Mighty Goose
Mighty Goose
Carátula de Mighty Goose

Mighty Goose, análisis. La era del ganso ha comenzado

Inspirándose en las raíces de clásicos como Metal Slug, este año nos llega Mighty Goose para traernos una buena dosis de acción a PC, Switch, Xbox y PS4.

La fiebre por los gansos no parece tocar a su fin. Untitled Goose Game puso una primera piedra que inspiró a otros muchos desarrolladores, entre los que incluimos a Blastmode. Este estudio indie se estrena en esto que llamamos videojuegos con Mighty Goose, un run-and-gun que nos traerá de vuelta sensaciones de antaño con un aspecto adaptado a tiempos modernos y que demostrará que este género aún tiene cabida en una industria en constante evolución.

Ganso a prueba de balas

Seamos claros y directos: la historia es una excusa para almacenar centenares de balas en la caja torácica del enemigo. Lo que verdaderamente importa en Mighty Goose y que muchos estáis esperando leer es que sí, efectivamente, controlaremos a un ganso. ¿Motivo? Graznar y ser el único capaz de liberar a la tierra de un perverso enemigo que enviará a sus tropas para acabar contigo y ser el plato principal de su cena.

Para hacerles frente tendremos una pistola sencilla con la que sobrevivir mientras esperamos la llegada de metralletas, lanzamisiles o escopetas, armas que facilitarán nuestro avance pero que estarán limitadas por munición. El principal problema de ello es que sin estas últimas estás prácticamente vendido en Mighty Goose. Es cierto que las podemos pedir a cambio de dinero, pero el desequilibrio es tan grande entre tenerlas y no que nos genera cierta frustración e impotencia al no poder hacer nada ante tantísimos enemigos.

Aquí entran en juego los ayudantes, pero lamentablemente también están desequilibrados si no hay un segundo jugador a los mandos que los controle. En solitario, los ayudantes agresivos son prácticamente inútiles menos uno: el que te proporciona armas. No importa cuán fuerte sea un personaje si tú, como protagonista, eres incapaz de defenderte. Así pues, entre los desequilibrios del armamento y la nula utilidad de los ayudantes agresivos, la obligatoriedad de usar ciertas cosas manda una vez más en Mighty Goose.

Párrafo aparte debemos dedicarle a un combate cuerpo a cuerpo innecesario. Se activa automáticamente y corta, en su totalidad, el ritmo de la acción. Por otro lado, también podremos elegir otros elementos como nuestra habilidad especial, rodar (con cambio de dirección mientras lo hacemos) o una serie de bonificaciones que harán de nuestro ganso un animal aún más poderoso.

Caos adictivo

La mejor parte de Mighty Goose (aparte del ganso) llega cuando estamos armados hasta los dientes. La sensación de caos y destrucción que dejamos a nuestro paso es constante, pero es divertida. El gameplay brilla y es palpable la dedicación que han tomado desde Blastmode para que sintamos control absoluto de la situación. Es cierto que hay pequeñas imprecisiones (especialmente cuando pilotamos un vehículo) a las que nos costará acostumbrarnos, pero en general la sensación de poder es muy satisfactoria.

En ello influye en gran medida el “Mighty Mode”, un estado alterado que podremos activar a medida que destruyamos enemigos. En este modo seremos invencibles y las armas modificarán su conducta para ser más letales. Este añadido es el que acaba de redondear ese círculo al que llamamos gameplay y el verdaderamente encargado de dar la vuelta a la tortilla en un momento de apuro.

Porque sí, como es costumbre en este género, los enemigos son simples y apenas tienen un par de ataques, pero la cosa se complica cuando hay decenas de ellos en pantalla. En Mighty Goose no hay selector de dificultad y los puntos de control están demasiado alejados entre sí, por lo que podría hacerse cuesta arriba para los que no estéis acostumbrados a cierto nivel de acción, aunque os aseguramos que no tardaréis en haceros a su sencillísimo control. De hecho, en las apenas dos horas de duración hemos podido comprobar nuestra progresión gracias a una calificación final que empezó con C y acabó con S. El 100% del juego solo nos llevará un par de horas más al necesitar pasarnos la aventura en Nuevo juego +.

Para ello debemos pasar de nuevo por esa decena de zonas variadas que componen Mighty Goose, pero con una estructura tan similar que poco o nada importa donde estemos. De hecho, la gran diferencia son los enemigos finales, batidas variadas que superaremos con facilidad pero que cumplen con su cometido: ser una esponja de balas. Estos combates nos pondrán a prueba y tendremos que adaptarnos a los cambios de fase por los que pasarán vehículos de guerra, gusanos gigantes o espectros de otros mundos.

Ganso pixelado

Mighty Goose es tremendamente atractivo visualmente con un “pixel art” maravilloso que nos recordó a otras obras (salvando distancias) como Dead Cells o Metal Slug. Tal vez el ganso no sea el mejor ejemplo de ello, pero tanto los escenarios como ciertos enemigos tienen un diseño elaborado y detallista. Si le podemos poner una pega es que sentimos cierta confusión visual para identificarnos ante tanta partícula yendo de un lado para otro en pantalla, problema que acabó solucionándose a medida que avanzábamos. A nivel sonoro debemos destacar una banda sonora compuesta por Dominic Ninmark, el cual hizo excelentes composiciones en otros títulos como Blazing Chrome. Ha sabido devolvernos a momentos pasados y entender de qué va el título para manteneros enganchados con melodías de ritmo alto que transmiten velocidad, acción y adicción, las tres características de Mighty Goose.

CONCLUSIÓN

Mighty Goose es entretenido, frenético y tremendamente divertido con tan solo tres acciones: salta, dispara y agáchate. El gameplay está bien medido y, aunque tiene ciertas imprecisiones, consigue mantenerte enganchado una tarde entera sin pensar en nada más que ese pixelado ganso y sus meticulosos paisajes. Es una lástima que ante tanta buena y acertada decisión exista tanto desequilibrio a nivel jugable que afea el acabado general del juego.

LO MEJOR

  • Juego de una tarde: divertido y adictivo.
  • Pixelart muy cuidado.
  • Encuentras orden en el caos gracias a la sensación de poder.

LO PEOR

  • Cierto desequilibrio en armas y ayudantes.
  • El combate cuerpo a cuerpo es molesto e innecesario.
7.1

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.