The Longing
The Longing
Carátula de The Longing

The Longing: Análisis, 400 días de confinamiento

Analizamos The Longing, una peculiar mezcla entre idle game y juego de aventuras que pondrá a prueba por igual nuestras ansias de exploración y nuestra paciencia.

Resulta curioso analizar la propuesta de un título tan personal como The Longing en un momento tan crítico de nuestra historia como es en el que nos encontramos. Y es que frente a este duro período de confinamiento para librar esta titánica batalla contra ese terrible enemigo invisible que está siendo el virus COVID-19, este inusual título independiente nos propone precisamente un ejercicio de confinamiento y paciencia supremos en un desarrollo nada convencional. The Longing, como su propio nombre bien indica, trata de eso, de aguardar pacientemente a que llegue el momento de realizar la tarea para la que hemos sido creados, con la particularidad, nada desdeñable, de tener que esperar 400 días, de tiempo real, a que ello ocurra.

Los responsables de tan inusual propuesta son los germanos Stefan Michel, Benedikt Hummel y Anselm Pyta, todos ellos estudiantes de la academia de cine Baden-Württemberg, quienes en 2017 formaron el pequeño estudio independiente de videojuegos Studio Seufz. El concepto tras este videojuego está fuertemente inspirado por la leyenda teutona de Kyffhäuser, que habla del letargo de un rey enterrado bajo una colina, el cual espera pacientemente el momento de su despertar. El embrión del proyecto nace de un viaje de Anselm Pyta a la propia localidad de Kyffhäuser, e incluso las cavernas donde pasaremos mucho tiempo recluidos en este título son un reflejo de las que Anselm recorrió en el citado viaje.

Así pues, estamos ante un título que combina elementos de idle game con desarrollo de aventura bidimensional lateral, controlada con puntero, y que como ya hemos comentado, tiene la cualidad diferenciadora de que se desarrolla en 400 días de tiempo real, y como ya veremos, el paso del tiempo será un factor fundamental para que se desencadenen ciertos acontecimientos y podamos avanzar con nuestra aventura. Si bien su propuesta sorprende y mucho de inicio, y su puesta en escena es a priori atractiva, hemos notado que el título habría agradecido contar con más localizaciones a visitar y más tareas a realizar, ya que tras unas horas donde dicha propuesta resulta atractiva, pasamos a una etapa donde el título consigue lo que sus creadores buscaban: hacernos sentir solos y cuestionarnos muchas cosas ante la dureza de un confinamiento tan duro y largo como al que aquí nos enfrentamos. Y es que The Longing es un ejercicio de paciencia e introspección supremo, cuya propuesta no es desde luego para todos los públicos.

Una sombra confinada bajo la montaña

La historia que da pie al título es simple. Un antiguo rey, de proporciones hercúleas y textura rocosas, está al borde de sus últimas fuerzas. Antes de recluirse en un reparador letargo, crea un sirviente, una pequeña y desaliñada sombra de forma humana, cuya tarea será despertar al rey de su sueño una vez transcurran 400 días. Dicho sirviente será el personaje a quien controlaremos durante la larga espera que tenemos por delante. Antes de sumirse en su letargo, el rey nos avisa que no debemos abandonar nuestro confinamiento en las cavernas donde este descansa, y que debemos esperar pacientemente el transcurso de esos 400 días pasados los cuales debemos despertar a nuestro rey.

A partir de este punto, queda en nuestra decidir cómo vamos a pasar esos 400 días. Podemos explorar las amplias cavernas donde estamos enclaustrados, hacer caso omiso de las advertencias de nuestro rey y buscar una ruta de escape para abandonar nuestro confinamiento, o decorar una pequeña caverna que hace las veces de hogar de nuestra desdichada sombra. La soledad de nuestro protagonista es total, y en varios momentos compartirá sus pensamientos con nosotros, logrando transmitir ese sentimiento de soledad y reclusión supremos, en una mezcla de cinismo, humor negro y profundo pesar que hará que empaticemos con nuestro pesaroso protagonista. Como ya hemos comentado, sus creadores buscaban precisamente eso, y a buena fe que lo han conseguido. The Longing por momentos es más una suerte de experiencia introspectiva que un juego en sí. Busca transmitir esa sensación de soledad, de confinamiento, pero también de rebelión y de cuestionamiento ante la imposición de una espera tan larga y tortuosa.

