NBA 2K22
NBA 2K22
Carátula de NBA 2K22

NBA 2K22, análisis PS5: vicios y virtudes

La nueva entrega de la saga NBA 2K mejora sobre la pista con mejores sensaciones y muchísimo contenido, aunque insiste en repetir los vicios de siempre.

En la memoria de los aficionados a la NBA virtual hay entregas de la franquicia de 2K Games que perduran en la memoria por su calidad… o por su falta de la misma. Mientras se recuerdan con cariño iteraciones como NBA 2K11 –geniales desafíos de Jordan– o NBA 2K17 por su fantástico gameplay, hay otros de los que preferimos olvidarnos, y casi siempre más por su gestión tras su lanzamiento que por su estado en el momento de llegar a las tiendas. NBA 2K21 podría entrar en el grupo de aquellos que han dejado cierta indiferencia, y que recordaremos por los problemas para anotar desde cierta distancia al comienzo del juego, y por ser el primero multigeneracional entre PS4 y Xbox One por un lado, y PS5 y Xbox Series por el otro. Pero ahora, con un año más aprendido con el nuevo hardware, es momento de la consolidación, así que… ¿en qué lugar queda NBA 2K22?

Cuando hablamos con los miembros de Visual Concepts hace unas semanas hablaron de la premisa de la que partían a la hora de hablar de gameplay, y no es otra que la de dar prioridad a la habilidad del jugador en ataque a la hora de anotar. Se acabaron los verdes fáciles, se acabó el pulsar el gatillo trasero derecho para acelerar y anotar de manera sencilla… En definitiva, se acabaron las canastas fáciles, algo que de un modo u otro, es volver a las raíces de la saga, y motivo por el cual 2K Games se quedó con el bocadillo del recreo de Electronic Arts, que lleva ya varios años dando tumbos o simplemente no compareciendo. Pero esta película ya la conocemos, no con la franquicia NBA 2K, sino con prácticamente todas las de cadencia anual: muchas promesas a un mes vista de su lanzamiento, de las cuales no todas se cumplen.

Afortunadamente, al menos en los comienzos de NBA 2K22 –ya llegarán los parches para cambiar alguna cosa– podemos decir que, en efecto, para anotar hay que saber atacar tanto de manera individual como colectiva. La defensa del 1 vs 1 en el exterior ha mejorado notablemente, situando un muro entre el jugador que ataca y el aro, e incluso, en caso de que consigamos rebasarlo, este es capaz de esprintar para volver a recuperar la posición. Así, el dribling cobra muchísima importancia al tener que ejecutar movimientos para zafarnos del defensor, no bastando con el célebre -para mal- speed boost, amén de que al igual que en la temporada anterior, cada movimiento consume resistencia, con lo que debemos hacer un uso inteligente de los mismos.

También, y como hablamos en su momento con sus desarrolladores, tanto el sistema de punteo –y con él, de tapones– como el de robos ha sido completamente rehecho desde cero. Esto quedará patente cuando lleguemos a defender un close out, un tipo de defensa que tiene más posibilidades de tener éxito y poder terminar con un lanzamiento bien punteado. De la misma manera, robar balones puede resultar más sencillo, pero siempre que nuestro defensor tenga buenos parámetros en esta estadística y que encontremos el momento justo para atacar el bote, porque en caso contrario acabará en falta personal de manera irremediable.

Desde el punto de vista colectivo, las pizarras tienen cada vez mayor importancia, una importancia que dará un salto aún mayor esta temporada, al hablar de una defensa potenciada en general. Así mismo, el pick & roll, una jugada sencilla y efectiva a partes iguales, ya no lo es tanto, porque los defensores exteriores son más capaces de esquivar los bloqueos, incluso como primeros -especialidad del Facu-, evitando así el tener que pasar de terceros -por detrás del bloqueador- y de esta forma, quitando al atacante la posibilidad de un tiro exterior. Esto conlleva que a la hora de atacar esta situación debamos pasar muy cerca del bloqueador para poder sacar la ventaja, ya que si dejamos un espacio por pequeño que sea, lo aprovechará el defensor para hacer que nuestro P&R quede en nada.

