DUSK
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DUSK: Análisis, el mejor heredero moderno de Quake

  • Jose Luis López de Garayo

Un nuevo competidor al trono de mejor FPS noventero, ¿consigue DUSK capturar la nostalgia o nos recuerda lo peor de aquellos tiempos?

Hace unos años que se intenta resucitar al FPS de los noventa. Muchos lo han intentado, con más o menos éxito, pero hasta ahora ninguno ha llegado a capturar del todo la experiencia de aquellos tiempos. El último DOOM quizás fue el más cercano, captando perfectamente el espíritu de la época pero tanto sus mecánicas como diseño de niveles pecaban de excesiva modernización. Otros como STRAFE o Ion Maiden siguen en proceso de refinar su jugabilidad y contenido para poder acercarse a los clásicos de antaño. Ninguno de esos estudios, unos más grandes o pequeños pero la mayoría con recursos y experiencia en la industria, ha conseguido por ahora captar de manera tan exacta lo que nos traían los antiguos juegos de disparos que hacían posibles nuestras procesadoras Pentium.

Pero el 2018 aún puede sorprendernos. Y es que en este último mes del año ha salido a la venta DUSK, el heredero de QUAKE, DOOM y BLOOD, orgulloso miembro del elitista grupo de juegos cuyos títulos carecen de minúsculas. La creación de David Szymanski con la colaboración de Andrew Hulshult es una rompedora vuelta a los comienzos del género que incorpora de forma casi sigilosa innovaciones modernas para convertirse en una de las mejores y más completas experiencias del año. Con una estruendosa banda sonora metalera, jugabilidad fluida y vertiginosamente rápida y un diseño de niveles y enemigos que vuelve a esos años dorados, DUSK es un título absolutamente indispensable para todo nostálgico, pero podríamos decir que es imprescindible para todo aficionado al género.

Regresa a los noventa

Desde el primer momento DUSK nos recuerda a que tiempos pertenece. No hay un logotipo que nos salude en este juego, sino letras blancas sobre un fondo gris simulando la cargad del título. De fondo escuchamos el sonido de unos ventiladores de ordenador luchando por funcionar. El menú se abre con una desgarradora banda sonora y comenzamos la partida. Inmediatamente queda claro que DUSK no es un juego inspirado por los de antaño, en su anhelo por capturar aquella época se ha convertido en uno más. Es algo que se nota en todo momento y que abarca todos los aspectos del título, empezando por una atmósfera tan opresiva que consigue ser claustrofóbica hasta en los espacios más abiertos pero también en el cariño que se ha puesto hacia perfeccionar su sistema de movimiento o el diseño de sus texturas y fuentes de texto.

No hay un momento de paz en DUSK, desde el momento en que escogemos entre los ingeniosamente nombrados modos de dificultad hasta que terminemos el juego no habrá un segundo para descansar. Al fin y al cabo, hay seres que desmembrar. Para nuestras sangrientas labores disponemos de un exquisito arsenal repleto de distintas versiones de las armas más populares del género. Tenemos lanzacohetes, ametralladoras, pistolas, rifles de larga distancia y las míticas escopeta y recortada. Quizás nuestra preferida sea la ballesta, capaz de atravesar múltiples enemigos con una sola saeta pero todas ellas cuentan con su uso en combate y son absolutamente maravillosas de utilizar. Los efectos de sonido se combinan con unas excelentes mecánicas de tiro y cambio de arma para crear una jugabilidad que no solo alcanza a los antiguos clásicos sino que puede llegar a superarlos en muchos aspectos.

Lo increible de DUSK es como sus desarrolladores han conseguido incorporar elementos modernos en la jugabilidad sin restarle un ápice de credibilidad al llamamiento a la nostalgia que induce. Podremos usar dos pistolas o escopetas al mismo tiempo para la devastación máxima de nuestros enemigos , deslizarnos por el suelo (lo que combinado con “bunnyhopping” nos hace casi imposibles de matar) o entrar en una rabia asesina similar a la del DOOM más reciente en la que nuestro ratio de disparos y daño aumentarán considerablemente. Cuando un juego incluye tantas mecánicas y todas ellas están así de bien diseñadas e implementadas jugarlo es un placer en todo momento y eso es cierto de la totalidad de los tres episodios de DUSK. La adición de estos pequeños detalles a lo que ya era una muy buena fórmula nos lleva a este terrorífico resultado.

