Marvel's Spider-Man: Miles Morales
Marvel's Spider-Man: Miles Morales
Carátula de Marvel's Spider-Man: Miles Morales

Marvel's Spider-Man Miles Morales, Análisis: Un nuevo heróe para una nueva época

Analizamos el primer juego que hemos jugado y completado en una PS5, un gran título por méritos propios que no busca ser el juego bandera de la nueva generación.

Estaba claro que el gran éxito de Insomniac con la última iteración en el videojuego de Spider-Man no se iba a quedar en un solo juego. La compra del estudio por parte de SIE era toda una declaración de intenciones que dejaba a las claras que el futuro del arácnido superhéroe pasaba forzosamente por este matrimonio y por el ecosistema PlayStation, incidiendo en esa relación privilegiada que ha sabido construir Sony con Marvel en base a los derechos cinematográficos del célebre personaje, comprados en una época en los que no se podía ni atisbar la dimensión que cobrarían los superhéroes en la cultura de masas en nuestros tiempos.

Miles Morales es otra pieza más en la inteligente gestión del personaje que se está llevando a cabo. Una vez que Activision terminó de desaprovechar los derechos de uno de los personajes Marvel con mejores juegos en su haber, Sony fue rápida para hacerse con los derechos y acertó de lleno a atraer de nuevo a Insomniac a su órbita cercana para construir una gran exclusiva a su alrededor que ha sido celebrada por la crítica y cosechado resultados espectaculares entre el público. Su llegada como uno de los juegos bandera de este periodo entregeneraciones tiene por tanto toda la lógica, un ganador seguro del que se espera una doble misión: unas ventas igualmente reseñables en PS4 y un impulso como juego de lanzamiento para PS5, versión en la que lo hemos probado.

Una Nueva York familiar

Lo primero, una obviedad. El anterior juego fue lanzado en el último tercio del 2018. Han pasado poco más de dos años desde entonces, con el extra añadido de desarrollar para dos sistemas simultáneamente —o tres si diferenciamos entre PS4 de base, Pro, y PS5—. Para los que presten atención a los tiempos de desarrollo que requieren los juegos en mundos abiertos hoy en día, sabrán que difícilmente es tiempo suficiente para trabajar desde cero. Cambio de héroe, mismo escenario. Manhattan se presenta muy familiar a los que tengan el anterior Spider-Man fresco en sus recuerdos, con sus mismos icónicos rincones: la Quinta Avenida, Central Park, el distrito financiero, Times Square… La estructura es prácticamente idéntica, aunque el tiempo que ha pasado en el juego se deja notar en algunas cosas, como el estado de abandono de las torres Frisk, o el aumento en el detalle y personalidad de Harlem, el lugar donde se acaba de mudar nuestro protagonista junto con su madre, después de los acontecimientos vividos en el anterior juego.

El escenario es sumamente familiar, con sus triunfos y limitaciones, sólo cambia el foco en base al nuevo protagonista. No es sólo un nuevo traje, o unos nuevos poderes. Es un cambio de contexto, una manera distinta de ver el mundo, una edad diferente, una familia diferente, con un clima social diferente y un ambiente que diverge al que rodeaba a Peter Parker, algo en lo que se trata de poner énfasis en este título, realzando los espacios más íntimos de Miles como una forma también de narrativa ambiental, que complementa a los diálogos y a la historia general.

Por poner un ejemplo claro, una de las críticas en el anterior trabajo era la falta de interacción con la ciudad, incluso con los elementos más íntimos de la vida de Parker. Sólo teníamis un contacto fugaz y no interactivo con su cochambroso piso en Chinatown antes de que lo echaran y no hubo margen para crear un espacio con el que pudiéramos conectar. Con Miles se ha tenido tiempo de capturar algunas localizaciones con especial detalle para poder hacerlas nuestras. Son pocas, en momentos puntuales de la historia, pero al menos nos permiten durante unos minutos sentirnos que la ciudad es algo más que un bosque de pisos y rascacielos, haciendo más emotiva la parte menos superheroica del protagonista. Estas localizaciones específicas, como la casa donde vive con su madre, están hechas con especial mimo, permitiéndonos explorarlas, recrearnos en detalles específicos con comentarios mentales del protagonista, interactuar (un poco) con cosas como poner en el tocadiscos el LP favorito de nuestro padre... No es que solucionen del todo las carencias del primer juego en este, pero al menos se aprecia que se ha tomado nota.

