Sword of the Necromancer
Sword of the Necromancer
Carátula de Sword of the Necromancer

Sword of the Necromancer, análisis: desafía a la muerte

Analizamos Sword of the Necromancer, un juego de rol al estilo explorador de mazmorras, con algún elemento roguelike y una historia muy profunda.

Es probable que en mayo del año pasado escuchases hablar de Sword of the Necromancer, su éxito en la plataforma Kickstarter le hizo llamar mucho la atención, ya que de su meta inicial de 15.000 euros lograron recaudar más de 200.000 euros. Puede que eso provocase un aumento en las expectativas en encontrar un videojuego independiente muy variado, con mayor contenido y una mecánica más adaptada de un dungeon-crawler y un roguelike, pero su contenido es más destacable en la narración, en su estilo visual y en ciertos puntos de la jugabilidad que lo hacen entretenido. Ha sido desarrollado por Grimorio of Games, responsables también de Super Hyperactive Ninja, y producido y publicado por JanduSoft, ambos con sede en Barcelona. El pasado 28 de enero fue lanzado en las plataformas de Steam, PlayStation 4, Xbox One y Nintendo Switch. Comenzaremos una historia muy profunda y dramática. Tendremos que empuñar la Espada de Nigromante, convertir a nuestros enemigos en aliados y ayudar a nuestra amiga en traerla de entre los muertos lo antes posible.

Tama y Koko: un amor realmente vivo

La leyenda cuenta que, en las profundidades de las montañas, un hereje decidió violar la voluntad de los dioses con el fin de conseguir la vida eterna. El hereje logró realizar su aberración con éxito y entre las herramientas que creó, una fue la Espada de Nigromante. Tras dicha leyenda nos trasladamos al presente. Tama es una antigua bandida que tiene como tarea escoltar a la sacerdotisa Koko en su peregrinaje por todo el continente. Durante su viaje, Koko muere, y Tama decide llevar el cadáver a la cripta del Nigromante, donde muchas leyendas dicen que allí habita este poder que puede resucitar a los muertos. Llena de desesperación, Tama entrará en la mazmorra con el objetivo de obtener el poder prohibido de la nigromancia y usarlo para recuperar a Koko, eso sí, ignorando todos y cada uno de los peligros que acechan en las sombras.

El peso de la narración y de la historia que presenta Sword of the Necromancer es sin duda una de las características más fuerte de este juego. Su historia es plenamente dramática y muy profunda con una historia de amor, muchos sentimientos y una trama que te hará estar enganchado por saber todo lo que ha sucedido. ¿Y por qué? Pues porque el juego no te contará toda la historia desde el principio, y es que a lo largo de esta aventura iremos desbloqueando recuerdos. Estos recuerdos serán representados por unas cinemáticas de dibujos anime bastante bien diseñados, con voces en inglés y traducción al castellano, los cuales nos contarán mucho más de su historia, su aventura y nos ayudarán a conocer y comprender mucho más a nuestras protagonistas Tama y Koko. Eso sí, si esta historia quieres compartirla con un amigo, el juego te permite cooperativo a pantalla compartida con Remote Play Together, pero desafortunadamente a nosotros esta opción no nos funcionó (sabemos que si ha funcionado en la beta y según que configuraciones de mando funciona o no, por lo que esperaremos para seguir probándolo más adelante).

Nuestro lugar de descanso: El Altar

Una de las características de los roguelike es que tiene que existir un punto de descanso y una zona dónde nuestro personaje se sienta a salvo y se pueda hacer aún más fuerte, además de poder acceder a diferentes opciones y características que nos permitan una jugabilidad más variada. Sword of the Necromancer nos trae esta zona a través del Altar. Aquí tendremos dos lugares que serán clave: el inventario y la forja, aunque también tendremos una librería dónde se guardarán todos los recuerdos que hayamos desbloqueado y los podremos volver a rememorar. El inventario es muy importante debido a que, en nuestro combate que más tarde explicaremos, solamente podremos acceder a cuatro objetos que llevemos equipados y a cuatro más en una bolsa complementaria y opcional, por lo tanto, si lo que queremos es pensar en una buena estrategia, el inventario nos servirá de bastante ayuda. Una vez dentro de una mazmorra, podremos acceder al inventario si aparece en alguna sala o cuando derrotemos a algún jefe.

Con respecto a la forja, aquí podremos mejorar armas, reliquias y escudos, agregando atributos a cambio de materiales o también podremos encontrar estos materiales rompiendo cajas en las mazmorras. La idea de la forja está muy bien, de hecho, le da ese punto roguelike que necesitamos para que nuestro personaje se sienta más poderoso, pero es cierto que, en toda mi aventura no he tenido la necesidad de forjar nada ni tampoco he conseguido los suficientes materiales como para hacerlo. Por lo que la mejora de mi personaje era siempre el mismo, teniendo en cuenta si juegas en fácil, porque en normal/difícil el fallecer en una mazmorra te penaliza con la pérdida de todos los objetos y la bajada de nivel, por lo que farmear materiales y/o guardar cosas en el inventario puede servir de mucha ayuda. Aun así, el progreso roguelike que pretende ofrecer el videojuego no es del todo claro, ni tampoco hemos apreciado una gran recompensa en explorar toda una mazmorra para sentirnos más poderosos.

