Milky Way Prince: The Vampire Star
Milky Way Prince: The Vampire Star
Carátula de Milky Way Prince: The Vampire Star

Milky Way Prince: The Vampire Prince, análisis

Una novela visual semiautobiográfica en la que se exploran temas como la salud mental, el sexo, la idealización y la violencia dentro de la pareja.

El amor es uno de los temas universales que permite una conexión fácil en el usuario. Es fácil identificarse con un romance en ficción y los videojuegos han explorado las relaciones sentimentales de múltiples maneras. Desde crear un interés romántico que motive una gesta épica, como en Shadow of the Colossus; o un triángulo amoroso en el que el jugador elige su pareja preferida, como en The Witcher 3, incluso simuladores de citas que nos permiten vivir una historia de pasión. No obstante, pocos títulos se atreven a exponer un lado oscuro del amor que poco tiene que ver con el ideal que solemos ver en los medios. Lorenzo Redaelli y Eyeguys presentan la novela visual Milky Way Prince – The Vampire Star, una historia semiautobiográfica que explora de forma cruda temas como el maltrato dentro de la pareja, la idealización y la intimidad. Publicado por Santa Regione, podemos disfrutarlo en PC Windows, PS4, Xbox One y Nintendo Switch.

Santa Regione tiene en su católogo obras aclamadas como Wheels of Aurelia o Saturnalia, y en esta ocasión apuesta por una novela visual perturbadora, que trata una historia destructiva que huye del maniqueísmo y de la moralina superficial. Aquí experimentamos un romance condenado con dos protagonistas imperfectos, trastornados y frágiles, y de cómo la realidad destruye los conceptos sobre el amor que nos venden los cuentos de hadas.

El príncipe que vino de las estrellas

Nuki es un muchacho solitario, sin autoestima y apasionado de la astronomía. Obsesionado con un cuento de hadas sobre un príncipe caído de la Vía Láctea, conoce a Sune, sobre quien proyecta todos sus ideales sobre el amor. Sune, por su parte, también vive su propio infierno personal e inmediatamente advierte a su nuevo amor de que se trata de un tipo peligroso con el que conviene no involucrarse. Sin embargo, la atracción acaba venciendo a la razón. Y así es como dos almas quebradas se sumergen en una turbulenta espiral de pasión, dependencia y violencia.

A lo largo de unas 4 horas de juego, conduciremos el romance a través de decisiones y elecciones de diálogo que no siempre darán el resultado que esperamos, y el propio Milky Way Prince se encarga de desmontar costumbres adquiridas de un simulador de citas al uso. Así, las expectativas que situamos sobre acciones no siempre darán el resultado que deseamos. Incluso los cambios entre la opción escogida y cómo se desarrolla en el juego resultan una metáfora efectiva sobre la diferencia entre intención y acción. De este modo, se nos transmite una idea hiperrealista sobre la relación de pareja, puesto que los sentimientos y circunstancias no siempre están sujetos a nuestro control.

A nivel estético, los escenarios parten de un minimalismo donde los colores nos indican el estado de salud entre la relación entre los protagonistas, pero jamás veremos colores alegres. El blanco y negro son predominantes en cada interfaz, con el rosa como tono distintivo durante la fase de idealización. El dibujo peca de ser una tosca inspiración en Devilman Crybaby, pero al mismo tiempo crea una atmósfera de fantasía oscura que sirve para introducirnos en un cuento de hadas perturbado, donde se nos recuerda que no hay príncipes azules ni caballeros al rescate; sencillamente humanos imperfectos y víctimas de su maltrecha salud mental. La melancólica banda sonora, con predominación del piano y el electro-chill, nos conduce hacia cada sensación vivida dentro de la historia de Sune y Nuki: el idilio, el miedo, la angustia.

La realidad contra el romanticismo

Asimismo, viviremos escenas en las que se mezclan lo onírico y lo pesadillesco para recordarnos la bipolaridad de la historia de Sune y Nuki con su omnipresente tristeza. Polillas en el mundo de Sune, en busca constante de la luz; las estrellas como símbolo de la obsesión idealista de Nuki. Cabe mencionar también los minijuegos que representan los encuentros íntimo entre la pareja, en los que podemos escoger en cuáles de sus sentidos Nuki se concentra más durante el sexo. Así, recibiremos información que puede dirigirnos a otras rutas e interacciones. También podemos explorar el entorno de la habitación de Nuki, en la que cada elemento tiene su propia evolución a lo largo de la historia. 

Así como en otras novelas visuales tenemos rutas muy marcadas que no se tocan entre sí, en Milky Way Prince tenemos tres caminos que se tocan constantemente entre ellos, y el resultado final dependerá de la suma de acciones que hayamos tomado anteriormente y hacia donde nos vayamos dirigiendo. Asimismo, es posible que nos sintamos algo traicionados con algunos giros de guión, aunque comprendamos la intención del autor. Por otro lado, se estimula el interés por conocer los otros destinos de la pareja experimentando con otras decisiones, en lo que entran factores triviales como usar perfume, lavarse los dientes a diario o temas de conversación elegidos.

También es de agradecer la localización de los textos, con una fuente de letra generosa y una traducción que contempla expresiones actuales muy naturalistas como las muletillas. En alguna ocasión, nos toparemos con textos si traducir, lo cual esperemos que se corrija en futuras actualizaciones.

Un cuento de hadas fugaz

En cualquiera de las tres rutas, Milky Way Prince - The Vampire Star nos dejará un poso amargo y lógico ante una historia que no tiene el dulce desenlace de “y fueron felices y comieron perdices”. Tal vez porque aún tengamos ciertas expectativas sobre lo que es una visual novel romántica, incluso si esta explora el maltrato, o porque en el fondo buscamos una consecuencia directa y satisfactoria a las decisiones que tomemos. En esta aventura de verano, recordaremos que el amor no siempre puede con todo, y que no existen los caballeros de brillante armadura que puedan rescatarte de una enfermedad mental.

Y, a pesar de su descarnado retrato de la toxicidad en una pareja, y de la elegancia con la que hace al jugador partícipe de la intimidad entre los protagonistas, Milky Prince peca de ser excesivamente abstracto en algunos momentos, así como en precipitar de forma brusca algunos acontecimientos y consecuencias. Se echa en falta una mayor profundidad en el retrato de Nuki y Sune, así como una evolución más paulatina en su relación. Con una hora extra de juego, y bien aprovechada, se terminaría de solidificar nuestra empatía por ambos personajes. De este todo, resultaría redonda una narrativa que, por otro lado, destaca por su madurez y valiente honestidad.

Este juego se ha analizado en su versión para PC Windows.

CONCLUSIÓN

Milky Way Prince - The Vampire Star sorprende por la madurez con la que expone temas delicados como la toxicidad dentro de la pareja, la intimidad erótica y la salud mental. Con una estética minimalista, una bella banda sonora y una estética que aúna lo onírico y lo pesadillesco, esta novela visual desmonta costumbres aprendidas de otros simuladores de citas. Con tres rutas entre las que podemos fluctuar según nuestras decisiones, no alcanzaremos un final feliz al uso, pero sí un desenlace que nos dejará poso. Sin embargo, se echa en falta una mayor profundidad en los personajes y una evolución más escalonada de la historia.

LO MEJOR

  • La madurez con la que se tratan temas como el maltrato, el erotismo y la salud mental.
  • Una bella banda sonora.
  • Las decisiones relevantes no se reducen sólo a la elección de diálogos.

LO PEOR

  • La tosquedad de los dibujos.
  • El desarrollo precipitado de la historia.
7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.