De igual modo tampoco es tan sencillo como en anteriores ocasiones aprovechar un miss match cuando nos quedamos con un defensor más bajito en el poste. Obviamente metiendo cuerpo y posteando lograremos acercarnos de manera más o menos sencilla al aro, una situación que en NBA 2K21 no solo terminaba en canasta segura, sino directamente en un humillante mate. Sin embargo, en NBA 2K22 no es que el atacante no tenga ventaja, porque evidentemente no es una situación fácil de defender, pero el defensor tiene un arma más efectiva que en anteriores ocasiones y es un manotazo al balón antes de que el atacante pueda levantarlo. Es cierto que es muy importante que el jugador que defiende debe tener buen valor en robos, pero hablamos de una herramienta que en otras iteraciones no existía y donde la única alternativa era la falta o resignarse a encajar la canasta.

En resumen, en efecto hablamos de un gameplay más exigente donde no es que podamos decir que prime la defensa, ya que al igual que en la NBA real, las grandes estrellas pueden acabar anotando a pesar de un buen trabajo atrás, pero sí hay que elaborar más los ataques, desde el punto de vista colectivo e individual. También sabemos que esto permanecerá así -esperamos- en el modo Jugar Ya, ya que a lo largo de la temporada, los dos modos principales tienen su propia idiosincrasia y experimentaremos diversos cambios durante la misma. Hablaremos de ello a continuación.

My Team, cambios más allá del nombre

El otrora modo conocido como Mi Equipo es ahora My Team. Un cambio de nomenclatura producto de la costumbre, ya que en los países de habla hispana ya estábamos más que habituados a referirnos por su nombre en el idioma anglosajón. Esta es la primera -e irrelevante- novedad, por afortunadamente no la única, habiendo algunas que nos han gustado más, otras menos, y otras para las que necesitamos aún unos meses de recorrido para vislumbrar su efecto real.

El éxito de las temporadas el año pasado ha hecho que como no podía ser de otra manera, este formato regrese, algo de lo que nos congratulamos porque supone un aliciente más para probar cartas que de otra manera no haríamos, o bien jugar en modos que no probaríamos. Claro está, a veces es complicado discernir entre animarse a jugar de una manera diferente a la que estamos habituados y cierta “esclavitud” a la hora de farmear puntos, rebotes, triples o lo que sea con este u otro jugador en situaciones no demasiado divertidas como Triple Amenaza Offline o partidos de Dominación en dificultad Rookie. Bueno, después de todo es este un sistema, el de las temporadas, ya adoptado como habitual entre los juegos como servicio, y mejor esto que el anterior concepto de Season Pass… Eso sí, como el año pasado, hay letra pequeña en este sistema, del que hablaremos un poquito más adelante en la ya habitual, desgraciadamente, sección dedicada a los micropagos que dedicamos a esta franquicia cada temporada.

A falta de conocer el nuevo modo que llegará a My Team a finales de año, y que no sabemos si será single player o multijugador, no se vislumbran grandes cambios en los modos individuales, con TA Offline, Dominación y los Desafíos. Por suerte, al menos en su arranque, tenemos unos cuantos de estos, aunque esperamos que con el paso del tiempo lleguen más, y sobre todo, que no lo hagan demasiado tarde. Aún tenemos en el recuerdo la edición de 2020 -NBA 2K19-, en la que en primavera llegaron una grandísima cantidad de desafíos Spotlight, con muchísimos partidos y recompensas por delante, pero cuando el juego estaba ya agonizando para el jugador solitario, que llevaba desde diciembre o enero sin nuevo contenido que disfrutar. Una lección a aprender, y esperamos que aprendida.

