Madden NFL 22
Madden NFL 22
Carátula de Madden NFL 22

Madden NFL 22, análisis

Esta nueva entrega de la saga deportiva más longeva de la actualidad consigue progresar adecuadamente, aunque aún le falta para explotar la nueva generación.

Durante los últimos años los aficionados de la NFL se han acostumbrado a dos cosas: una, ver a Tom Brady en la Superbowl -y normalmente, ganarla-; y dos, disfrutar de una saga que lleva ya un tiempo estancada. Y es que la nueva generación, PS5 y Xbox Series, no ha tratado por igual a todos los deportes, y si vimos un progreso visual y jugable en algunas franquicias como NBA 2K o FIFA, no fue así en el caso de Madden, la licencia deportiva más longeva de cuantas están en activo. La entrega de 2020 fue casi como el año en sí, y lejos de mostrar un avance en algunos de los aspectos que conforman un simulador, dio incluso algunos pasos atrás en cuanto a contenido, ofreciendo un continuismo jugable y gráfico que no justificaba su salto generacional. ¿Ha escuchado Electronic Arts las críticas de cara a Madden NFL 22?

Yarda a yarda

Sobre el cesped, natural o sintético, no hay muchos cambios a simple vista, aunque tras unas cuantas horas sí se dejan notar. Principalmente vamos a notar que el bloqueo en jugadas de carrera ha mejorado notablemente, dando a nuestro corredor unas décimas de segundo extra para encontrar el hueco, y de la misma manera, el pass protection también dará ese tiempo más al quarterback para encontrar al receptor abierto. Son cambios mínimos, pero para quienes jueguen en niveles altos de dificultad -All Madden, principalmente- van a suponer mejoras notables.

En general el juego se siente más creíble, siempre teniendo en cuenta que podemos cambiar prácticamente cualquier aspecto del juego gracias a los sliders. Seguramente en entregas anteriores eran más frecuentes las big plays, sobre todo por parte de la CPU, ya que si bien es difícil acertar un pase profundo para el jugador, para la IA era más frecuente de lo deseable dar un pase de 15 yardas para ver, frustrado, como el receptor rompe uno o dos placajes para terminar escapándose hasta la end zone. Dicho esto, hay que decir que tanto la precisión de los QB rivales, como las manos de los WR, siguen estando a un gran nivel, con lo que será imprescindible ajustar ambos parámetros.

Los principales cambios en cuanto a gameplay son dos, siendo uno de ellos es el concepto de Gameday, o Día de Partido. A bote pronto esto repercute a nivel visual, con una presentación mucho más espectacular que en anteriores entregas, con aviones surcando el cielo, fuegos artificiales, modelos más detallados para el público… La parafernalia previa a cada partido está perfectamente plasmada en Madden 22, pero a nivel jugable también se nos presenta el Gameday Momentum, que es el aspecto que sí va a repercutir directamente en el partido.

Lo que vamos a ver con este concepto es que cada jugada clave -una recepción espectacular, una intercepción, el comienzo de una remontada con un TD decisivo, una conversión de tercer down...- rellena una barra de Momentum. Al alcanzar determinado punto vamos a conseguir alguna ventaja inherente y exclusiva de cada equipo, algo que vendrá acompañado por el griterío del público, lo que aporta una inmersión inédita hasta el momento. Por comparar, digamos que funciona un poco como el X-Factor de los jugadores a nivel colectivo. Por suerte, estas ventajas son importantes pero no llegan a romper el juego, ya que suponen un efecto justo sobre el juego, nunca algo abusivo.

Las repeticiones de las mejores jugadas cobran una nueva dimensión con Next Gen Stats, pero es algo que, al igual que Gameday, va más allá del plano visual. Por ejemplo, si una repetición de este tipo nos muestra las yardas conseguidas tras recepción de un jugador, la defensa será más conservadora y se centrará más en placar tras recibir el balón el jugador atacante. Mientras, si vemos el tiempo que un defensive lineman ha tardado en llegar hasta el QB rival, el comportamiento de este cambiará en la siguiente jugada, volviéndose más precipitado, más errático.

En definitiva, si bien a nivel de gameplay los cambios no son radicales, sí podemos vislumbrar novedades hasta cierto punto innovadoras, que pueden llegar a justificar la adquisición de esta nueva entrega. Ahora bien, ¿y qué hay de su contenido?

El fan de Franchise está de enhorabuena

Durante el año pasado ya destacamos que el modo Face of the Franchise está ligeramente descuidado. Seguramente su escasa popularidad entre la comunidad de Madden haya hecho que EA lo deje un poco de lado, algo comprensible por una parte, pero sobre la que debe tomar una decisión: darle un giro de 180 grados o directamente, eliminarlo. Su apartado narrativo es completamente anodino, mientras que para llegar al grueso, es decir, a la carrera de nuestro jugador -este año podemos ser jugador defensivo, linebacker concretamente- tenemos que pasar por unos cuantos partidos de college completamente soporíferos, al tener un nivel de dificultad tremendamente bajo. Por suerte son cortos, pero no estamos seguros de que el proceso hasta llegar a lo más divertido valga realmente la pena.