Miles Morales, un héroe para nuestro tiempo

Brilla la calidez de las conexiones del protagonista con su alrededor. Se nota que se ha intentado captar la simbología de Miles Morales como un héroe de nuestro tiempo, con unas problemáticas y unas inquietudes propias, pero con un fuerte sentido de comunidad y unos lazos fuertes con los suyos. Se nota la calidez y el buen tino empleado en el juego a la hora de explorar sus relaciones con su madre, familia y amigos, con el propio Peter Parker y con el barrio en el que está intentando rehacer su vida mientras hace malabares entre sus estudios para convertirse en científico y su nueva faceta como el amigo y vecino Spider-Man, con el peso y la responsabilidad que ambas cosas suponen.

Ya con el traje, Miles también encuentra su voz a la hora de encarar malhechores y supervillanos. Al poco de comenzar descubriremos que la picadura de la araña radiactiva le ha dado una variedad diferente de poderes más allá de la agilidad y fuerza proporcional de una araña; una capacidad de generar energía eléctrica con su cuerpo capaz de incapacitar a rivales tanto de forma individual como en grupo. Esto abre el abanico de opciones a la hora de plantear combates y también facilita las cosas a todos los niveles al contar con una mayor variedad de ataques de área que no nos hacen depender tanto de la posición de la cámara, complementando bien la agilidad y coreografía general de los combates para hacerla más fluida todavía que su antecesor.

Además también se han potenciado (quizás demasiado) las capacidades de sigilo del protagonista con la capacidad de hacerse invisible, lo que no sólo facilita en gran medida las tareas de infiltración, sino que nos da una carta de “salir de la cárcel” en cuanto el combate se nos pone cuesta arriba, pudiendo desaparecer y reposicionarnos, asegurándonos de que podemos entrar y salir del combate a placer. La infiltración conserva el ritmo y las grandes sensaciones del primer juego, resulta sumamente satisfactorio cuando despejamos una zona sin ser vistos, dejando decenas de cuerpos colgados entre telarañas, pero simplificarlo todavía más de lo que ya era seguramente es incidir demasiado en la superioridad de Spider-Man frente a sus enemigos.

Spider-Man Smash

Estas habilidades adicionales han recortado el arsenal de complementos del personaje, con menos gadgets y más habilidades incorporadas naturalmente al set de movimientos. Contaremos por supuesto con las clásicas telarañas con las que podremos detener total o parcialmente a los enemigos; unos bots capaces de generar fotogramas sólidos que lucharán por nosotros; unas minas eléctricas que podremos detonar a distancia y unas bombas gravitacionales. Cuatro gadgets frente a los ocho que tenía Peter, en lo que parece una apuesta para no despistar al jugador del combate directo y ofrecer una vía más directa que la faceta de ingenio que teníamos que usar en el anterior juego, enlazando además lo bien que lo hagamos en las peleas con la velocidad con las que podremos volver a contar con nuestro arsenal más destructivo.

Miles cuenta también con un árbol de desarrollo dividido en tres ramas, aunque también algo distintas: una se encarga de potenciar las habilidades bioeléctricas, bautizadas como “veneno”. Otro se centra en habilidades puramente de combate y un tercero se enfoca a las habilidades del sigilo. Hay unas pocas habilidades que sólo podremos desbloquear en modo juego plus, en una segunda vuelta, y además hay algunas habilidades específicas que no podremos desbloquear con experiencia, sino que tendremos que superar retos específicos para acceder a ellas. Pero en una partida que completemos buena parte de las acciones secundarias que se abren ante nuestras telarañas, podremos desbloquear la inmensa mayoría del árbol y tener acceso a casi todo nuestro arsenal, que es más que suficiente para despachar a cualquier enemigo que se nos ponga por delante.

Las mismas cualidades de rapidez, agilidad, pensamiento rápido y elegancia que rigen el sistema de combate se trasladan a la transversalidad del juego, una de las mejores y más divertidas de los últimos años en un videojuego. Entramos en terreno conocido nuevamente para los que vengan del anterior juego; igual que buscamos que en el combate no nos toquen como ideal de lo que es ponerse en la piel del hombre araña, cuando surcamos los cielos en nuestra telaraña siempre buscaremos hacerlo de la forma más atractiva y fluida de la que seamos capaces. El sistema vuelve a estar exquisitamente diseñado para resultar realista dentro de las reglas internas del mundo y de las leyes físicas, con unas telarañas que sólo se podrán lanzar si hay donde y un sistema de movimiento que premia la velocidad y variedad de acciones para mantener el momento. La capacidad de desplazarte en el Spider-Man de Insomniac sigue siendo uno de sus principales pilares y nunca nos cansamos de ir de un lado para otro por el simple placer de hacerlo.

