de las referencias clásicas como  Doom, Duke Nukem o Quake y que buscan recapturar sensaciones pero aportando elementos modernos en cuanto a tecnología y diseño. Bajo esta premisa hemos visto triunfar proyectos como Amid Evil, Dusk o Ultrakill (actualmente en fase de Early Access y que apunta a ser la próxima sensación en el género).

Lo cierto es que esta clase de ofertas no cesan de sucederse, con apuestas cada vez más ambiciosas. Una de las últimas incorporaciones es este Beyond Sunset, un juego que se autodenomina como “synthpunk”, afincado en un futuro distópico conquistado por el neón y la música synthwave en el que la esperanza para la humanidad es cada vez más tenue bajo el peso de la ambición y la codicia de las corporaciones. El planteamiento es el de realizar un FPS reminiscente estéticamente de la época del MS-DOS, con Doom y Duke Nukem como referentes tecnológicos (el núcleo de Sunset es con GZDoom para ser exactos), pero con una estética propia y un planteamiento más expansivo que el de simple y puro shooter, apostando por elementos de RPG en la línea de Strife, junto con un marcado componente de plataformeo gracias a la gran movilidad de la protagonista.

Everything is not going to be ok

La demo rápidamente pone a prueba nuestra habilidad con el teclado y el ratón, obligándonos a escapar de un laboratorio donde nuestro cuerpo estaba criogenizado. Antes de pegar un solo tiro deberemos navegar por las instalaciones aprendiendo a usar nuestro doble salto, habilidad de coger impulso y capacidad de encaramarnos en los bordes cuando nos quedamos un poco justos de altura. Afortunadamente tenemos la facultad de cambiar de dirección y fuerza de nuestra trayectoria en pleno salto, por lo que tenemos herramientas para gestionarlo (aunque en ese caso nos sentimos más cómodos con la compatibilidad parcial de pad, por lo menos hasta que empiezan los tiros).

Una vez pasada esta secuencia inicial llegamos a unas oficinas en donde empezamos a encontrar las primeras armas: una katana y una pistola eléctrica. La katana es demoledora en el cuerpo a cuerpo y además nos permite bloquear y devolver las balas a nuestros enemigos pulsando el botón derecho del ratón en el momento preciso. La pistola no es muy potente pero no consume balas y tiene la posibilidad de cargar que es especialmente útil para eliminar escudos de algunos enemigos. Posteriormente recogemos una ametralladora que podemos hacer doble para aumentar daño y molonidad, así como un potente rifle con balas limitadas pero con una gran potencia. Cada una de las armas resulta más apropiada para ciertos enemigos, por lo que la idea es ir cambiando con agilidad para afrontar diversos tipos de situaciones.

Violencia a ritmo de synthwave

En estos compases vivimos inmersos en la acción y en acabar con las oleadas de enemigos, pero se dejan ver otros elementos del conjunto del juego. El buscado elemento RPG se aprecia en la capacidad de mejorar algunas facetas como nuestra vida, armadura o munición. También encontramos algunos diálogos y misiones secundarias, como la de un robot desmantelado que nos pide llevar su núcleo al ciberespacio -un espacio digital en el que también podremos interactuar y realizar misiones una vez que encontremos un interfaz para conectarnos-. Cargando discos que vamos encontrando encontraremos piezas de información sobre el mundo en el que nos encontramos, necesarias para arrojar luz a la niebla amnésica de la protagonista.

El tamaño del primer mapeado es considerable, con varias áreas diferentes e interconectadas para las que podemos ir desbloqueando accesos que abren atajos para moverse de un lado a otro más directamente. A nuestro paso vemos despachos enriquecidos por amplios ventanales con vistas a la ciudad, oficinas, instalaciones informáticas e industriales, zonas verticales en las que debemos poner en práctica nuestra agilidad para subir a las partes superiores… Especial mención para la banda sonora, con temas compuestos por el artista synthwave Karl Vincent, que consigue elevar la ambientación y ponernos sin problemas en esa zona entre los ochenta y el futuro lejano que evocan estas melodías a ritmo de sintetizador.

En general, una puesta de largo muy atractiva repleta de acción descarnada pero con una capa de sofisticación que le da un aire diferente al de otros “boomers shooters” contemporáneos ("Strife with Neon" es la consigna de sus creadores, aludiendo al FPS con toques roleros que intentó desmarcarse de lo que hacían otros juegos que usaban el motor de Doom en su día). La espera será larga, como mínimo hasta el verano de 2023, pero las primeras impresiones de esta demo nos hacen albergar esperanzas de que el juego esté a la altura de sus ambiciones.