Mientras, sorprenden también las escasa novedades alrededor de Ultimate Team, no por cuestión de popularidad, aunque tampoco es el modo favorito del jugador de Madden, sino porque es el modo más sencillo de monetizar, obviamente. Sin embargo, la celebridad de UT en Madden está muy lejos de alcanzar el punto en que está en FIFA, y no deja de chocar el hecho de que no es que este modo esté parco de contenido, en absoluto, sino que sea prácticamente el mismo que en ediciones anteriores. Con todo, para nada los aficionados al coleccionismo no van a estar satisfechos, nada más lejos, pero su estructura sigue siendo muy similar a otras entregas, además de tener, y esto es más criticable, un progreso más lento a no ser que se invierta dinero real.

Esta misma crítica la hicimos el año pasado respecto a Franchise, que sigue siendo el modo favorito de la comunidad de Madden. La estructura de una temporada de la NFL -que esta temporada pasa de 16 a 17 partidos- hace que disfrutemos más frecuentemente de todo lo que rodea la postemporada: contratación de personal, renovaciones, agentes libres y sobre todo, el Draft. Después de varios años descuidando incomprensiblemente este modo, en esta ocasión EA ha implementado varias novedades que gustarán mucho a los fans.

La más evidente es un menú distinto y más intuitivo, pero por supuesto solo es la primera de muchas. A nivel de gestión de entrenador -recordar que podemos tomar el papel de head coach o propietario, con mayor profundidad- podemos establecer la Estrategia Semanal (Weekly Strategy), haciendo énfasis en algún aspecto del juego tanto en ataque como en defensa, teniendo en cuenta los puntos fuertes y débiles del rival, y así minimizar los primeros y sacar ventaja de los segundos. De esta forma recibiremos un boost en aquel apartado que elijamos cada semana, siendo pase corto, medio o profundo, carrera central, carrera por los lados, etc.

También en cuanto a los entrenadores tenemos una novedad muy plausible y es la presencia de árboles de habilidad en cada uno de los entrenadores: principal y coordinadores ofensivo y defensivo. Mientras que el head coach tiene dos árboles diferentes, basados en el progreso de los jugadores y en mejorar también a los coordinadores, estos obtienen tanto mejoras personales como más específicas de su campo. Esto añade no solo más profunidad, sino también estrategia, ya que cada árbol tiene dos ramificaciones entre las que tenemos que elegir, teniendo que renunciar a su vez a la otra. Por desgracia, si despedimos o no renovamos a uno de nuestros entrenadores, perderemos estas mejoras -así es el deporte-, pasando de nuevo por el proceso de conseguir los staff points a través de cumplir objetivos semanales, un aliciente más al partido de cada fin de semana.

La tercera novedad importante, para la que por desgracia habrá que esperar a una actualización que llegará durante el mes de septiembre, es el scouting de nuevos talentos. Por el momento el sistema se mantiene como en Madden 21, pero cuando se implemente dicho parche disfrutaremos de un sistema mucho más profundo. Para empezar, contaremos con cuatro scouts regionales y uno nacional, especializados en diferentes posiciones y que, obviamente, nos descubrirán prospects en relación a sus especialidades, teniendo que enviarles a ver a tal o cual jugador procurando que sean capaces de vislumbrar las habilidades que esperamos de nuestra elección. También, a lo largo de la temporada habrá hasta cinco Mock Draft, es decir, predicciones de cómo resultará finalmente, con lo que nos haremos una idea de qué jugador aspira a elegir cada equipo, teniendo que arriesgar en algunas selecciones si todo parece indicar que alguna otra franquicia tiene intención de hacerse con uno de nuestros jugadores deseados.

CONCLUSIÓN

Tras el tropezón del año pasado, Electronic Arts implementa novedades en Madden NFL 22 que hacen que al menos la franquicia dé esta temporada un paso adelante, tanto en pequeñas mejoras en el gameplay como en importantes inclusiones en el modo favorito de la comunidad, Franchise, que suma varias capas de profundidad a un modo que llevaba varios años estancado. Sin embargo, y a pesar de la mayor espectacularidad en las presentaciones y animaciones más fluidas, se echa en falta un progreso mayor a nivel técnico que debe exigirse con dos nuevas consolas en el mercado, y que por el momento, no es tan patente.

LO MEJOR

  • Pequeños cambios en gameplay: ventaja de campo, Gameday Momentum, Next Gen Stats...
  • Nuevos añadidos en Franchise, muy celebrados, añaden más profundidad y opciones.
  • Placajes más reales, equilibrados, con mejores animaciones.
  • La presentación ha ganado mucho en espectacularidad...

LO PEOR

  • ... aunque a nivel gráfico hay que pedirle mucho más aún.
  • Muy, muy pocas novedades en los modos de juego más allá de Franchise.
  • Tener que esperar a septiembre para una importante actualización de Franchise.
7.5

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.