Con todo, igual que las fortalezas son similares al anterior trabajo, las debilidades también se presentan como tales. Hay primero una cierta falta de aprovechamiento del magnífico escenario en el que nos encontramos, más oportunidades de sumergirnos en él de distintas formas que no sea mediante desplazamiento o el combate. El diseño general de la campaña es muy de sota, caballo y rey: una misión principal lineal, varias misiones secundarias, una serie de actividades de recolección de recursos y crímenes aleatorios que van surgiendo en los que podemos intervenir hasta que nos aburramos de ver que se van repitiendo demasiado —sí, es poco heroico pasar de salvar una tienda de un atraco, pero cuando ya lo has hecho una decena de veces empiezas a plantearte dejárselo a la policía o a cualquier otro héroe más motivado por la zona—. Hay buenos detalles como el uso de una aplicación personalizada en la que la gente podrá solicitar nuestra ayuda, reportar crímenes o poner comentarios, que son divertidos de leer como reflejo de nuestro tiempo, pero que a la postre sólo deja un puñado de secundarias y algunos crímenes de naturaleza parecida a los que no podemos encontrar mientras saltamos entre edificios.

Tenemos nuestras sospechas de que Insomniac conoce y comparte muy bien este problema. Hay una serie de misiones secundarias concretas en las que no entraremos para evitar destripes, pero que buscan acertadamente que intentemos conectar con la magia de la gran manzana a través de los sonidos ambientes. Cuando el juego intenta que hagamos alguna otra cosa que no sea el combate suele presentar actividades un tanto aburridas, cosas como seguir cables eléctricos o tuberías con el ya cansino “modo detective”, puzzles simplones en los que tenemos que usar nuestras telarañas para mover objetos o conducir electricidad o simples misiones de recolección de objetos, quizás con algún detalle interesante pero poco más. Pero en esta misión en concreto se nos pide algo más, ir a ciertas localizaciones y buscar sonidos específicos para grabarlos, sin darnos pistas evidentes que nos impidan hacer lo que tenemos que hacerlos: pararnos y observar a nuestro alrededor, sentir el rugir de la ciudad y de la vida en uno de sus mayores corazones en el planeta. No es revolucionario, pero es diferente y es la clase de actividades suplementarias que este mundo necesita para forzar nuestra inmersión en él, más allá de la fantasía de ser Spider-Man, que es algo que sí que tiene dominado.

Volviendo a los defectos, al igual que en la primera parte también volvemos a encontrarnos combates con jefes finales un tanto planos, poco épicos, incapaces de crear dinámicas que generen la necesaria emoción o tensión que deberían tener estos enfrentamientos cara a cara frente a supervillanos. Volvemos a insistir en algo que hemos insinuado ya: el reto del juego es bastante limitado dada la superioridad general de Miles, su capacidad de curarse de forma constante usando energía, la habilidad para camuflarse a placer y sus poderosos ataques eléctricos. Incluso en el modo máximo de dificultad, al que sólo podemos acceder cuando hemos completado el juego una vez, el protagonista parece a veces un abusón dada su capacidad para marcar el ritmo en el combate, su agilidad y amplio abanico de posibilidades. El verdadero objetivo aquí será hacer quedar bien a Spider-Man y que resuelva los encuentros de forma elegante y espectacular —casi se echa de menos un sistema de puntuación a lo Devil May Cry o Bayonetta para darle un poco más de miga—.

Una nueva generación en los detalles

Por supuesto, llegamos a lo que seguramente muchos están especialmente interesados, su papel como juego de “nueva generación”. O más bien como puente de ella, siendo un título presente tanto en PS4 como PS5. A nadie le sorprenderá cuando decimos que no es el juego con el que vayas a impresionar a las visitas con tu flamante consola nueva. El Spider-Man de PS4 ya era una excelente demostración técnica de la actual generación y Miles Morales es una continuación creativa y técnica del mismo, que ha estado apenas dos años en desarrollo, por lo que era absurdo esperar milagros. Lo que nos encontramos aquí en el plano técnico es una versión hipervitaminada del original, en la que vemos como algunos de los compromisos pasados se olvidan para adoptar soluciones más caras pero visualmente más efectivas.