En cuanto a los modos online, nos encontramos de nuevo con Limitado, Ilimitado -el que viene a ser la jungla- y uno que llega renovado, Triple Amenaza: Los 100, con un cambio que cambia este modo por completo. El énfasis general en la defensa ha hecho que el límite para jugar en Triple Amenaza Online sea recibir un límite de 100 puntos entre todos los partidos que juguemos, lo que tiene sus pros y sus contras. Por un lado, es más sencillo llegar al nivel intermedio -de hecho, está garantizado-, pero por el otro, es más complicado llegar al máximo, ya que para ello deberemos jugar 7 partidos y encajar en cada uno una media de poco más de 14 puntos. Además, esto lleva consigo una situación un tanto absurda, ya que podemos volver a la parte baja tras ganar un partido, si encajamos más puntos de los restantes. Para terminar, nos encontramos con un modo Draft que como su propio nombre indica, nos plantea elegir entre varias cartas hasta completar nuestro equipo y enfrentarnos a otros jugadores, algo que nos incita por un lado a construir un equipo equilibrado, y por el otro, a probar cartas nuevas y jugar en igualdad de condiciones con nuestros rivales.

Otras pequeñas novedades como la calificación de cartas o la creación de nuestras propias zapatillas aportan un aire fresco necesario a un modo My Team que, por el momento, arranca con muy buenas sensaciones. Ya sabemos que llegará la primavera, y con ella, las cartas rotas, lo que convertirán a My Team en una completa verbena, pero hasta entonces, tanto por contenido como por gameplay, estamos ante un modo digno de disfrutar.

Una nueva y muy mejorada Mi Carrera

A pesar de que en los últimos años My Team ha ganado muchos adeptos, el modo estrella de NBA 2K22 es, una vez más, Mi Carrera. En esta edición encontramos un cambio que desde Meristation llevamos años considerando necesario, como es la eliminación de una parte narrativa sin ningún interés durante demasiadas entregas. Más que eliminación, lo que ocurre en este caso es que el hilo argumental -pequeño e irrelevante, esto último no para mal- y la Ciudad están completamente integrados, lo que conlleva que cada vez que tomemos una decisión al comienzo de nuestra andadura veremos una pequeña cinemática. No podemos sino aplaudir esta medida, que hace que prácticamente según comencemos a jugar Mi Carrera nos encontremos ante la inmensidad de la Ciudad, en lugar de tener que soportar dos o tres horas de una trama sin ningún interés.

Una Ciudad que, dicho sea de paso, ha sido también completamente remodelada, y mejor que eso, se siente más viva, con más NPC, muchos de ellos asignándonos misiones, y locales útiles, ante la proliferación el año pasado de lugares completamente vacíos: de personajes, actividades, etc. Lo que la temporada anterior sirvió como piedra de toque, como experimento, está en esta ocasión más cerca de lograr lo que verdaderamente se pretende con este modo de juego: un auténtico sandbox baloncestístico.

Se consigue primeramente con el player builder más completo de siempre, el cual nos permite una versatilidad plausible en nuestro jugador, siempre con ciertos límites, por supuesto. Luego es cierto que habrá bluids más meta que otras, como suele ocurrir, pero para empezar, podemos crear prácticamente el jugador que nos dé la gana. Libertad es el concepto que rodea este modo en general, ya que al poco de tener listo a nuestro jugador, ya podemos elegir cuál será el siguiente paso: la NCAA, la G-League o el Draft de la NBA con, por supuesto, nulas posibilidades de salir elegidos en un lugar destacable. En nuestro caso, tras el paso por la liga universitaria, se nos aconsejó pasar a la G-League antes que dar el salto a la NBA -una trayectoria seguida por el n.º 2 del último Draft, Jalen Green-, con lo que elegir una no es excluyente de poder disfrutar también de la otra.

Y como es habitual, al tiempo que jugamos -o no- nuestra carrera profesional, podemos disfrutar de las actividades de la Ciudad, que se cuentan por decenas, habiendo multitud de NPC que, como decíamos antes, nos asignan misiones con recompensas como ropa, VC, o experiencia. Y es que en esta ocasión se han implementado también las temporadas en Mi Carrera, un acierto al incorporar un aliciente más para jugar de una manera diferente a como estamos acostumbrados. Además, a modo de curiosidad, algunas de las recompensas de la Temporada 1 de Mi Carrera son sobres y objetos para My Team, con lo que se integran ambos modos, animándonos a, aún aficionándonos a uno en concreto, poder jugar de vez en cuando al otro.

