Party Hard 2
Party Hard 2
Carátula de Party Hard 2

Party Hard 2, análisis

El némesis de los más fiesteros está de vuelta con Party Hard 2 para PC, PS4, Xbox One y Switch; analizamos la secuela de Pinokl Games y su DLC con aliens.

Party Hard irrumpía en el panorama indie de mediados de 2015 con una fórmula tan divertida como adictiva, que no era otra que encarnar a un despiadado asesino en serie para acabar con todos los fiesteros de cada escenario, un título que se valía del pixel art y de una jugabilidad sencilla aunque con muchas posibilidades que lograba hacerse un hueco entre los juegos independientes más llamativos de ese año. No fue hasta finales de 2018 cuando Party Hard 2 llegaba a Steam para dar un giro de tuerca a la propuesta de Pinokl Games junto a tinyBuild, título que aparecía también en PS4, Xbox One y Nintendo Switch en otoño del pasado año junto a su hilarante DLC titulado Alien Butt Form. Veamos en nuestro análisis si Party Hard 2 mantiene la frescura de la primera parte y si puede llegar a convencer gracias a sus nuevas mecánicas y una puesta en escena totalmente renovada.

Las fiestas más sangrientas

Si bien Party Hard 2 mantiene la premisa del atormentado que no puede dormir por las fiestas nocturnas de locales próximos a su hogar, esta secuela se preocupa un poco más por ofrecer un ligero hilo conductor que nos narra las “peripecias” de nuestro protagonista más allá de saltar entre niveles para saciar su sed homicida. En cualquier caso, el guión no pasa de mera excusa para meternos de lleno en la acción, a pesar de algunos guiños ocurrentes y que desembocan el mencionado DLC con invasión alienígena incluida. Y es que al final el desarrollo es prácticamente calcado al del primer título, aunque en esta ocasión se añaden algunas mecánicas y opciones que hacen de la experiencia de juego algo más variada, uno de los puntos flacos del primer título.

Así, Party Hard 2 vuelve a apostar por el sigilo y la infiltración en lugares plagados de personas pasándolo bien a las que matar, con la posibilidad de contar con trampas y elementos del escenario a nuestro favor y otras variables que se activarán según nuestras acciones. Las situaciones recuerdan mucho a las del primer juego; si cometemos un asesinato y alguien nos ve, correrá rápidamente a llamar a la policía. Si matamos a un objetivo más peligroso, quizás tengamos que vérnoslas con sus aliados. De un modo u otro, si nos atrapa un agente o nos tumba un enemigo, la partida terminará y tendremos que empezar de nuevo el nivel. Eso sí, los niveles (con duraciones de entre 10 y 20 minutos según nuestra habilidad), pecan en muchas ocasiones de ser algo injustos, dejando nuestro avance demasiado supeditado a la aleatoriedad. Un paso en falso puede dar al traste con la partida perfecta; y vuelta a empezar.

Por suerte, contamos con atajos, escondites y vías de escape que pueden jugar a nuestro favor en los momentos más comprometidos. Y es que una buena planificación y actuar en los momentos adecuados puede llevarnos a salir airosos del desafío y superar con nota un nivel determinado. Y es aquí donde entra uno de los elementos inéditos de esta secuela; y es que en Party Hard 2, a diferencia del primer juego, no tendremos que matar a todo el mundo sin más, sino que nos veremos obligados a cumplir con ciertas misiones u objetivos para superar un nivel, lo que nos dará la opción de cambiar nuestras estrategia según cómo se desarrolle la acción. Ya sea matar a un grupo de narcos y esconder un cadáver o matar a todos, provocar un accidente y escapar de la policía; la elección será nuestra y según nuestras preferencias un mismo nivel se podrá resolver de un modo u otro.

Gracias a este nuevo planteamiento, el desarrollo de Party Hard 2 es bastante más variado y dinámico que el de la primera entrega e introduce muchas más variables en forma de personajes o elementos de los escenarios. Desde personal de seguridad que nos puede dar una paliza a matones de barrio que solo buscan pelea, pasando por fiesteros, narcotraficantes, grupitos de amigos, moteros y muchos tipos más; además, cada tipo de personaje reacciona diferente a nuestra presencia y acciones. Otra de las novedades más destacadas es que más allá del clásico cuchillo, nuestro protagonista puede equipar diferentes tipos de armas (como pistolas, granadas y otros utensilios) y seleccionarlas con la cruceta, además de fabricar algunas de ellas como cócteles molotov, siempre y cuando consigamos los ingredientes necesarios. Por último, ahora también es posible realizar una especie de ataque de carga capaz de eliminar a varios enemigos a nuestro alrededor, aunque resulta bastante estridente y dispará todas las alarmas.

Todo un salto retro-pixelado

Aunque uno de los aspectos más novedosos respecto al primer juego es su renovada puesta en escena, pasando de una estética 2D estrictamente pixel art a un acabado tridimensional, aunque manteniendo el carácter retro tan característico y su perspectiva a media altura; con todo, la apuesta visual es de lo más llamativa, con gráficos y texturas 2D sobre modelados 3D. A todo ello debemos sumar un buen puñado de efectos visuales como efectivo tratamiento de la iluminación junto con partículas y animaciones más que vistosas. Eso sí, debido al mayor trabajo visual, ahora es más complicado diferenciar elementos interactivos a simple vista; por suerte, contamos con una visión especial que resalta dichos elementos en un marcado tono verde sobre fondo oscuro, aunque ello implique añadir una mecánica más al conjunto. La música y efectos cumplen correctamente con su función, aunque a pesar de ser un juego enfocado a las fiestas nocturnas, las discotecas y toda clase de locales musicales, los temas pueden hacerse algo repetitivos.

Otra de las novedades es el añadido de un modo cooperativo para dos jugadores en local, una opción interesante pero que no resulta ni mucho menos determinante para los que gusten de jugar con otras personas al lado; y es que más allá de que su desarrollo está más orientado a un solo jugador, el multijugador que nos ocupa es algo rácano, ya que resulta complicado coordinarse para llevar a cabo las misiones sin fallar una y otra vez, además de que ambos jugadores deben permanecer en todo momento en una misma pantalla, limitando su movilidad. Un extra que está ahí, sin más.

Alienígenas psicópatas

Mención especial para el DLC de Party Hard 2 titulado Alien Butt Form, una pequeña expansión que nos descubre reveladoras circunstancias de la trama principal y que añade interesantes contenidos como tres nuevos personajes jugables, cinco niveles nuevos (entre los que destacan un restaurante, un parking o un platillo volador) y nuevas armas y habilidades, todo ello bajo el característico prisma del humor negro y las situaciones más rocambolescas que nos podamos imaginar.

CONCLUSIÓN

Party Hard 2 es una más que recomendable opción para los que gusten de experiencias rápidas y amenas, partidas de unos pocos minutos que supongan todo un desafío a pesar de la irremediable aleatoriedad de sus mecánicas, todo ello haciendo uso del sigilo y la paciencia que requiere un juego de estas características. La evolución respecto al primero es evidente, aunque también a cambio de hacerse algo más complejo y rico a partes iguales, dejando atrás la efectiva sencillez del original. Visualmente es una maravilla; es un paso gigante respecto a la primera entrega, todo un festival retro de sangre y humor a partes iguales.

LO MEJOR

  • Posibilidades a nivel de sigilo y estrategias
  • Apartado visual totalmente renovado
  • Nuevas mecánicas de juego...

LO PEOR

  • ...Que desdibujan la inmediatez del original
  • Demasiadas situaciones aleatorias
  • Modo cooperativo algo desangelado
7.2

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.