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La Maldición Madden: ¿mito o realidad?

La Maldición Madden es una de las habituales leyendas urbanas de la historia de los videojuegos. ¿Cuánto hay de mito? Repasamos todos los casos.

En las vísperas del lanzamiento de Madden NFL 21, el cual contará con mejora gratuita en PS5 y Xbox Series X, parece un buen momento para recordar una de las leyendas urbanas más populares del mundo de los videojuegos: la Maldición Madden, o Madden Curse. Aunque no siempre se ha cumplido, y obviamente no se trate sino de casualidad y superstición, es ya una tradición: jugador que ocupa la portada de la franquicia deportiva más longeva de Electronic Arts, no vuelve a ser el mismo. En la mayoría de los casos hablaríamos de lesiones y bajadas de rendimiento considerables, pero hay casos mucho más graves en los que trataríamos incluso problemas con la justicia. Hay que mencionar que, por el lado contrario, hay casos opuestos, como es el de Patrick Mahomes, portada de la pasada edición, pero la verdad es que son los menos. En definitiva… ¿por qué se habla de la Maldición Madden?

Los orígenes de la Maldición Madden

El origen de la maldición se remonta a 1998, cuando se vería la primera portada protagonizada por un jugador profesional, ya que anteriormente siempre era el propio John Madden quien hacía acto de presencia en la misma. En este caso fue Garrison Hearst, running back de los San Francisco 49ers, que venía de batir el récord de yardas totales (carrera y recepción) en una temporada para esta legendaria franquicia. El año siguiente a ocupar la portada de Madden 99, Hearst de hecho lideró a su equipo hasta los playoffs, para terminar sufriendo una de las lesiones más desagradables jamás vistas en un tobillo en el partido de 2ª ronda frente a los Atlanta Falcons. En un principio se llegó a pensar que no volvería a jugar más, pero pasó los dos años siguientes rehabilitándose.

Uno de los casos más curiosos se dio ya en la entrega posterior, Madden 2000. En aquella ocasión era otro running back, Barry Sanders, quien se encontraba en la carátula del juego, y poco después de la noticia, anunciaba su retirada, sin llegar siquiera a disputar un solo partido de la siguiente temporada. Aunque no se pueda hablar de maldición, ya que fue una decisión tomada por el propio Sanders y no un infortunio, sí se ha reconocido que en el vestuario de su equipo, los Detroit Lions, se llegó a especular que lo hacía a modo de precaución, por miedo a sufrir el mismo destino que Hearst. Más tarde, Sanders confesaría que era la cultura perdedora de la franquicia de Michigan el principal motivo por el que tomó tan repentina decisión.

Dos años después, Daunte Culpepper (Madden 2002, Minnesota Vikings) sufriría también una lesión al poco de comenzar la temporada, teniendo que perdérsela al completo. A la siguiente, su rendimiento estaría muy por debajo de sus capacidades, lanzando 23 intercepciones por tan solo 18 pases de touchdown. Algo parecido ocurriría con Marshall Faulk (Madden 2003, Sant Louis Rams), cuyas temporada posteriores marcarían el declive de uno de los running backs más productivos de la década de los 90, teniendo que retirarse definitivamente del football en 2006.

Llegamos a la edición de 2003, con Michael Vick, el prometedor quarterback de los Atlanta Falcons, en la portada de Madden 2004. Vick venía de batir varios records en cuanto a yardas de carrera para un jugador en su posición, y se presentaba como uno de los jugadores más explosivos de la NFL…. hasta que la maldición hizo el resto. Ya en pretemporada, Vick se fracturó el peroné de la pierna izquierda para perderse 11 partidos de esa misma temporada, pero lo peor vendría unos pocos años después: en 2007 sería sentenciado a 23 meses de prisión por su relación con un caso de peleas ilegales de perros en el que la policía llegó a confiscar 66 canes. Vick cumpliría dicha condena para, a pesar de todo, volver a jugar en los Philadelphia Eagles en 2009 y cumplir un papel bastante digno.

Los jugadores de las siguientes portadas (Ray Lewis y Donovan McNabb) también sufrirían lesiones que terminarían de manera abrupta con sus temporadas posteriores a estar en la carátula del juego, y en el caso de McNabb, lo alejaría de volver a ser el quarterback estelar que venía siendo ya para el resto de su carrera. Algo parecido ocurrió en 2006, cuando Shaun Alexander (Madden 2007) terminó su temporada en la semana 3, pero peor sería en la temporada 2007, cuando las lesiones fueron algo concurrente. Curiosamente, en una entrevista en aquel año se le preguntó si creía que la Maldición Madden tenía algo que ver, a lo que Alexander restó importancia asegurando que prefería “estar lesionado y en la portada de Madden, antes que simplemente estar lesionado”.

