Para PS4

Razer Raion, análisis. Una sorpresa para los juegos de lucha

Probamos a fondo un fightpad que intenta emular algunas de las ventajas del arcade stick.

Razer hace tiempo que está metida dentro del mundo de los juegos de lucha. Lo ha hecho con algunos arcade stick de primer nivel, y ahora también en el mundo de los fightpads. Durante la pasada generación tuvimos varias propuestas de este estilo que nos dieron horas de diversión en Street Fighter IV de la mano de otras compañías, y ahora Razer quiere recoger el testigo con Raion, un mando enfocado a los juegos de lucha que sorprende por su respuesta en varios frentes. Os contamos todo lo que nos ha parecido tras probarlo a fondo con Dragon Ball FighterZ, Granblue Fantasy Versus y Soul Calibur VI. Se puede comprar a un precio de 99 euros.

Lo primero que destaca del mando es que es bastante largo en comparación con el DualShock 4. Eso sí, es bastante cómodo, muy ligero a pesar de su tamaño y los agarres recuerdan al mando de Xbox One. El mando está enfocado exclusivamente a juegos de lucha -o que hagan uso de la cruceta- por lo que no tiene ninguno de los sticks habituales y en cambio, aporta dos botones más a la parte frontal del mismo. La cruceta tiene todo el protagonismo a la parte izquierda del mismo y está en una zona elevada, haciendo que su posición -similar al DS4- sea la más cómoda por la posición natural de nuestro dedo.

El hecho de tener seis botones frontales es algo que era habitual en los fightpads de la pasada generación y es algo que encaja perfectamente en juegos como Street Fighter V, que en mando normal obliga a ubicar los golpes fuertes en los botones superiores. Es una decisión que se agradece, aunque es cierto que en los juegos actuales son muchos los que usan cuatro botones principales en lugar de los seis del título de Capcom.

Una cruceta sólida, unos botones muy sensibles

La cruceta de Raiju, el mando premium de Razer, no es la más convicente para los juegos de lucha. Por eso teníamos ciertas dudas de cómo se habría tratado aquí teniendo en cuenta que es una pieza clave para que el mando sea tenido seriamente en cuenta. Y es la gran sorpresa que nos hemos llevado con el mando. La cruceta responde perfectamente a todos los movimientos clásicos -cuartos de luna, shoryukens, medias lunas- y marca las diagonales sin ningún problema con un D-pad que da una respuesta a base de clics muy satisfactoria. Las ocho direcciones se pueden marcar perfectamente y acciones como los instant air-dashes de Dragon Ball FighterZ se hacen con facilidad si ya estamos acostumbrados a ejecutarlos en DualShock 4. Se marca claramente las direcciones que pulsamos sin margen de error, y es algo simplemente decisivo.

Por otro lado, los botones tienen una hipersensibilidad evidente. Esto se debe sobre todo a la voluntad de intentar asemejar el tacto de botones -tipo sanwa por norma- de los arcade stick, pero el resultado es que necesitamos cierto aprendizaje con los mismos. Durante las primeras partidas es fácil que pulsemos algún botón que no toca mientras ejecutamos algún combo. Esto, que en el arcade stick permite facilitar el plinking, pulsar botones con un solo frame de distancia y de manera seguida, como si fuera un piano, aquí nos ha jugado malas pasadas en las primeras horas, pero luego te acostumbras y ya no caes en estos errores.

El mando trae consigo botones complementarios para poder hablar y escuchar mediante el micro conectado -tiene entrada jack-, la posibilidad de seleccionar qué botones superiores usamos para no tener duplicidades si no nos interesa y, claro está, poder asignarle a la cruceta funciones de dpad, de stick izquierdo o de stick derecho. Destacar que los cuatro botones superiores son tipo botón y no gatillo, por lo que las acciones que asignamos ahí son inmediatas. Por último, destacar que pulsando los botones de audio y micro a la vez se activa el modo torneo, donde se bloquean botones tipo options para evitar desagradables sorpresas.

Conclusión

Razer Raion nos ha sorprendido gratamente por la comodidad del mando, la calidad y respuesta de la cruceta y la presencia de seis botones frontales. Es ligero y ergonómico, y su respuesta convence desde la primera partida con una cruceta que nos ha convencido plenamente. Es cierto que la sensibilidad elevada de los botones puede hacernos lanzar algunos movimientos sin querer hasta que nos acostumbremos, pero es algo que se puede solventar pasadas las horas con el mando, aunque algunas veces se pueda escapar algún golpe no previsto. Además, es compatible tanto con PS4 como con PC y trae consigo caracteristicas interesantes, como el bloqueador de botones para torneos.