Hay dos modos gráficos distintos: fidelidad y rendimiento. El primero a 4K a 30 FPS con mejoras gráficas como Ray Tracing y otros complementos para mejorar la calidad de la imagen. El segundo 4K dinámicos a 60 FPS sin trazado de rayos y los demás efectos, permitiéndonos más apreciar la suavidad del movimiento del personaje y la cámara a coste del brillo de algunas de las facetas sólo posibles en una PS5. Sin embargo, otro aspecto que es propio de la versión de la nueva consola de Sony, que sería el del DualSense y su sistema háptico, aquí se queda por debajo de las expectativas y aporta muy poco de lo que sí hemos apreciado con Astro Playroom, quizás porque no había suficiente tiempo de diferenciar más las distintas versiones, pero que en cualquier caso acaba quedándose en un segundo plano para uno de los títulos destacados de la primera hornada de la consola (aunque sea intergeneracional).

Ray-Tracing, to be ot not to be

Uno de los ejemplos más claros lo encontramos en el reflejo de los cristales de los edificios. En el anterior juego, para poder ofrecer una ilusión de ese efecto, Insomniac ideó un sistema de mapeado interpuesto en el que los reflejos eran imágenes estáticas del paisaje a nuestras espaldas, con creciente calidad de imagen dependiendo de la altura en la que nos encontrásemos, asumiendo que los jugadores se pararían más a apreciar esta faceta en lo alto de edificios altos y evitando así gastar recursos con las zonas inferiores, con más objetos en movimiento. En PS5, en el modo fidelidad encontramos el trazado de rayos en aspectos como el reflejo de los cristales, por lo que ya no es necesario usar trucos. No sólo veremos el reflejo del escenario con perfecta calidad a cualquier altura, también veremos al protagonista y a los transeúntes que se encuentren en el reflejo, quizás una de las pruebas más notorias y tempranas del tipo de posibilidades que permite esta técnica. También lo apreciaremos en ciertos lugares cerrados y en situaciones concretas en los que la luz rebotando sobre el escenario dará un aire distinto y más rico a las escenas.

Seguramente el jugador de PC en gama alta no quede muy impresionado de que haya que elegir entre 60 FPS y Ray Tracing, pero a efectos de la plataforma de la que estamos hablando es un salto interesante que muestra un atisbo del potencial visual de máquina para los próximos años. Más impresionante resulta la transición inmediata desde la pantalla de inicio al propio juego y lo agradable que resulta conectar la consola para una partida rápida sabiendo que vas a poder aprovechar plenamente de tu tiempo. Efectivamente, no hay una sola carga en todo el juego, lo que es toda una alegría por lo que supone para el futuro del medio en consola. Una comodidad que no puede ser desestimada.

CONCLUSIÓN

Spider-Man es un gran juego cuyo mayor defecto es no salirse demasiado de los pasos de su antecesor, ni siquiera para intentar superarlo. No es, ni por asomo, un DLC camuflado como se ha venido diciendo maliciosamente, pero tampoco es una secuela con aspiraciones de dejar su propia huella o marcar un punto de inflexión. Las prioridades han ido por otro lado, como el de asegurarse de que tengamos un juego de PS5 que muestre algunas de las virtudes de la nueva máquina, pero sin dejar descolgado una versión de PS4 que, si bien no hemos podido probar todavía, anticipamos igual o mejor en lo técnico que el anterior. Para la esperanza, hay síntomas de que el estudio entiende los elementos que tiene que abordar de cara a construir algo todavía más especial, pero eso quedará para una, esperemos, promesa para un futuro indeterminado. Mientras, disfrutaremos de la personalidad de Miles, de las ventajas y comodidades que nos confiere PS5 -como esa carga instantánea- y del enorme placer que es siempre volar por los cielos de Manhattan con esta magnífica implementación de las habilidades arácnidas que ha sabido crear Insomniac.

LO MEJOR

  • La personalidad que se le ha imprimido a Miles
  • La comodidad de la carga instantéa
  • El enorme placer de volar sobre las calles
  • Algunos detalles gráficos llamativos como la implementación del Ray Tracing
  • Un combate ágil y dinámico, con nuevas posibilidades
  • Algunos toques que apuntan en la buena dirección

LO PEOR

  • Peca de continuista
  • Poca variedad de enemigos y falta de situaciones más variadas
  • Los combates contra jefes siguen siendo un poco planos
  • Un tanto fácil dada la superioridad del protagonista
8.5

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.