Muy recordado sería el caso también de Madden 2008. EA contactaría entonces con el running back estelar de los San Diego Chargers, LaDainian Tomlinson, pero una petición masiva y manifestaciones de un grupo de fans de la franquicia californiana evitó que Tomlinson finalmente estuviera en la portada de aquella entrega. En su lugar estaría su compañero Luis Castillo, que no sufriría percances, y el prometedor quarterback de los Tennessee Titans Vince Young, que por primera vez en su carrera se perdería partidos por lesión, para pasar a ser después un QB de banquillo en beneficio del que era entonces su reserva, Kerry Collins.

La bajada de rendimiento de Brett Favre (Madden 2009) no puede tomarse como referencia, ya que era ya un jugador veterano, mientras que en Madden 2010 se vería la primera portada compartida por dos jugadores: Larry Fitzgerald y Troy Polamalu, de los cuales solo el segundo se vio afectado por la maldición. El safety de los Steelers sufriría una lesión en el primer partido de la temporada que le haría perderse los siguientes cuatro encuentros. A su regreso solo podría disputar tres partidos más, para volver a lesionarse ya para lo que restaría de temporada.

Drew Brees, uno de los mejores quarterbacks de la historia y protagonista de Madden 2011, lanzaría en la siguiente temporada el doble de intercepciones que en temporadas anteriores, sufriendo además una derrota dolorosa en playoffs al hacerlo frente a unos Seattle Seahawks que habían marcado el dudoso hito de ser el primer equipo de la historia en clasificarse con un balance negativo de victorias y derrotas. Mientras, al año siguiente, Peyton Hillis (Madden 12) cumpliría una temporada plagada de lesiones para ser cortado por su equipo, los Cleveland Browns al siguiente verano.

Después de unas cuantas entregas donde la maldición no hizo de las suyas -salvo, quizá, en el caso de Adrian Peterson-, llegamos a Madden 17, con el tight end de los New England Patriots Rob Gronkowski, en portada. Aunque las lesiones han sido una constante en la carrera de Gronkowski, especialmente mala sería la temporada siguiente a hacer acto de presencia en la carátula de Madden: no debutó hasta la semana 3, para recibir un duro golpe en la semana 11 frente a los Seattle Seahawks, que le provocaría una contusión pulmonar y perderse el resto de la temporada. Por fortuna la temporada acabaría bien para si equipo, que terminaría levantando el trofeo Vince Lombardi, aunque Gronkowski tendría que verlo desde la banda.

Brady y Mahomes… ¿Poniendo fin a la maldición?

La siguiente temporada sería el legendario Tom Brady el protagonista de Madden 18, y a pesar de perder en la Superbowl frente a los Philadelphia Eagles, Brady tendría una actuación soberbia con más de 500 yardas de pase y 3 pases de touchdown en aquel partido, por no hablar que fue nombrado MVP de la temporada. Peor le iría a Antonio Brown (Madden 19), el polémico wide receiver de los Pittsburgh Steelers, que incluso amenazaría con su retirada si no se le permitía usar el mismo casco que llevaba utilizando durante toda su carrera, ya que el nuevo le “dificultaba la visión”. Su posterior equipo, los Oakland Raiders, hartos de sus extravagancias, terminarían despidiéndolo, y tras meses de episodios lamentables, alguno incluso con la policía de por medio, los New England Patriots le darían una oportunidad. Si los Patriots no eran capaces de reconducirlo, nadie podría, se decía entonces. Efectivamente, no pudieron, y actualmente permanece sin equipo.

Finalmente llegamos a lo que parece ser la ruptura de la maldición, con Patrick Mahomes en portada de Madden NFL 20. Aunque la temporada pasada no estuviera exenta de lesiones para Mahomes, el quarterback de los Kansas City Chiefs no llegaría a perderse siquiera un mes de competición, que no fue suficiente para alejarlos de los puestos altos de la clasificación. Evidentemente, Mahomes no podría repetir su actuación MVP de la temporada anterior, premio que caería en manos de Lamar Jackson -portada, por cierto, de Madden 21-, pero sí serlo en la Superbowl que ganarían frente a los San Francisco 49ers. Además, poco después, Mahomes firmaría con los Chiefs el mayor contrato de la historia del deporte profesional: hasta 450 millones de dólares se embolsará en los próximos 10 años.

En caso de que pueda disputarse la próxima temporada -los entrenamientos ya han comenzado, pero sigue estando en el alambre por el coronavirus-, habrá que estar atentos a la evolución de Lamar Jackson para dilucidar si, de verdad, se ha terminado con la Maldición Madden.

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