Ghost of Tsushima Director's Cut
Ghost of Tsushima Director's Cut
Carátula de Ghost of Tsushima Director's Cut
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Ghost of Tsushima Director's Cut, análisis de la expansión Iki Island

Uno de los juegos más queridos de 2020 vuelve con una versión remozada para la Next Gen y una expansión que amplía lo que ya conocimos del juego original.

2020 fue para muchos jugadores el año de The Last of Us 2. Para otros fue el de Hades. O el de Half-life: Alyx. Pero en el manojo de nombres que se barajaban en las quinielas de los mejores del año, siempre salía Ghost of Tsushima. El título de Sucker Punch se hizo un hueco en los corazones gamer con un juego de mundo abierto bastante tradicional en su planteamiento pero con una puesta en escena espectacular y unas mecánicas a prueba de katana. Y ambientado en el Japón de los samurai, que es una apuesta casi segura.

Zombis, ninjas y cyborgs dice la creencia popular que mejoran cualquier obra audiovisual. O lo que es lo mismo: Days Gone, Horizon Zero Dawn y Tsushima completan la trilogía de aventuras “open world” exclusivas de Sony, siendo la epopeya de Aloy la mejor de ellas y la historia de Jin Sakai la que le sigue en calidad. Todas con una fuerte carga narrativa detrás y con un innegable estilo personal. Iki Island, la expansión que hoy nos ocupa, no trata de hacer nuevos fans del fantasma de Tsushima: está pensada para agradar a ese 51% de jugadores que terminó el juego original - un número altísimo para este género - y ofrecer una nueva visión del legado de Jin, ahondar aún más en la lucha contra su pasado y proporcionar unos nuevos parajes por los que perderse mientras quemamos el modo foto. Y si además lo hacemos en PS5 con las mejoras de la versión de la consola mayor de Sony, ahí hay un pozo de horas y gigabytes inacabable con el que torturar a nuestros seguidores en Twitter.

La isla de Iki, otro viaje interior

Ghost of Tsushima es en esencia un viaje personal. Es la historia de Jin Sakai tratando de cumplir con las expectativas que cree que su tío tiene sobre él. Es la historia de un samurai rompiendo con esas expectativas y haciendo lo que es necesario para llegar a la victoria. Iki Island es de nuevo otro viaje al interior de su protagonista. Pero en esta ocasión buscando la redención por la muerte de su padre. Es el trayecto hacia la redención, el paso por las fases de la negociación, la depresión y finalmente, la aceptación. Es una historia bonita enmarcada dentro de un cuadro dibujado a base de espadazos y flechazos, asesinatos y bombas de humo. Un cuadro muy bien dibujado, eso sí, y breve. En apenas 6 ó 7 horas siguiendo la campaña principal nuestro protagonista conocerá a su antagonista, personajes secundarios y alcanzará presentación, nudo y desenlace antes de poder volver a Tsushima para seguir con su misión allí, si es que no la hubiera terminado. Y aunque la expansión está disponible a partir del inicio del segundo acto del juego original, tiene más sentido argumental hacerla después de acabar el primero por completo.

Para acceder a ella bastará dirigirse a la costa; allí encontraremos un pequeño pueblo en el que campesinos y pescadores están sufriendo lo que parecen efectos de una droga alucinógena. Comprendiendo el peligro que supone esta nueva amenaza si alcanzara Tsushima, Jin emprende el viaje sabiendo que no va a volver hasta que el problema se resuelva. Más allá de explorar los “daddy issues” del protagonista, Iki supone una expansión en toda regla. Sucker Punch no ha querido romper moldes y ha apostado por seguir la línea original sin añadir muchos cambios a la fórmula y el resultado es formidable, aunque predecible. Aparte de los nuevos parajes - que siguen siendo de lo más bonito que hemos visto en PlayStation - encontraremos un nuevo enemigo de base (el chamán) y apenas un par de nuevas mecánicas con las que trastear, estando lo mejor de todo estrechamente ligado a encontrar contenido opcional.

Todo el resto de Iki se completa a base de ir descubriendo iconos en el mapa. Algunos que ya conocíamos (bambú, poemas, etc.) y otros nuevos como la arena - con apenas cuatro adversarios - y los santuarios con distintos animales, todos ellos muy monos y que incorporan un minijuego con la flauta en el que hay que juguetear con la inclinación del mando. También existen desafíos de arquería que exigirán velocidad y precisión (y la armadura de Tadayori si queremos completarlos al máximo), nuevos amuletos y dos leyendas míticas que sí nos han llamado la atención. Una de ellas complementa una muy buena mecánica atada al caballo: la capacidad de cargar contra el enemigo y poder matar incluso a los brutos de un único golpe. La segunda es una armadura que desactiva la posibilidad de hacer parry convencional y solamente admite el parry perfecto, a cambio de ofrecer un contraataque mucho más letal. Esto puede ofrecer una nueva forma de afrontar el combate para los más veteranos y supone un soplo de aire fresco a la experiencia original.