En definitiva, todas estas novedades, a las que hay que sumar un matchmaking más pulido a la hora de jugar partidos callejeros, sin tantos tiempos de espera, hacen que Mi Carrera sea la experiencia más completa para los fans de este modo. Como ya hemos mencionado, la intención clara es crear una suerte de sandbox con el baloncesto como epicentro, y si bien aún quedan aspectos por pulir, es emocionante pensar hasta dónde puede llegar esta modalidad de aquí a unos años.

Los micropagos, la asignatura pendiente

Cómo nos gustaría, temporada tras temporada, poder hablar de NBA 2K sin tener que dedicar un apartado independiente a las microtransacciones, pero es imposible. Tras probar algunos otros juegos deportivos como FIFA 21, Madden 22 o MLB The Show 21, hemos tenido que concluir que NBA 2K22 es el simulador con mayor presencia de micropagos, en algunos casos con una diferencia abismal. Hay algunos títulos en que podemos llegar a ignorarlos, pero en el caso que nos ocupa es prácticamente imposible, y es especialmente sangrante en el caso del modo My Team.

Hace poco más de una semana desde el lanzamiento del juego, y ya contamos con tres colecciones diferentes en sobres. Esto deja bien a las claras que la intención no es muy diferente a la de anteriores temporadas, y es no forzar, pero al menos sí tentar al jugador a que invierta dinero real para progresar de manera más rápida. Esto es algo más doloroso cuando hablamos de la mecánica de las temporadas, y es que si bien lo que vendría a ser su pase de temporada es gratuito, hay una gran cantidad de misiones para conseguir experiencia para las que necesitamos cartas de sobres, algunas incluso con el retorcido concepto de “Propietario original”, con lo cual ni siquiera puedes completar determinados desafíos consiguiéndolas en la casa de subastas.

Esto no es muy diferente en Mi Carrera, si bien es cierto que hay muchas maneras de conseguir VC, la moneda virtual del juego, pero esta está completamente omnipresente. Si quieres una camiseta, paga. Si quieres mejorar tu lanzamiento exterior, paga. Si quieres un tatuaje, paga. No es ofrecer la opción de hacernos o no con esos VC a cambio de dinero real, sino el constante recordatorio de que la posibilidad está ahí: hablamos de un juego a precio completo y con mecánicas más dignas de un gacha F2P que de un lanzamiento AAA.

CONCLUSIÓN

Los cambios en defensa, puliendo sistemas de punteo de tiros y robos, y fortaleciendo la defensa del 1 x 1, hacen de la jugabilidad de NBA 2K22 la más pulida en años en el momento de su lanzamiento. La comunidad está contenta con este gameplay y necesita muy pocos retoques, con lo cual lo más inteligente sería dejarla exactamente como está, y es que no conviene arreglar lo que no está roto. En cuanto a sus modos de juego, nos encontramos ante pocos cambios pero en clave positiva en My Team, con más contenido que la temporada pasada desde el día 1, mientras que la remodelación absoluta de la Ciudad, más la multitud de posibilidades de Mi Carrera hará las delicias de los fans de este modo. Lamentablemente, y una vez más, la omnipresencia e invasividad de las microtransacciones suponen un borrón difícil de ignorar, y es que el modelo de negocio de NBA 2K22 es el peor y menos generoso con el jugador de cualquiera de los grandes simuladores deportivos.

LO MEJOR

  • Una mejor defensa lleva a un gameplay más exigente para el ataque donde prima la habilidad.
  • Pocas novedades en My Team, pero prácticamente todas muy positivas.
  • Una nueva Ciudad: más viva, con más NPC, más actividades... Mi Carrera es un pozo de horas.
  • De nuevo, a nivel técnico es referente en el género.

LO PEOR

  • El farmeo en determinadas misiones de My Team o Mi Carrera puede llegar a resultar tedioso.
  • Una vez más, omnipresencia de los micropagos, muy invasivos.
8.5

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.