En nuestras pesquisas por las cavernas ahondaremos en la información sobre el trasfondo de la historia, aunque dicha información es escasa y más bien sugerida, sin profundizar demasiado en ningún momento, aunque consigue tejer un halo de misterio adecuado a la situación. También descubriremos ciertos aspectos de nuestro protagonista a través de varias formas, por ejemplo con una suerte de diario que guarda en la caverna que hace las veces de su hogar, donde entre otras cosas descubriremos su extraña fascinación por los piojos. En cualquier caso, la historia es más una excusa para la experiencia que un fin en sí mismo, así que no esperéis una compleja trama ni sorprendentes revelaciones, aunque como ya hemos comentado, el juego sabe transmitir lo que busca con gran precisión.

La paciencia es el arma

A nivel jugable, The Longing adopta un enfoque de control por puntero, usando el botón izquierdo para desplazarnos, y el botón derecho para interactuar con aquellos elementos con los que podamos hacerlo, contando eso sí con una única acción de interacción en cada caso. El movimiento de nuestro personaje es más que lento, haciendo gala de una parsimonia enorme, decisión tomada para reforzar esa sensación de “longevidad” y sensación de paso del tiempo. Dicho control podría estar algo más pulido, haciendo que en ocasiones resulte algo complicado dirigir a nuestro personaje por donde deseemos. Para facilitarnos la tarea de exploración, podemos guardar en un menú superior desplegable un número determinado de localizaciones que nos parezcan destacadas, de forma que seleccionando dicha localización, la sombra se desplaza automáticamente a ella. También podemos optar por darle la directriz de que vague a sus anchas por las intrincadas cavernas donde está encerrada.

Como ya se ha comentado, el juego nos plantea esperar 400 días, de tiempo real, para cumplir nuestro cometido. El tiempo es de vital importancia en el desarrollo del título. Como en cualquier título del género idle, dicho transcurso del tiempo sigue su flujo aunque cerremos el juego, y por supuesto también, cuando apaguemos el ordenador. Como iremos comprobando en nuestros paseos por las cuevas, dicho transcurso del tiempo será vital para que se desarrollen ciertos acontecimientos que nos permitirán seguir con nuestras pesquisas. Cuando nos encontremos alguna de estas situaciones, la sombra protagonista nos dará una aproximación bastante precisa del tiempo que debemos esperar para que algo aconteza. Así, por ejemplo, habrá que aguardar dos horas a que esa puerta que lleva eones cerrada se abra, una semana para que crezca musgo para amortiguar una caída, o un mes a que esa gotita que cae por una estalagmita forme un depósito de agua que nos permita escalar esa elevación que nos obstruye el paso. Por supuesto, recalcamos que estos períodos son lapsos de tiempo real.

Ante la desazón de la espera, y en medio de nuestras exploraciones por la cueva, descubrimos un detalle vital, que nos permite variar el devenir del tiempo. Si decoramos y adecentamos la pequeña caverna que hace las veces de hogar de nuestro protagonista, el tiempo fluirá más rápido mientras este se encuentre allí. Así pues, si adornamos las paredes con cuadros pintados con los diversos pigmentos que encontremos en las cuevas, decoramos sus paredes y suelos con cortinas y alfombras, la ampliamos o incluso nos construimos una cómoda cama donde descansar, veremos cómo se acelera el devenir del tiempo. Nosotros hemos conseguido acelerar dicho flujo en torno a 15, por lo que los 400 días han pasado en 35-40 de tiempo real finalmente. Incluso tenemos la opción de optar por otros finales y nos esperar los 400 días, aunque esto también requiere de bastante tiempo. También podemos encontrar libros que leer, reales y completos, como por ejemplo “Así habló Zaratustra”, en inglés eso sí. Mientras estemos cómodos y entretenidos en nuestro hogar (ojo, solo en nuestra caverna hogar, si salimos de ella el flujo del tiempo volverá a ser el normal en tiempo real), las horas pasarán más rápido. Volviendo a la trágica situación por la que pasamos, sin duda estamos ante una metáfora de rabiosa actualidad. Cuanto más cómodos estemos en nuestros hogares y cuánto más y mejor tengamos nuestros intelectos ocupados y distraídos, más rápido pasará este doloroso confinamiento al que nos vemos sometidos.