Un combate entretenido, pero no divertido

Sword of the Necromancer se presenta como un juego de rol de acción en el que consistirá explorar mazmorras con elementos roguelike, con esto último cabe destacar que para disfrutar de toda la historia tendremos que completar diferentes carreras y esto implicará contenido repetido una y otra vez, sin ninguna novedad. El roguelike si se puede apreciar en que las mazmorras son completamente elaboradoras de manera procedural, por lo que cada carrera y cada exploración se ven diferentes. Si nos centramos en nuestro equipamiento, tendremos que tener en cuenta los cuatro objetos que queremos tener activos de hasta un máximo de ocho objetos que podremos llevar encima. Los artículos que almacenemos en la bolsa no estarán en uso y, por lo tanto, no otorgarán ningún efecto pasivo o activo. Podremos intercambiar en cualquier momento los objetos, pero será un proceso lento y que en más de una ocasión obviemos.

El elemento a destacar es la Espada de Nigromante, una espada poderosa que hemos logrado conseguir y que nos ayudará a resucitar a los enemigos para convertirlos en aliados, pero reclutar monstruos no se convierte en algo necesario. Entre espadas, pociones y monstruos, el inventario queda algo limitado y finalmente prefieres una defensa adicional para más tarde, que un enemigo matando a tu lado y con una IA que responde algo lenta. Sin embargo, la idea es buena, pero no hemos visto una jugabilidad atractiva y divertida, sino más bien entretenida y un poco monótona.

Con respecto a nuestro personaje, hay varias características a tener en cuenta, entre ellas los puntos de alma (más conocidos como dash), la vida representados en corazones y el nivel. El progreso del personaje se verá mejorado con la subida de nivel, esto nos dará mejores estadísticas: aumentar la vida, más puntos de alma, fuerza, magia, entre otras. Si jugamos en fácil podremos mantener y seguir aumentando de nivel, lo que me pareció bueno para vivir una experiencia más segura, y en cualquier dificultad tendremos la opción en caso de muerte de comenzar el juego en el último nivel que se jugó por última vez. No obstante, no se aprecia que el personaje sea más poderoso o que los enemigos sean más vulnerables. Tampoco supe si los enemigos se adaptaban a nuestro nivel porque nunca supe mayor información del enemigo que su gesto al atacar.

Continuando con los enemigos, es cierto que hay variedad, pero siempre nos enfrentaremos a los mismos en los diferentes niveles de las mazmorras, con la única diferencia que cambiará de color según su estado: electricidad, congelación, fuego, entre otros. Aun así, algunas mecánicas se hacen interesantes y provoca que pensemos estrategias para saber cómo acabar esa sala antes de seguir avanzando. Hemos logrado la llave de la planta, ¿y ahora? Ahora tendremos que encontrar la sala del jefe para acabar con este y alcanzar el siguiente nivel de la mazmorra. Los jefes tienen unas mecánicas buenas, divertidas y se podrá apreciar fácilmente la dificultad según a la que estemos jugando. Al eliminarlo nos aparecen dos áreas, una es la del inventario y la otra es para volver al altar. Cuando pensamos que volver al altar era una opción de guardado y descanso, es así a la mitad, porque si vuelves al altar pierdes el save del último enemigo y tienes que volver a eliminarlo una vez entres de nuevo a la mazmorra. Es más bien una manera de descanso y de farmear materiales o subir de nivel.

Un estilo visual atractivo y llamativo

Ya lo anunciábamos al principio, puede que su contenido se haya quedado algo escaso o incluso que la adaptación al género roguelike cojee en diferentes puntos, pero lo que si destaca es por su estilo visual. Este es bastante atractivo y encantador, tan solo con ver unos segundos de un gameplay llama mucho la atención, y es que su Pixel Art y la tonalidad de colores usados para crear el mundo y sus personajes es muy bonito. Las mazmorras se ven iguales, con pocos detalles y planas, pero aun así la calidad que presenta es adecuada para el juego que han querido diseñar. Con respecto al apartado sonoro, este nos acompañará en todo momento, tanto la música como los efectos de sonido. Pueden sentirse un poco repetitivo y tiene cambios muy bruscos cada vez que cambias de área o cuando te acercas a un enemigo, algo desde nuestro punto de vista muy innecesario. Lo que si destaca es aquel doblaje de voz entre los diferentes recuerdos que hayamos desbloqueado, así como el diseño anime que han creado en los personajes.

CONCLUSIÓN

Sword of the Necromancer es una experiencia que necesita pulir diferentes aspectos para que te sientas realmente dentro de un juego lleno de vida y con elementos roguelike. La idea de crear una herramienta para revivir enemigos y convertirlos en aliados es bastante buena, pero la ejecución no lo es tanto, de hecho, no se siente como algo esencial y terminas olvidándote que tienes una espada para revivir. Sin embargo, si lo recomiendo por su narrativa y por la historia que hay detrás, así como el apartado visual que desde mi punto de vista me parece atractivo. Aun así, necesita alguna mejora, mayor contenido, una diversa jugabilidad y un progreso mayor para nuestro personaje.

LO MEJOR

  • La narración. Una historia profunda y dramática.
  • El estilo visual atractivo con el pixel art.
  • Mecánicas divertidas de los jefes.

LO PEOR

  • Escasos elementos roguelike.
  • Poco progreso en el personaje.
  • Idea de revivir a los enemigos mal ejecutada.
  • Apartado sonoro repetitivo.
6.5

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.