Pero aquellos que vuelvan buscando todo lo que les gustó de Tsushima también están de enhorabuena. La nueva isla está repleta de mongoles con ganas de hacernos la vida imposible y que deberemos resolver usando el sigilo, las armas a distancia o nuestras habilidades con la espada. O con una combinación de todas ellas. El combate sigue siendo igual de frenético y que requerirá buenas dosis de reflejos, especialmente en niveles más altos de dificultad donde el fallo penaliza mucho más. Los nuevos chamanes, que tienen la mala costumbre de proporcionar efectos positivos en nuestros enemigos, son el objetivo prioritario en cada encuentro y pronto nos daremos cuenta de que una buena flecha en su cabeza con el arco largo es casi siempre la mejor manera de empezar los encuentros.

Más allá de Iki

La expansión está disponible para todos aquellos usuarios que ya posean el juego original en PS4. Sucker Punch comercializa además una versión nativa del original Ghost of Tsushima para PlayStation 5 para todos aquellos que quieran actualizarse y que, eso sí, hay que abonar aparte. Este update es independiente de la expansión y puede adquirirse conjuntamente o por separado. La versión Director’s Cut en PS5, que lo contiene todo, se vende por 79’90€ en la tienda digital de Sony y es sin lugar a dudas la opción que recomendamos para todos aquellos que todavía no hayan incorporado al titulo en su biblioteca y estén pensando en hacerlo.

Las mejoras para la nueva consola incluyen mostrar el mundo a 4K y 60 frames por segundo, priorizando resolución o rendimiento, y otra serie de medidas de calidad de vida que nunca están de más. Hay que decir que incluso en el modo resolución, el comportamiento del juego ha sido excelente en todo momento y no hemos sido capaces de notar bajones de FPS que valga la pena reseñar. Además se ha incorporado la respuesta háptica al mando y especialmente en los gatillos. Dichas mejoras por sí solas, aunque se agradecen, es probable que para muchos usuarios no justifiquen el precio que hay que pagar por ellas, en especial viendo como otros estudios han hecho algo muy similar (como Metro: Exodus) sin tener que tocar el bolsillo de los compradores.

Pero una vez dentro de la versión Director’s Cut en PS5 es muy difícil salir de allí. El juego se mueve fluido, los tiempos de carga entre zonas son rapidísimos y el escenario luce espectacular. Cierto que ya era bello en PS4 y que las transiciones eran ya muy veloces pero ahora es otro nivel: pudiendo jugar en una televisión a 4K era muy difícil no estar parando a cada momento a admirar el hermoso paisaje que desfilaba ante nosotros. Siguen habiendo algunos problemas que no se han corregido en esta versión (algo de clipping con algunos objetos o incluso con cierta vestimenta) pero es ya hilar muy fino. También se ha añadido la sincronización labial de las voces en japonés, que es la forma en la que lo hemos jugado, y a pesar de que a veces parezca un poco forzado, da el pego sin problemas.

Revisitar Tsushima en PlayStation 5 es darse cuenta del por qué fue un favorito del público de la pasada generación. Su combinación entre lo artístico y la temática samurai junto con un combate mucho más orgánico que en un Assassin’s Creed - por citar un ejemplo - hacen que el juego entre primero por los ojos y luego por las manos. En términos generales ofrece muy pocas cosas que no se hayan visto antes docenas de veces, pero Sucker Punch encuentra un buen equilibrio que hace que los jugadores quieran pasar ahí más horas que en los juegos que podrían ser competencia. Y en un juego con una campaña concisa y directa, que se nos invite a explorar por el mero hecho de explorar es una de esas claves que indica que el juego está bien hecho. En ese sentido puede que Horizon o los mencionados Assassin’s Creed lo hagan mejor, pero no mucho mejor.

CONCLUSIÓN

Para todos aquellos que completaron el juego original resulta muy difícil no recomendarles la expansión de la isla de Iki. Es más de lo mismo, que no mejor necesariamente, pero ahondando en el infierno personal del protagonista desde otro ángulo. Es conocer más a Jin Sakai. Es desgranar un poco más de la historia de ese Japón que tanto fascina a occidente. Es, en definitiva, una buena expansión creada sobre la base de un buen juego. Una expansión que no pretende romper moldes o crear una experiencia para convencer a aquellos a los que Ghost of Tsushima no gustó. Pero es una sólida pieza de entretenimiento por la que nadie tendrá la sensación de que le están estafando el dinero. Y decir eso a día de hoy es tal vez uno de los mejores piropos que se le dan a un DLC. Este contenido descargable no solamente vale lo que cuesta sino que además no debe faltar en la biblioteca de ningún fan del juego.

LO MEJOR

  • El viaje al interior de Jin
  • El contenido opcional abre nuevas opciones de juego
  • Estupenda relación contenido/precio

LO PEOR

  • La historia principal, algo escueta y predecible
  • Muchos iconos en el mapa pero pocos interesantes de verdad
  • Añade pocas novedades al juego original
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.