Yuoni
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Carátula de Yuoni

Yuoni, análisis. ¿Quieres jugar con Tsun?

Un muñeco, un cubo de agua y el espíritu atormentado de un niño que murió esperando a que sus amigos fuesen a verle. ¿Te atreves a jugar con él?

Asia siempre ha sido una de las cunas del terror. Especialmente en lo que a cine se refiere: cintas como Shutter, Ringu, Ju-on: The Grudge o Audition aparecen a menudo en numerosas listas de recomendaciones. Por supuesto, el buen hacer de los creativos orientales en esta temática tan popular también lleva muchos años extendida en los videojuegos. Desde Sweet Home, la semilla de Resident Evil, hasta otros títulos mucho más explícitos como Kuon o Project Zero, entre otros.

Las leyendas y el folclore asiático cuentan con una gran cantidad de historias perturbadoras, de esas sobre las que nos gusta saber, pero que nadie querría experimentar en sus propias carnes. Y el título del que hoy os hablamos, Yuoni, se centra en las más famosas de todas: las de fantasmas. Lo hace a través de un híbrido entre walking simulator y survival horror que, lejos de apostar por un viaje relajante, propone jugar al gato y al ratón con un crío atormentado que se resiste a cruzar el umbral que separa el mundo de los vivos, del de los muertos.

El macabro juego de Tsun

La historia del juego gira en torno a la muerte de Tsun, un niño que perdió la vida en la cama de un hospital mientras esperaba con ilusión que algunos de sus amigos fuesen a verle. Dicho momento nunca llegó, y sin entrar en demasiados spoilers, digamos el espíritu del crío es un tanto vengativo, incluso con aquellos que no tuviesen nada que ver con su trágica historia. Con el paso de los años, las leyendas urbanas fueron extendiéndose entre los más jóvenes del pueblo, hasta el punto de que crearon un juego similar al del ritual que vimos en la escuela de Corpse Party.

Aunque podrían haberlo llamado “escondite”, prefieren explicarnos las peculiares reglas: escondemos un muñeco, hacemos lo propio nosotros mismos y luego salimos en su búsqueda con la intención de sumergir el muñeco en un cubo de agua. Eso sí, debemos hacerlo sin que nadie nos vea. No parece muy complicado, si no fuese porque los que pueden vernos no son personas de este mundo, sino proyecciones fantasmales nacidas de la mente del chico. Si lo conseguimos somos libres, pero si perdemos el reto seremos condenados a jugar con Tsun hasta la eternidad. En fin, seguro que todo es mentira, pero ya sabéis cómo son los más curiosos ante este tipo de historias: nos desafían a jugar y no dudamos ni un segundo en subir la apuesta.

Buenas ideas, cuestionable ejecución

Vamos a ser claros: Yuoni tiene varios problemas. Algunos nacen de la naturaleza humilde del proyecto, pero otros forman parte del conjunto de errores habituales en un género que durante los últimos años ha proliferado a gran velocidad. Sobre el papel, el juego de Tsun ofrece todo lo necesario para que la cosa funcione: comenzamos sin saber dónde está el muñeco, tratamos de avanzar mientras nos escondemos de los monstruos que nos acosan mediante armarios u otros útiles del entorno. La ambientación está a la altura y durante los primeros compases del juego, hay que decir que la cosa promete.

¿Dónde está el problema? Para empezar, hay que decir que el diseño de niveles es muy discreto, cae demasiado pronto en la monotonía —también visual— y no son pocas las veces en las que incluso es viable correr a toda velocidad hasta el objetivo. Hemos echado en falta una mayor inspiración a la hora de concebir los escenarios; le habría sentado bien una mayor profundidad, varias rutas alternativas e incluso la posibilidad de acabar perdidos, sin saber qué camino tomar. Tampoco ayuda el hecho de que algunos monstruos se adopten posiciones fijas, pues el factor sorpresa se esfuma a partir del primer encuentro con ellos.

Tampoco nos ha convencido el diseño de los propios enemigos, representados como sombras translúcidas por un lado, y en forma de humanoides de color rojo y aspecto deforme por otro. No supone un gran problema, ya que al fin y al cabo estamos hablando de fantasmas y criaturas proyectadas por el crío, simplemente no nos han resultado lo suficientemente atractivos como para sentirnos amenazados. Si al menos cambiasen a menudo de posición...

Sus animaciones también se antojan muy pobres; hubo un momento en el que, cuando una criatura echó a correr en nuestra captura, sus movimientos invitaban más a preguntarle si podíamos ayudarle, que a salir pitando para que no nos viese. Pero bueno, no todo es negativo: el intento de diferenciar a los enemigos en base a sus capacidades sensitivas nos ha parecido un acierto. Algunos tienen muy mala vista, pero poseen un gran sentido del oído. En otros sucede justo lo contrario. Por supuesto, aprender a reconocerlos es vital para superar el reto.

Lo que sí nos ha gustado, y mucho, es la manera en la que el título aprovecha los momentos de tranquilidad y la simbología para tratar ciertos temas que, lamentablemente, existen. El acoso escolar, los trastornos de personalidad ocasionados por el rechazo o las decepciones provenientes de amistades que no resultaron ser tan sinceras como parecían son algunos de ellos. Porque la premisa de Yuoni es aterradora, pero su trasfondo explora más el drama, que algo tan superficial como es “sentir miedo”. Una muestra más de que el videojuego es un fantástico conducto a la hora de transmitir.

CONCLUSIÓN

La premisa de Yuoni se antoja muy interesante, especialmente para los aficionados del terror asiático. No faltan los tópicos —en el buen sentido—del folclore de uno de los lugares más emblemáticos en los que nos encanta pasar miedo a través de la pantalla. Sin embargo, a los mandos peca demasiado pronto de repetitivo y la factura técnica no ayuda a mantener el interés por continuar. Se hace largo a pesar de ser una experiencia breve, y eso nunca es un buen indicativo. Con todo, la idea es original y quizá logre convencer a los que disfrutan con las leyendas urbanas de fantasmas y espíritus atormentados.

LO MEJOR

  • La premisa de la historia, inquietante como pocas
  • Terror asiático en estado puro: la ambientación es el gran reclamo

LO PEOR

  • El diseño de niveles es demasiado lineal
  • Abusa del ensayo y error, a menudo provocado por bugs
  • Técnicamente irregular
5.2

Mejorable

Puede tener elementos aceptables y entretener, pero en general es una experiencia que no dejará huella.