El laberinto ha vuelto

Todo esto ya lo consiguió hacer DOOM y quizás de manera aun más perfecta en 2016 pero DUSK supera a la obra de id en un aspecto: el diseño de niveles. En DOOM los niveles consistían en arenas separadas por pasadizos o zonas abiertas, pero en todo momento estaba claro cuando íbamos a entrar en un combate serio y el camino a seguir raramente era sorprendente. En DUSK se recaptura esos niveles que parecían diseñados por el Minotauro donde el “backtracking” estaba al orden del día y las llaves para progresar eran indispensables. Esto a veces puede resultar tedioso, pero en DUSK los niveles consiguen tener un equilibrio perfecto entre tamaño y complejidad, con zonas abiertas que casi siempre pueden ser atravesadas por un atajo para regresar a zonas ahora accesibles. Tampoco reniega DUSK de sorprendernos o incluso emboscarnos, con varios momentos en los que atrapa al jugador contra las cuerdas intencionalmente, solos contra incesantes hordas con todos los pronósticos en nuestra contra.

A esto debemos añadir que la variedad visual de un nivel a otro es excelente, llevándonos esta infernal travesía de tenebrosos pantanos a complejos militares , de cultos a ejércitos y en ningún momento languideciendo demasiado en un solo lugar. También hay consistentes cambios en el tamaño y enfoque de los niveles, pasando de estrechos túneles a batallas a campo abierto en un abrir y cerrar de ojos. Todo esto contribuye a que los tres episodios de DUSK, cada uno con diez niveles, tengan una cota de calidad altísima y por tanto contamos con una campaña que no tiene nada que envidiar a los grandes.

Mátalos a todos

Durante estos tres episodios el diseño de enemigos es también digno de mención. Científicos, militares, brujas, granjeros paganos zombies... el elenco de personajes a los que debemos derrotar es sorprendentemente variado y sus movimientos, comportamientos y animaciones capturan perfectamente la imperfección de los noventa. Ninguno de ellos es individualmente peligroso, pero en grandes números pueden abrumarnos fácilmente y en las dificultades más altas los enormes ejércitos de abominaciones presentan un verdadero desafío.

Cuando decimos que ningún enemigo es individualmente peligroso obviamos por supuesto a los jefes finales, cuya dificultad va desde “sorprendentemente fácil” hasta “una verdadera pesadilla”. Cuando vimos que el primer gran enemigo era un simple cocodrilo capaz de escupir bolas de fuego nos preocupamos, pero fue la última vez que dudamos de DUSK a la hora de enfrentarnos con abominables bestias del infierno. Estos enfrentamientos nos harán emplear todos nuestros recursos, movernos a toda velocidad y apuntar endiabladamente bien si queremos sobrevivir.

Toda esta trepidante experiencia jugable viene acompañada de una de las mejores bandas sonoras de los últimos tiempos e indudablemente una de las mejores de este año. Tanto es así que este análisis lo hemos escrito mientras la escuchábamos. Con acordes potentes y bajos ensordecedores DUSK consigue poner nuestra sangre a hervir de principio a fin, recordándonos aquellos días en nuestra adolescencia cuando las hormonas y el estrés solo eran evitables con una buena sesión de carnaza en el DOOM. Mick Gordon tiene un nuevo rival en Andrew Hulshult y esperamos que durante los próximos años ambos sigan trayendo lo mejor del heavy metal al videojuego.

CONCLUSIÓN

Si DUSK solo contase con la campaña sería fácil de recomendar a su precio actual. Pero es que además cuenta con un modo de hordas con tres niveles y un modo multijugador en desarrollo que ya nos ha conseguido entretener durante horas. Tanto así que nos costó empezar con la campaña pues Duskworld, como se llama este modo multijugador, es tan difícil de amaestrar, preciso y veloz como lo fue Quakeworld en su día. Considerando la abundancia de contenido, que se trata del primer juego de una pequeñísima desarrolladora y la calidad de todo lo que está aquí en oferta nos parece imposible no recomendar DUSK a cualquiera que crea poder tener un mínimo interés en él. De principio a fin, de cabo a rabo esto es un homenaje a aquellos FPS seminales pero lo que nunca esperábamos decir es que puede incluso que los supere.

LO MEJOR

  • Recaptura a la perfección lo mejor del género
  • Pequeñas innovaciones perfeccionan la experiencia
  • Brillante diseño de enemigos, niveles y armas
  • Repleto de contenido
  • Sorprendentemente buen multijugador
  • Su banda sonora, magnífica

LO PEOR

  • Aun no está traducido al español
9

Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.