Tras un inicio donde el juego nos ofrece varias posibilidades de exploración y parece que estaremos entretenidos durante mucho tiempo, veremos que en un par de sesiones no excesivamente largas visitaremos la práctica totalidad de localizaciones, salvo aquellas para las que tengamos que esperar una determinada cantidad de tiempo, como ya se ha comentado. Desgraciadamente, el juego tampoco nos ofrece mucho que hacer para tenernos ocupados durante la espera. Además, el ritmo con el que transcurre todo es parsimonioso hasta el extremo, haciendo que el mero hecho de desplazarnos a una zona no excesivamente lejana suponga un colosal ejercicio de paciencia. Además, al principio parece que con el paso del tiempo irán aconteciendo cosas en las cavernas, por lo que nuestros primeros paseos los haremos con la ilusión de ver qué va cambiando. Pronto descubriremos que esto no es más que una ilusión. Nos ha gustado la propuesta del título, y nos ha hecho vivir sensaciones únicas con un videojuego, pero se le habría agradecido mucho que ofreciera algo más. Por supuesto, siempre tenemos la opción, totalmente válida, de ejecutar el juego una primera y única vez, y volver a él transcurridos 400 días para despertar al rey, aunque entendemos que no tendría mucho sentido. A destacar, la correcta traducción al castellano de todos los textos del título.

Visualmente The Longing apuesta por un acercamiento sobrio, empleando tonos ocres y una puesta en escena como si de lienzos se tratara. as animaciones son un tanto robóticas y esquemáticas, pero cumplen correctamente su función, aunque como ya se ha comentado son parsimoniosas hasta el extremo. Los efectos de sonido ayudan a cear ambiente en nuestro profundo confinamiento, y el acompañamiento sonoro es melancólico y evocador, aunque termina por repetirse un tanto. El acabado ténico del título es correcto y cumple su función, que viene a ser servir de envoltorio a una propuesta diferente y arriesgada. Como ya hemos comentado, no estamos ante un juego para todo el mundo. Estamos ante una suerte de ejercicio de reflexión y experimentación, que sorprende y atrapa en un inicio, pero pronto se ve algo lastrado por la escasez de incentivos y tareas que nos ofrece para sobrellevar la larga espera que nos ofrece por delante. Su objetivo es transmitirnos una sensación suprema de soledad, confinamiento y la dureza del paso del tiempo, y abuena fe que lo consigue.

CONCLUSIÓN

The Longing es una propuesta verdaderamente personal y arriesgada. Esta curiosa mezcla entre idle game y juego de aventuras nos invita a esperar 400 días de tiempo real (que transcurren igual aunque salgamos del juego o apaguemos el ordenador) para cumplir con nuestra misión de despertar a un poderoso rey de su letargo reparador. Nos invita a explorar cavernas y aguardar, ya que muchos acontecimientos ocurren tras el paso del tiempo, horas e incluso meses en algunos casos. Podemos acelerar el tiempo, u optar por otros finales que no implican esperar los 500 días, pero que llevan su tiempo también. El comienzo se hace atractivo, y desde luego es una propuesta diferente. Sin embargo, la parsimonia con que acontece cualquier acción y el sometimiento del desarrollo de la aventura al devenir del tiempo acaban por convertirlo en un ejercicio de paciencia supremo, que desde luego no es para todo el mundo ni para todas las ocasiones. Logra con éxito transmitir esa sensación de soledad y confinamiento que sus desarrolladores querían inculcarnos, pero habríamos agradecido que el título nos ofreciera más posibilidades para pasar esta larga espera. Un título diferente que viene a ser más un ejercicio de introspección que un videojuegos en sí, recomendado para aquellos que busquen una propuesta especial alejada de productos más comerciales. Y sin duda, una metáfora muy adecuada para los tiempos de crisis que vivimos.

LO MEJOR

  • Ofrece una propuesta única y personal.
  • Tomado como un ejercicio de experimentación, consigue transmitir sensación de soledad y confinamiento de forma magistral.

LO PEOR

  • No ofrece demasiado que hacer durante la larga espera que nos presenta por delante.
  • Escasas localizaciones a visitar.
  • El ritmo parsimonioso hasta el extremo de todo cuanto acontece en pantalla.
  • Exige una paciencia suprema. No es un título para todo el mundo ni para todas las situaciones.
6.8

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.